En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/13/julio-cesar-arreaza-leccion-de-civismo/
Julio César Arreaza
El maestro integral encarnó la defensa de la dignidad del poder
civil, allí tenemos su gran lección: la superioridad del civismo sobre
el militarismo, la creencia de que nadie, ni como individuo, ni ninguna
clase privilegiada tiene derecho de abusar de la dignidad del hombre.
Rómulo Gallegos fue elevado a la Primera Magistratura democráticamente,
por imperativo del voto directo, universal y secreto, hecho que ocurría
por primera vez en nuestra historia.
Transcurridos 8 meses de su período el ministro de la defensa Carlos
Delgado Chalbaud, junto con los militares Pérez Jiménez y Llovera Páez,
le solicitan una audiencia urgente y el presidente Rómulo Gallegos se
las fija para el 19 de noviembre de 1948. El propósito era proponerle
cinco puntos: expulsar del país a Romulo Betancourt; prohibir el regreso
del Comandante Mario Vargas; remoción del Comandante Gámez, jefe de la
Guarnición de Maracay; cambios entre los edecanes presidenciales y
desvinculación con el Partido Acción Democrática.
El presidente Gallegos rechazó todos los puntos alegando que los dos
únicos poderes ante los cuales tenía que rendir cuenta de sus actos
eran el Congreso Nacional y luego el Poder Judicial, pero que nunca
recibiría imposiciones de las Fuerzas Armadas Nacionales, cuyos deberes
y derechos de cuerpo no deliberante los define claramente la
Constitución. Visiblemente molesto les dijo: “No puedo expulsar a
Betancourt porque es mi amigo personal y político de muchos años.
Tampoco puedo prohibirle la entrada al país al Comandante Vargas porque
es un hombre enfermo y no voy a impedir que pase sus últimos días en
su patria. Puede que yo remueva al Comandante Gámez, pero no por
imposición de extraños sino cuando a bien tenga. A los edecanes tengo
que escogerlos personalmente, porque son personas de mi confianza, que
se sientan a mi mesa. En cuanto a desvinculación con el Partido AD que
me llevó al poder, ya bien sé lo que eso significa según la reciente
experiencia del Perú. Si le doy la espalda a la fuerza política que me
ha apoyado, ya no serian ustedes quienes me impedirían el paso a
Miraflores sino el policía de la puerta”.
Gallegos fue víctima de un de un golpe de fuerza por negarse a ser un
simple juguete en manos de los militares, que trataron de ablandarlo
para que cediera a presiones inaceptables, ejercidas por el alto mando
militar. No cedió a la rémora del pretorianismo ni entró en componendas
incompatibles con la defensa de la dignidad del poder civil.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
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