Sunday, April 7, 2019

Ramón Espinasa, por Miguel Ágel Santos

Por distintas razones, llevo varios días buscando escapar de la urgencia de escribir algunas notas sobre Ramón Espinasa. En primer lugar, porque al aventurarse en estas cosas – como ya apuntara Luis Pacheco en su extraordinario Relato hablado – corre uno el riesgo de deslizarse por la resbalosa superficie del sentimiento, y terminar expuesto en una impostura cursi que el mismo Ramón evitó siempre, incluyendo el difícil trance de su enfermedad. En segundo lugar, porque a fin de cuentas hay otros que lo conocieron mucho más, y le fueron más cercanos por mucho más tiempo, y era conveniente esperar a que fuesen ellos quienes – una vez cerradas las compuertas de su futuro – volvieran la vista atrás e hicieran un primer esfuerzo por retratar sus contribuciones, sus aciertos, y recontar diferentes manifestaciones de su extraordinaria bonhomía. Por último, tenía la esperanza de ver mis sentimientos dibujados en esos otros, y pasar así el trago amargo de la página en blanco y el reconocimiento de la propia intrascendencia e inmaterialidad de la vida, apurada por la asombrada hora de su temprana y repentina desaparición. Pero no he sido capaz. Aún después de leer a Luis PachecoFrancisco MonaldiLuis Pulgar, y los numerosos mensajes distribuidos en las redes sociales que dan testimonio unánime de la percepción colectiva de su ausencia, no he sido capaz de pasar agachado. Esta última certeza me llega a unos cuantos días de su muerte, justo en el día en que Ramón hubiese iniciado una nueva vuelta alrededor del sol.....

EN: https://prodavinci.com/ramon-espinasa/

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