En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/08/jose-vicente-carrasquero-soberania-ficticia/
José Vicente Carrasquero
Si de algo se llenaron la boca los líderes del actual proceso
político que sufre Venezuela es de haber conquistado la soberanía. En
realidad nunca entendí a qué hacían referencia cuando hablaban de este
concepto de la política. Siempre era como una especie de recurso
discursivo al cual se apelaba para despertar el espíritu patriótico de
sus seguidores.
La pregunta que cabe hacerse en este momento es: ¿cuán soberanos
somos los venezolanos? ¿Es Venezuela un país verdaderamente soberano
como nación? Estas preguntas sirven para introducir dos visiones del
concepto de soberanía. La primera que la hace residir en el pueblo y la
segunda que la hace descansar sobre la nación como un todo de acuerdo a
sus tradiciones y costumbres.
En cuanto a la primera pregunta, podemos anticipar una negativa que
nos pone como una especie de pueblo colonizado por un proyecto político
que nos es ajeno y que ha usado nuestros recursos naturales para
satisfacer las pretensiones de poder de grupos que incluyen a
extranjeros sin derecho alguno sobre nosotros.
El artículo 5 de la Constitución
establece que la soberanía reside en el pueblo y que de esa soberanía
manan los poderes públicos que, por consiguiente, se encuentran
sometidos al pueblo. Sin embargo, en la práctica nos encontramos que los
órganos del poder público están ocupados por miembros del partido de
gobierno que no obedecen a la carta magna sino a sus propios intereses
ligados al proyecto político. En otras palabras, para quienes ocupan el
poder público, el proyecto está por encima de los intereses del pueblo
soberano.
Se entiende entonces que al pueblo se le ha arrebatado su derecho a
ejercer la soberanía que establece la carta fundamental. En ese sentido,
al pueblo se le ha secuestrado su soberanía al extremo de hacerles
creer que el presidente es una especie de reyezuelo en el cual descansa
ese poder soberano del pueblo. Hay que recordar que primer mandatario se
refiere al presidente en la calidad de haber recibido un mandato del
soberano (pueblo) para gobernar de acuerdo a la constitución y las
leyes. Por lo tanto, ese primer mandatario es un delegado del pueblo y
no su jefe como interesadamente han querido hacernos creer desde hace
décadas.
En cuanto a la soberanía nacional el asunto es mucho más grave y está
quedando en evidencia en la medida en que nos adentramos en la
tenebrosa crisis económica que nos arropa cual tormenta colosal que
viene a barrer con todo lo que encuentre a su paso.
Pone en duda la soberanía nacional el que el presidente tenga que
consultar a la metrópoli habanera las decisiones que debe tomar en
ejercicio de la soberanía popular para minimizar el impacto del
descalabro económico generado por la peor gerencia de nuestros recursos
que haya visto nuestra historia.
Pone en cuestionamiento nuestra soberanía los cada vez más frecuentes
viajes al imperio chino a buscar recursos que normalmente vienen
aderezados con obligaciones y restricciones que disminuyen nuestra
capacidad de maniobra. Lo mismo pasa con el imperio ruso del cual nos
hemos hecho cada vez más dependientes en materia armamentista y de
auxilios petroleros.
La Faja Petrolífera del Orinoco fue entregada en lotes a distintas
naciones. Fue usada para hacer diplomacia de favores. Lo cierto es que
el desarrollo de esta gran reserva de hidrocarburos está muy atrasado y
pone en riesgo el que Venezuela pueda seguir siendo un país petrolero.
Nuestro país es incapaz, en estos momentos, de aumentar su producción
petrolera por cuenta propia. De ahí la lloradera para disminuir la
producción petrolera de la OPEP.
Si vamos a lo más concreto y del día a día podemos decir que: a) no
contamos con soberanía alimentaria puesto que no podemos vivir sin lo
que se importa para comer; b) no contamos con soberanía territorial ya
que grupos guerrilleros y bandas criminales se han hecho dueñas de buena
parte de nuestro territorio y lo controlan; c) no tenemos soberanía en
salud porque dependemos de insumos y medicinas importadas con las que no
contamos en estos momentos; d) no somos soberanos en las comunicaciones
porque los celulares deben ser importados a altos precios y las redes
fallan por falta de suministros, e) no hay soberanía en las carreteras
que cada vez tienen más personas muertas por accidentes de vehículos que
fallan produciendo accidentes fatales; f) no hay soberanía eléctrica y
se acaba de firmar un acuerdo con el imperio chino para el desarrollo
del sector que tiene años de retraso.
La lista es inmensa. La ignorancia e incapacidad de quienes han
conducido al país durante los últimos años ha dañado lo más sagrado de
nuestro gentilicio. Nos han confiscado la capacidad de responder por
nosotros mismos. Dependemos de intereses extranjeros para nuestra
precaria subsistencia. Somos víctimas de intereses económicos y
geopolíticos de otros países que nos usan en sus juegos de poder.
Quienes se llenaban la boca hablando de soberanía nos dejaron la
tarea de conquistarla nuevamente. La que vivimos actualmente es una
ficción.
@botellazo
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