La baja
de 40% desde junio sólo es superada por la que se produjo tras la quiebra de
Lehman y el colapso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en
1985, según el Banco de Pagos Internacionales
El Banco
de Pagos Internacionales mostró preocupación por la fuerte caída de los precios
del petróleo, la tercera mayor de los últimos 50 años. Observa un aumento de la
fragilidad en los mercados financieros, tras los abruptos movimientos a
mediados de octubre.
El
director del departamento Monetario y Económico del BPI, Claudio Borio, dijo en
la presentación del informe trimestral de diciembre que existen dos elementos
que "van a dejar una profunda huella en la escena financiera y
macroeconómica": los tipos de cambio y la fuerte bajada del precio del
petróleo.
El precio
del crudo ha caído un 40 % desde junio de 2014, la tercera mayor caída de los
últimos 50 años, sólo superada por la que se produjo tras la quiebra de Lehman
y el colapso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en 1985,
según Borio.
El BPI
atribuye parte de la caída a factores de la demanda, la ralentización del
crecimiento de China pero, sobre todo, a un aumento inesperado de la oferta.
"Es
una buena noticia para la economía global pero, dicho esto, habrá ganadores y
perdedores y la caída puede afectar de forma desproporcionada a algunas
regiones del mundo, creando vulnerabilidades nacionales", señaló Borio.
El
diferente rumbo que ha tomado la política monetaria de EE UU desencadenó una
apreciación del dólar frente a la mayoría de las divisas.
El
Banco de Japón y el Banco Central Europeo (BCE) aplicaron nuevos estímulos
monetarios, mientras que la Reserva Federal dio por concluido su programa de
compras de activos.
La caída
del precio del petróleo y los movimientos en los tipos de cambios afectarán
especialmente a las economías de mercado emergentes, pese a que no han sido
esta vez las más afectadas por el aumento de la volatilidad en octubre, a
diferencia del episodio de mayo del año pasado cuando la FED anunció el inicio
de la reducción de estímulos monetarios.
"Los
exportadores de materias primas podrían afrontar retos difíciles, especialmente
aquellos que se encuentran en los últimos estadios de fuertes auges del crédito
y precios de la vivienda y aquellos que han invertido en bonos para financiar
divisa extranjera”, advirtió Borio.
La
apreciación del dólar aumentará la deuda y puede crear exposiciones por
discordancias de financiación y de divisa.
"La
volatilidad aumentó a mediados de octubre, los precios de las acciones cayeron
con fuerza y los diferenciales de crédito se dispararon", señaló Borio al
presentar el informe.
Los
valores del Tesoro estadounidense fueron excepcionalmente volátiles, al menos
en la negociación intradía, incluso, más que en los picos alcanzados en la
crisis del banco estadounidense Lehman Brothers.
Ahora,
tan sólo unos pocos días después, "la aparente calma previa ha
vuelto", dijo Borio.
A
mediados de octubre se produjo una brusca caída del apetito por el riesgo en un
entorno de creciente incertidumbre sobre las perspectivas económicas mundiales
y la orientación de la política monetaria, acompañada de crecientes tensiones
geopolíticas, según el BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea.
Añade que
al aumentar la presión vendedora, escaseó temporalmente la liquidez del
mercado, amplificando así las oscilaciones de los mercados.
No
obstante, el BPI -del que son miembros aproximadamente sesenta bancos
centrales- considera que "los mercados se recuperaron rápidamente conforme
se disipaban las dudas económicas y algunos de los principales bancos centrales
seguían relajando la política monetaria".
"Como
en el episodio de ventas y recuperación de los mercados financieros
internacionales el pasado agosto, este vaivén de asunción y alejamiento del
riesgo sugiere que el boyante clima de los mercados financieros es todavía
bastante frágil", según el informe.
"Sería
imprudente ignorar que los mercados no se estabilizan completamente por sí
mismos", añadió el director del departamento Monetario y Económico del
BPI.
"Los
bancos centrales y los mercados han empujado la rentabilidad de la deuda
soberana a mínimos extraordinarios, inimaginables hace pocos años", dijo
Borio.
La deuda soberana a tres años se
sitúa bien por debajo del 0 en Alemania, alrededor del 0 en Japón y por debajo
de 1 % en EE UU
Vía El Nacional
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