En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/07/marta-colomina-maduro-terrorismo-judicial-a-lo-nazi/
Marta Colomina
Las protestas destaparon la cara dictatorial del gobierno”, abría página El Nacional el
1º de marzo de este año, a propósito de las 18 muertes, 1.044
detenciones y 888 medidas cautelares durante los 17 días con
manifestaciones estudiantiles pacíficas en todo el país. En febrero, el
mismo diario titulaba “Detención de López agrava imagen negativa del
gobierno”, afirmación refrendada por la ola represiva sobre la que
Provea diría que “Maduro ha reprimido 485% más que Chávez”, y reseñar la
criminal alianza entre paramilitares (“colectivos”) y cuerpos de
seguridad, durante las protestas estudiantiles. El Foro Penal daba fe de
18 casos de tortura: “Los bañaron con gasolina y les dijeron que iban a
quemarlos” y de “acoso y abusos sexuales cometidos por militares y
policías contra jóvenes detenidos”. Según el Observatorio de
Conflictividad Social e IPYS, los “colectivos, que actúan con el aval
del gobierno, la tolerancia de los poderes públicos y coordinados con
la fuerza del Estado, atacaron 416 protestas (…) Sus paramilitares
también golpean y despojan a los periodistas de cámaras y grabadoras”.
Hasta agosto, 2.072 personas estaban bajo régimen de presentación y en
octubre gremios y ONG presentaban 110 expedientes de torturas, tratos
crueles y censura, ante la CIDH de la OEA. A fines de noviembre quedaban
78 presos por las protestas de febrero y no han procesado ni a uno
solo de sus torturadores. Familiares de Raúl E. Baduel y Alexander
Tirado, en la cárcel de Uribana, denunciaron que los jóvenes están
siendo torturados y golpeados brutalmente.
La fiscal repite que “denuncias sobre alta impunidad buscan
desestabilizar”, pero lo cierto es que la impunidad se convirtió en una
política de Estado y que el TSJ, y sobre todo su Sala Constitucional,
son el brazo ejecutor de las políticas oficiales y del terrorismo
judicial contra la disidencia. “La justicia penal venezolana es vista
como la peor del mundo”, según World Justice Proyect, que la ubica en el
puesto 97 de 97 países estudiados. El caso de la jueza Afiuni,
perseguida y violada en prisión, ha horrorizado a juristas y ONG
mundiales. El régimen de Maduro reconoció frente al Comité contra la
Tortura de la ONU que “96,9% de las violaciones de derechos humanos no
fueron llevadas a juicio. Entre 2011 y 2014 la Fiscalía recibió 31.096
denuncias, pero solo 3,10% de ellas concluyó en acusaciones (EN
29-11-2014). En el impactante libro El TSJ al servicio de la revolución se
analizan 45.474 fallos desde 2004 a 2013, y sus autores demuestran que
en esos 9 años el TSJ no ha dictado ni una sola sentencia contra el
gobierno (EN 01-12-2014), como hacían “los juristas del horror”
descritos por Ingo Muller, documento estremecedor sobre el terrorismo
judicial en la Alemania nazi. La jueza que lleva el caso contra Leopoldo
López sigue el brutal estilo “judicial” descrito por Muller, al ordenar
enjuiciarlo sin pruebas a su favor y poner a funcionarios adeptos al
régimen a declarar contra López y ser acusado de delitos monstruosos
nunca cometidos por él (terrorismo, lesiones graves, homicidio
intencional calificado, incendio de edificio público, etc.). Por eso la
ONU, la OEA, numerosos expresidentes y dirigentes políticos mundiales
han solicitado reiteradamente su liberación, conscientes de su inocencia
y de que el régimen persigue a los opositores con el abuso del poder
legal que controla, como ha hecho con María Corina Machado (MCM),
despojada de su curul de diputada y acosada constantemente, y con los
alcaldes Scarano y Ceballos, destituidos, encarcelados, torturados y
hasta impedidos de ver a sus familias. En junio MCM declaró en la
Fiscalía 17 horas sobre el delirante plan “magnicida”. Boleta similar
recibieron los disidentes H. Salas Romer, Diego Arria, Gustavo Tarre,
Pedro Burelli y Robert Alonso, acusados de haber cruzado correos
electrónicos sobre el “plan magnicida”. Google negó la autenticidad de
tales correos y certificó que nunca habían sido transmitidos a través de
su red. La historia vuelve a repetirse con MCM (a quien el régimen teme
como un vampiro a un crucifijo): ahora ha sido imputada por
“conspiración”. El rechazo no se hizo esperar: HRW considera que “el
gobierno venezolano ya ha rebasado todos los límites en el caso de MCM”;
Estados Unidos y el Parlamento canadiense rechazaron la intimidación y
el uso del poder del gobierno de Maduro para castigar a opositores y la
Unión de Partidos Latinoamericanos acusa que la imputación de MCM
pretende encubrir la crisis y amedrentar a líderes de la oposición.
Dada la prisa que el gobierno se está dando en escoger (a dedo
oficialista y fraudulento) los nuevos magistrados (TSJ), rectores (CNE),
y que extraoficialmente circulan los nombres de Luisa Ortega (de nuevo
como fiscal), Pedro Carreño (¡contralor!) y Tarek William Saab
(defensor), y puesto que Maduro sigue “cuesta abajo en la rodada”, el
régimen estaría planificando encarcelar a María Corina y liberar a
Leopoldo, convencido de que la oposición iría dividida a las
parlamentarias. Dividir para reinar, es orden que llega de Cuba. Maduro
no va a conseguirlo. Esta historia continuará.
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