El poder que tenía Ramírez al principio no es el mismo que tiene ahora. Ha sido desplazado. Jaua está muy afectado con el asunto de Brasil. Y quien ha crecido es Nicolás Maduro. Aclaro, la acumulación de poder no significa popularidad. El reacomodo del poder hace que se busquen nuevas alineaciones y espacios, y ahí Cilia y Nicolás han ido jugando bien.
Por Alicia Hernández @por_puesto.-Presentamos la segunda parte de nuestra entrevista con el analista político Nicmer Evans. Y aún falta la última parte, en la que develará lo que es “pacto del huevo frito con salsa de tomate”.
-Hablaba de Cabello, Ameliach, Rodríguez… ¿Qué pinta Maduro ahí?
-Es el presidente del partido y no tengo ninguna duda de que él está al tanto de todo. Aunque es lógico que siendo el presidente del país, su tiempo de ejecutar las cosas es limitado, para eso tiene a operadores. Por ejemplo, Cabello. Lo que no quiere decir es que siendo operador, no escuche las propuestas de éste.
-¿Hasta dónde se extienden los tentáculos de Cabello en el PSUV?
-Siendo el vicepresidente, creo que más allá de tentáculos, su posicionamiento en función del control de los elementos de poder en el partido es evidente. Ha incidido en cuanto a la forma, la estructura, la reorganización del partido. Me preocupa que esa sea la forma de ejecutar el poder. Me parece bien contradictorio el hecho de que haya un ejercicio de poder en política que sea excluyente, no incluyente. Parece que si no estás con ellos, no estás. Hay más de seis millones de personas que no están de acuerdo con cómo se hacen las cosas y cómo se organiza el PSUV.
-Pero eso de estás conmigo o contra mí era algo que ya aplicaba Chávez…
-Chávez tenía unas características muy particulares. Su discurso era una contraposición a la polarización desde el punto de vista ideológico con sectores del país que no formaban parte del sector al cual defendía. Chávez era un hombre de los suyos y, aunque de alguna u otra manera podía confrontar en los momentos en los que sentía que había ruido, él no excluía, por el contrario, trataba de dar espacios para el debate.
-Volvemos al inicio, a la lista Tascón…
-¿Con Chávez se permitía la crítica o nadie le decía nada?
-Sí la había. Mira este ejemplo de 2009. Y mira el ejemplo con Arias Cárdenas. Fue candidato presidencial de la oposición, llamó gallina al presidente Chávez, y aún así, éste lo volvió a convocar y ahora es gobernador. Hay matices y contextos. Chávez hizo prácticas de exclusión política desde el punto de vista discursivo, pero creo que jamás arremetió contra alguien, ni siquiera cuando le hicieron un golpe de Estado, porque lo primero que hizo fue sacar un crucifijo y llamar a dialogar, que no habría dado resultados es harina de otro costal. Pero no hay exclusión en parámetros clásicos. Hubo espacios para el debate y la diferencia, lo que no quita es que el presidente no dijera algún comentario fuera de tono contra quien lo criticaba.
-Chávez parecía tener todo bajo control. ¿Quién la maneja ahora en el país?
-Los hijos de Chávez.
-¿Los hijos? ¿María Gabriela Chávez?
-Más allá de la retórica, quién maneja el país.
-¿Por qué?
-El presidente Chávez se lanza a la calle a construir un movimiento político. Quien hace esto tiene que congeniar con muchas cosas, ver muchas diferencias, ver cómo suma, el arte de la política. Con ese trabajo, Chávez recorrió el país. Los demás lo acompañaron. Maduro primero fue su guardaespaldas y ahora es presidente. Acompañó a Chávez a hacer esta tarea, lo vio, pero no lo hizo él. Es un presidente sobrevenido, no se preparó porque no buscó unir a nadie, acompañó a quien lo hizo. Cuando no se ha hecho el partido no importa excluir a unos cuantos para estar en un cómodo colchón, en lugar de pensar que tienes que sumar a más gente. Los que están hoy no tiene vocación de sumar, de desarrollo de un proyecto político. No solo es pelear con la oposición, que ya parece un deporte olímpico que se ha vuelto cliché, sino que ahora necesitan buscar nuevos enemigos y los encuentran en su propio seno.
-¿Alguien tiene más poder?
-¿Pero es todos por igual?
-No, para nada. Por ejemplo, el poder que tenía Ramírez al principio no es el mismo que tiene ahora. Ha sido desplazado. Jaua está muy afectado con el asunto de Brasil. Y quien ha crecido es Nicolás Maduro. Aclaro, la acumulación de poder no significa popularidad. El reacomodo del poder hace que se busquen nuevas alineaciones y espacios, y ahí Cilia y Nicolás han ido jugando bien.
-¿Cómo ha quedado en estos meses Diosdado Cabello?
-Creo que se mantiene igual. Su popularidad tiene un techo hasta ahora, tiene dificultades para ser una figura carismática, pero sabe manejarse en los entornos de poder. No tengo duda de que la decisión del presidente Chávez fue la más acertada, Maduro tenía más capacidad de maniobra. Ojo, de vainita lo logró, pero lo hizo. Cabello iba a tener dificultades por sus modos de comunicarse con el pueblo chavista y el pueblo en general, por esta dificultad de tener un carisma más accesible, amable. Se da cuenta de que tiene que ser un apéndice de Maduro y su rol será protegerlo y acompañarlo y lo que hace es acumular poder con la licencia de Maduro.
-Cómo ves a Padrino López.
-Igual que Rodríguez Torres son militares formados durante la doctrina de Chávez, importantes para la gobernabilidad del país y el equilibrio de la institucionalidad. Están formados bajo un criterio bastante difícil de descifrar, es la ambigüedad de un proyecto socialista combinado con una visión bolivariana que solamente Chávez podía amalgamar en su formación más política que militar. Esto es un poco más militar que político, claro. Cumple su rol en relación con la necesidad de equilibrio y la función para la cual fue formado con esa doctrina militar en la actualidad, con eso de preservar que si el pueblo quiere un proyecto socialista, que la Fuerza Armada no se involucre, sino que sea lo que el pueblo decida.
No comments:
Post a Comment