Tuesday, October 7, 2014

Eckhout y un pasado imborrable

En: http://www.noticierodigital.com/2014/10/eekhout-y-un-pasado-imborrable/


Isabel Pereira Pizani

7 Octubre, 2014
 
Salgo conmovida del film: Un pasado imborrable, una inmersión en lo más profundo del ser humano, vale decir en su capacidad de dominar su propia bestia e imponer el espíritu. 

Basado en una historia de la vida real, el film sin ser thriller nos somete a la más alta tensión emocional cuando vemos a Colin Firth, interpretando a Eric Lomax, un oficial del ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial capturado por los japoneses en 1942, durante la campaña en Singapur, forzado a trabajar en la construcción de un ferrocarril entre Tailandia y Birmania intentando sobrevivir en condiciones extremas a las torturas de sus captores. Décadas después, Lomax vive en el norte de Inglaterra retirado junto a su esposa Patricia cuando descubre que el soldado japonés responsable de gran parte de su sufrimiento sigue vivo. El clímax llega cuando Lomax enfrenta a su antiguo torturador hoy convertido en guía turístico. Lo vemos entrar dentro de sí mismo, ahondar en sus entrañas ante el rugir sediento de su bestia interna que casi lo empuja desesperadamente a cometer una venganza ritual frente a su verdugo. Transcurren segundos angustiosos donde se espera el sonido cortante del arma que seccionara un miembro del torturador ahora sujeto de su víctima, quien pudiera a partir de este acto liberarse del peso terrible de las torturas que lo han perseguido durante toda su vida, de las vejaciones, golpes, del hundimientos en lo más sórdido que el alma humana puede inferir al otro, a su víctima, doblegada pero no vencida.

Es de nuevo encontrarse con la clave de Víctor Frankl, quien desde los terribles momentos vividos en los campos de concentración nazi encuentra una verdad más poderosa que un diamante: Lo único que salva al ser humano en sus momentos más terribles es lo que lleva por dentro. “¿Carece el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias anulan o limitan la libertad de elegir su comportamiento externo?, ¿es incapaz de escapar a las reglas de un campo de concentración”. Según Frankl, lo irreductible, es decir, aquello que nos hace verdaderamente humanos, es el poder acogernos a nuestra libertad interior: “la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debes asumir frente al destino– para decidir tu propio camino” la que nadie nos puede arrebatar, la que confiere a la existencia una intención y un sentido”.

Circunstancialmente, se difunde la noticia de que un joven diputado defensor del gobierno ha sido víctima de un atroz asesinato. Hecho que nos llena de terror ante la crueldad y la constatación del poco valor que tiene la vida en estos momentos de total inseguridad, saber que nuestra existencia vale menos que un celular o que un objeto cualquiera. No han trascurrido 24 horas del crimen, la policía apenas inicia sus investigaciones, cuando brota una violenta reacción de los personeros del gobierno, quienes poseídos por una furia incontenible lanzan acusaciones contra todos aquellos que enfrentan sus ideas en el plano político, ideológico. Comienza el ritual de las blasfemias: derecha asesina, oligarcas traidores y acto seguido, las amenazas, “las pagaran” todos irán presos. Pareciera el transcurrir de una tragicomedia, donde cada quien juega su rol, donde los libretos y las palabras están escritas de antemano. En todo ese infame torrente de acusaciones sin fundamento una voz se destaca, una joven mujer, una diputada quien alza vehemente la voz e increpa a unos culpables que están en su mente y con lo cual quiere despertar las iras dormidas de unos presuntos colectivos, sin atenuantes acusa: “burguesía cobarde y asesina hoy vuelve a derramar la sangre de jóvenes patriotas”. Hago mías la palabras de Eddy Ramírez; “Llama la atención que una persona joven como usted constantemente destile veneno en contra de quienes piensan diferente y se oponen a un régimen que ha causado tanto daño al país”.

Me devuelvo a Un pasado imborrable y pienso en esta joven diputada que sin prueba alguna incita el odio hacia sus oponentes, sin un instante de duda, sin preguntarse, ¿serán ciertas esta terribles acusaciones que estoy lanzando?, cuando culpo de esta manera tan vehemente, qué podría sucederle a mis acusados. Me viene a la mente la injusta prisión de Iván Simonovis, Leopoldo López, Sairam Rivas y otros que nunca fueron oídos, que no obtuvieron clemencia, piedad o justicia como es el nombre propio para estos casos. No cabe duda que el acto de supremo humanismo que asume el teniente ingles Lomax frente a su victimario, cuando en lugar de atacar, dialoga, pregunta, indaga sobre los sentimientos de su cruel enemigo ¿Qué sentías cuando me torturabas?. Al final Colin Firth o Lomax suelta una de esas frases que se graban en nuestros corazones porque es una pedagogía de “Ser Humano”, exclama, ”Sí sufrí mucho, cuando me torturaban, cuando pretendían doblegarme infringiéndome castigos infernales más allá de cualquier dolor, pero ahora sé que él también ha sufrido, que le ha sido imposible sobrellevar la pesada carga de sus culpas, de tener plena conciencia del mal, que atentó contra alguien que no se doblego nunca y que lo derroto con su fortaleza. El también sufrió, es decir somos humanos, eso basta para mí”. Los japoneses perdieron la guerra pero este teniente japonés que torturó a Lomax la perdió dos veces, por su país y como persona, cuando adquirió conciencia de que había torturado a una persona inocente. La historia cuenta, como hecho real, que a partir de ese momento de comprensión ambos fueron amigos hasta la muerte.

Para la oposición se abre un gran reto, de calibre humano para comprender a personajes como la dama Eekhout, que no perdona, que no oye a la otra persona, que lanza al foso de los leones al que discrepe de sus ideas. Aunque, también cabría esperar, albergar la esperanza de que Eekhout se atreva a reflexionar como el teniente japonés y pensar que quienes la enfrentamos no somos una burguesía cobarde y asesina, sino personas que creemos en la libertad y en el respeto al ser humano donde quiera que este y cualquiera sea su ideología.

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