Monday, December 8, 2014

Renny Ottolina: la voz de una nación

En: http://www.eluniversal.com/opinion/141208/renny-ottolina-la-voz-de-una-nacion

SANTIAGO QUINTERO |  EL UNIVERSAL
lunes 8 de diciembre de 2014  12:00 AM

El  11 de diciembre se consagra en Venezuela como el Día Nacional del Locutor. La efeméride destaca en el calendario, el nacimiento de la figura más influyente de los medios de comunicación del país, un locutor que convirtió el espacio radial y televisivo en el escenario de una nación que, por intermedio de su voz y la de sus destacados colegas, tejía su propia existencia a través de la expresión en aquellos  medios que le permitían escucharse a sí misma, logrando lo que ninguna otra gesta civil o militar: la real integración de la identidad del venezolano.

La figura de la cual hablamos no es otra que la de nuestro admirado y siempre presente Renny Ottolina, el hombre y la voz que encarnaba en sí mismo el poder de los medios de comunicación para interpretar y sintonizar la identidad de todo un pueblo. Reinaldo José Ottolina Pinto había nacido en Valencia, estado Carabobo, un 11 de diciembre de 1928, año emblemático en las transformaciones económicas, políticas y sociales de Venezuela. Dos años y medio antes, en mayo de 1926, cuando ya el cine mudo se preparaba para romper su silencio con la voz de Al Jolson en "El Cantante de Jazz", la voz de Alfredo Moller se dejaba escuchar como el primer locutor en los alrededores del Nuevo Circo, donde se encontraba la planta de "Ayre", la primera estación de radio del país, que iniciaba sus transmisiones emitidas desde un estudio en la esquina El Tejar de la ciudad de Caracas. Aquella radio se silenciaría oficialmente con los sucesos de la Semana del Estudiante en 1928. Pero, paradójicamente, al momento del cierre, el espíritu de la radio encarna toda su fuerza y poder en aquel niño que nacía para crear la edad de oro de la radio y la televisión en Venezuela, el número 1 de los medios de comunicación.

Renny obtuvo en 1945 su certificado de locución. A partir de allí, desarrolló una sorprendente carrera de emprendedor a todo terreno, publicista, creativo, innovador, artífice de la novedad y de la transformación, del mensaje que inducía  la acción del público para conferirle al producto anunciado un valor agregado de inusitada confiabilidad y credibilidad, pero también la difusión  y reacción en cadena de una toma de conciencia que partía de la pregunta elemental convertida en la visión de la realidad que era superable si cambiábamos de paradigma. Así como innovó el contexto por la gran fuerza de gravedad que imponía su fresca y avasallante personalidad  pública, creó la figura del exitoso productor independiente capaz de generar en su programa más dinero que la planta o medio que lo trasmitía. De allí provino el acuerdo de los medios televisivos de no dejarlo trabajar en ninguno de ellos. No pensaron jamás que ese acuerdo de no dejarlo entrar de nuevo al medio que él había hecho tan poderoso,  era el primer paso para la expropiación futura que ocurrió años después de su muerte. El quitarle fuerza al mensaje terminaría debilitando al medio que prescindió de su presencia y voz.  La radio, sin embargo, fue fiel a su legado. Él representaba en gran medida a sus compañeros generacionales tan inimitables como él. Los Pancho Pepe Cróquer, Musiú Lacavalerie, Francisco Amado Pernía, Carlos Quintana Negrón. A los que luego vendrían Napoleón Bravo, Orlando Urdaneta, César Miguel Rondón, Ely Bravo. Detrás del gran locutor, se encuentra siempre el mensaje de la Gran Venezuela posible.

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