JOSÉ ANTONIO GIL YEPES
| EL UNIVERSAL
lunes 6 de octubre de 2014 12:00 AM
¿Cuántas veces se ha
preguntado un empresario cómo "entrarle a este gobierno? Los últimos 30
años muestran tres enfoques, y el más promisorio es el que está
surgiendo.
Hasta 2004, predominó un enfoque propio de una alta motivación al poder que consistió en tratar de cambiar el gobierno. Éste se agotó y de allí surgieron los controles, instrumentos de sujeción política, que poco tienen que ver con la economía.
Desde entonces y hasta el 2012 predominó un enfoque de filiación. Los controles hicieron muy difícil obtener recursos y decisiones favorables, optando el empresario por someterse a un gobierno que anunciaba el fin del capitalismo; buscando sobrevivir y sacrificando resultados. Pero estas políticas perjudicaron la producción y privilegiaron las importaciones, de manera que hoy estamos acorralados por siete problemas: desabastecimiento, inflación, desempleo, endeudamiento, caída de reservas y de la popularidad del gobierno, y desconfianza. En el régimen anterior, también se agotó este enfoque y quien intentó cambiarlo por uno productivo y más pluralista fue sacado por sus compañeros porque les estaba "echando a perder el negocio de controlar a los demás".
Ahora está surgiendo un enfoque de logro porque el gobierno ha caído en cuenta que necesita producir más y que, para ello, requiere de la empresa privada; por lo que hemos entrado en una etapa de tolerancia al capitalismo, la ganancia ha sido legitimada legalmente en 30% y está reprivatizando.
Ahora le toca al empresariado desarrollar su enfoque complementario. Éste puede resumirse alrededor de las estrategias que recomienda Jack Ma, el fundador de Alibaba en China (Youtube) para las relaciones gobierno-empresa: "Es necesario enamorarse de los gobiernos,... pero nunca casarse con ellos". Dice Ma que hay que informar al gobierno, comunicarse con él y ofrecerle soluciones a sus problemas. Yo añadiría, ir menos a pedir y más a ofrecer, y buscar incorporarse a las políticas del Estado. Esta convergencia se reforzaría si siguen cayendo los precios petroleros. ¡Estamos mal, pero... podemos hacer algo!
Hasta 2004, predominó un enfoque propio de una alta motivación al poder que consistió en tratar de cambiar el gobierno. Éste se agotó y de allí surgieron los controles, instrumentos de sujeción política, que poco tienen que ver con la economía.
Desde entonces y hasta el 2012 predominó un enfoque de filiación. Los controles hicieron muy difícil obtener recursos y decisiones favorables, optando el empresario por someterse a un gobierno que anunciaba el fin del capitalismo; buscando sobrevivir y sacrificando resultados. Pero estas políticas perjudicaron la producción y privilegiaron las importaciones, de manera que hoy estamos acorralados por siete problemas: desabastecimiento, inflación, desempleo, endeudamiento, caída de reservas y de la popularidad del gobierno, y desconfianza. En el régimen anterior, también se agotó este enfoque y quien intentó cambiarlo por uno productivo y más pluralista fue sacado por sus compañeros porque les estaba "echando a perder el negocio de controlar a los demás".
Ahora está surgiendo un enfoque de logro porque el gobierno ha caído en cuenta que necesita producir más y que, para ello, requiere de la empresa privada; por lo que hemos entrado en una etapa de tolerancia al capitalismo, la ganancia ha sido legitimada legalmente en 30% y está reprivatizando.
Ahora le toca al empresariado desarrollar su enfoque complementario. Éste puede resumirse alrededor de las estrategias que recomienda Jack Ma, el fundador de Alibaba en China (Youtube) para las relaciones gobierno-empresa: "Es necesario enamorarse de los gobiernos,... pero nunca casarse con ellos". Dice Ma que hay que informar al gobierno, comunicarse con él y ofrecerle soluciones a sus problemas. Yo añadiría, ir menos a pedir y más a ofrecer, y buscar incorporarse a las políticas del Estado. Esta convergencia se reforzaría si siguen cayendo los precios petroleros. ¡Estamos mal, pero... podemos hacer algo!
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