Friday, February 20, 2015

El fracaso del chavismo en el Caribe y con Petrocaribe

En: http://konzapata.com/2015/02/el-fracaso-del-chavismo-en-el-caribe-y-con-petrocaribe/

Creímos que éramos superiores, que debíamos entrar como salvadores, como mecenas de los desposeídos. Esa visión de gran hermano nos llevó a crear una alianza meramente política que se sustenta sobre nuestra economía como lo es Petrocaribe. El intento de dominio político e ideológico sobre el Caribe a punta de nuestras ganancias económicas.



3Por Angel Medina Devis @AngelMedinaD.-

Es imposible pensar en el desarrollo de una nación sin tener claras las condiciones económicas, sociales, culturales, políticas y regionales que la determinan. Ningún país puede avanzar en la construcción de políticas para el desarrollo si no está claro en cuales son sus potencialidades, recursos y capacidades. Pero mayor aún, ninguna nación puede avanzar y progresar si no posee en sus liderazgo político una visión clara, viable y sostenible sobre las formas para encontrar ese camino.
Y es que las condiciones que determinan el progreso, no son el producto de elucubraciones y sueños de un gobernante, menos de una ideología o programa político plagado de promesas e ideas prefabricadas sobre el buen vivir o grandeza del Pueblo. Más bien son condiciones llenas de carne y hueso, de muchísima verdad y realidad, porque al final, saber qué se tiene, con quién se cuenta y cómo se logra, es un asunto totalmente objetivo, que se estrella con la realidad.
En el caso de Venezuela, el simple hecho de analizar nuestra posición geográfica en el continente, nos da una idea de lo estratégica que esta puede ser, siempre que sepamos aprovecharla. Analizar quiénes son nuestros vecinos, sus economías, procesos políticos, nos permite entender y en tanto administrar, nuestras posiciones de ventaja y desventajas, realizar análisis comparativos sobre las área de influencia a la cual pertenecemos, pero también jugamos.
Somos parte del Caribe, una región variopinta, con condiciones sociopoliticas muy diversas, pero que sin duda, es en su conjunto una potencia turística mundial, que posee condiciones geoestrategicas privilegiadas para las comunicaciones, transporte y transacciones financieras. Con una extensión de más de 2.7 millones de Km2, es un área de influencia modesta para el gran poder del mundo, incluso para las economías mundiales, pero con un tremendo peso en el escenario de seguridad y defensa.
Es ese Caribe al que confronta nuestra frontera norte, porque somos parte de ese escenario. Nos toca repensar entonces nuestro rol frente a este mercado, a esta sociedad y cultura que significa el Caribe, porque quienes hoy están en el poder han fallado en la aproximación. Lo han hecho porque fundamentalmente se ha distorsionado nuestra posición frente al resto de naciones caribeñas, creyendo que somos una gran potencia, hemos asumido el paternalismo como modelo y forma de acción.
En medio de ese afán de transformarse en un referente moral para el mundo, creímos que éramos superiores, que debíamos entrar como salvadores, como mecenas de los desposeídos. Esa visión de gran hermano nos llevó a crear una alianza meramente política que se sustenta sobre nuestra economía como lo es Petrocaribe. Este organismo existe desde 2005 y no es una alianza energética, ni económica, sino el intento de dominio político e ideológico sobre el Caribe a punta de nuestras otroras ganancias económicas. Un intento que hoy nos tiene cuentas por cobrar de alrededor 20 mil millones de dólares, pero que además se desmorona frente al complejo, pero real mundo del pragmatismo económico.
Ese intento de nueva colonización a través de lo ideológico es muy frágil, al punto que se resquebraja cuando se renuevan relaciones USA-Cuba, cuando el Vicepresidente Norteaméricano llama (y estos asisten) a todas las islas del Caribe para avanzar en un esquema de cooperación, cuando condonamos más del 50% de la deuda que tenía República Dominicana con nuestra nación, en fin es frágil porque no comprendemos que somos parte y no amos del Caribe.
Repensar nuestra visión se hace imperativo, comprender que debemos entrar en una competencia sana en el plano turístico, comunicacional, de puertos y transporte con el Caribe debe ser la hoja de ruta, reconsiderar el concepto de solidaridad con los pueblos hermanos por el de verdaderas relaciones ganar-ganar, con acuerdos comerciales que beneficien a nuestra Venezuela y dejando los espacios de cooperación para áreas tan fundamentales como salud y educación.
Somos parte del Caribe y allí tenemos un mercado, un mundo, una historia, unas relaciones, pero sobre todo, grandes oportunidades para hacer de Venezuela un país de progreso. La política es la administración de realidades y en pleno siglo XXI, nos toca frente a esta tremenda crisis que vivimos, repensar y allanar caminos para siempre ganar como Nación, para entender que somos parte y no dueños ni guías espirituales de otras naciones.

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