Anabella Abadí, Bárbara Lira y Daniel Raguá
Lo que dijo (y no dijo).
1. El Presidente Nicolás Maduro anunció una ofensiva de revisión de distribuidoras y almacenadoras en el país.
Ya el pasado 17 de enero de 2014, el Presidente había precisado:
“he ordenado al vicepresidente, al vicepresidente de Economía y al
vicepresidente de Seguridad Alimentaria, que citen a todos los
distribuidores mayoristas del país, uno por uno, y le hagamos firmar un
ultimátum de respeto al pueblo de Venezuela, de respeto a las leyes
venezolanas, si no actuaré con todo el peso de la ley y la Constitución.
¡Ya basta ya!”
Recordemos que la
Primera Ofensiva Económica (desde noviembre 2013 a abril 2014) y la
Segunda Ofensiva Económica (desde abril 2014 a noviembre 2014)
incluyeron una ola masiva de intervenciones y fiscalizaciones que se prolongó durante todo un año, comenzando con el evento conocido como El Dakazo.
Pero no pudieron frenar los crecientes problemas de inflación y
escasez. En noviembre de 2013, la inflación interanual era de 58,2% y a
noviembre de 2014 llegaba a 63,7%. Por su parte, la escasez era de 23%
en noviembre de 2013 y llegó a 35% en agosto de 2014 (último dato
conocido).
2.
El Presidente Nicolás Maduro anunció el aumento del gasto social a
través de la Gran Misión Hogares de la Patria, Gran Misión Jóvenes de la
Patria Robert Serra, Gran Misión Vivienda Venezuela, Gran Misión Barrio
Nuevo, Barrio Tricolor y un Plan Especial de Infraestructura.
Recordemos que el
Presupuesto 2015 comienza con déficit, pues, aunque es 34,2% superior al
Presupuesto de 2014, es 35,3% inferior a lo gastado efectivamente en
2014. Además, el Presupuesto de 2015 se elaboró con un estimado del
barril de petróleo de US$/b 60, y al 21 de enero de 2015, según el
Presidente Maduro el barril venezolano cotiza los US$ 38. El gasto
social anunciado, debe implicar la aprobación de recursos vía créditos
adicionales y dichos recursos se traducirán en mayor liquidez en la
economía y, por tanto, mayores presiones inflacionarias.
3. El Presidente Nicolás Maduro anunció un aumento de salario mínimo de 15% a partir del 1 de febrero de 2015.
Con esto, se ajusta el salario mínimo tras apenas 2 meses del último ajuste de diciembre de 2014.
Aún más, el salario mínimo pasaría a BsF 5.622,5, monto inferior a los
BsF 5.741,1 de la canasta alimentaria registrada por el INE a septiembre
de 2014 (último dato disponible).
Este ajuste es señal
de que el salario mínimo pierde su capacidad de compra cada vez con
mayor velocidad. Más que aumentar el salario mínimo con tanta
frecuencia, el Gobierno Central debería aplicar medidas efectivas para
controlar la creciente inflación. Para empezar, es fundamental que se
deje de imprimir dinero inorgánico.
Vale acotar que un
ajuste del salario mínimo representa un aumento de costos no solo para
las empresas, sino también para el sector público.
4.
El Presidente Nicolás Maduro anunció un ajuste del sistema cambiario,
que pasaría a tener tres mercados: un primer mercado cambiario para
alimentos y salud, a BsF 6,3; un segundo mercado de subasta, que
mantendrá —o así lo dio a entender— la forma de Sicad 2 (pareciera que se elimina el Sicad 1);
y un tercer mercado de bolsas —que podría ser permuta. Esto sería un
sistema transitorio. El Presidente Maduro también agregó que el sistema
de bandas es inviable.
66% de las divisas
asignadas oficialmente en el primer semestre de 2014 a 6,3 BsF/US$
fueron liquidadas a los sectores de alimentos y medicinas. Si el tipo de
cambio para los demás rubros pasara a —por ejemplo— 35 BsF/US$, el tipo
de cambio promedio pasaría a 19,56 BsF/US$.
Si bien el
Presidente Maduro no concretó los detalles del nuevo sistema cambiario,
vale decir que una devaluación permitiría reducir notablemente el
déficit fiscal, pues los mismos dólares se transforman en más bolívares.
Por cada bolívar que se devalue el tipo de cambio preferencial —que es
el previsto en el Presupuesto 2015—, los ingresos petroleros
presupuestados para 2015 (BsF 124.074 millones) aumentarían en BsF
19.694,3, lo que equivale a 2,7% del Presupuesto 2015 (BsF 741.708
millones) y a 18,9% del déficit financiero estimado para cierre de 2015
(-BsF 103.660 millones).
Aún más, una
devaluación del tipo de cambio preferencial de 6,3 BsF/US$ —que
representa 75% de las divisas asignadas oficialmente— permitiría:
1. Reducir en algún grado la demanda de divisas.
2. Reducir el enorme
diferencial de precios entre Venezuela y el resto del mundo, lo cual
–entre otras cosas– resulta clave para desestimular el contrabando de
gasolina y otros productos.
3. Avanzar en la simplificación del régimen cambiario mediante una mayor convergencia de los tipos de cambio oficiales.
4. Reducir el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo.
Sin embargo, la poca
claridad de los anuncios genera mayores incertidumbres. Suponemos que
tres mercados implicarán tres tipos de cambios, lo que —en el mejor de
los casos— mantiene las actuales distorsiones cambiarias. No queda claro
en cuánto quedarían los distintos tipos de cambios, por lo que no
sabemos si se ajustarán o no a una tasa de cambio más realista, y de
cuánto serán las brechas entre las tres.
Vale acotar que una devaluación no resuelve el problema de la asignación ineficiente de divisas.
5. El Presidente Nicolás Maduro reiteró el llamado a “debatir” el precio de la gasolina.
Según el ex-presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, el país pierde alrededor de US$ 12.500 millones al año por
el subsidio a la gasolina. El Presidente Maduro no dio detalles sobre
la magnitud o forma del posible aumento, pero indicó que a pesar de que
no existe “urgencia” alguna, “creo que es una necesidad. Queremos ese
paso. Abro el debate en esta Asamblea Nacional”. El gobierno se reuniría
con transportistas, estudiantes y otros gremios para discutir la
medida. Recordemos que el pasado 30 de diciembre de 2014, el Presidente dijo: “este no es el momento” para subir el precio de la gasolina, pero “llegará”.
Lo que —por ahora— quedó en rumor.
1. Subir el IVA. Una
subida de 1 punto porcentual en la alícuota del Impuesto al Valor
Agregado (IVA) implica un aumento de BsF 25.887,5 millones en la
recaudación prevista para 2015 (BsF 310.650 millones), lo que equivale a
3,5% del Presupuesto 2015 (BsF 741.708 millones), pero a apenas 2,3% de
lo gastado efectivamente en 2014 (BsF 1.146.732 millones). Si sólo
consideramos los créditos adicionales aprobados en 2014 (BsF 594.100),
la recaudación adicional del IVA representaría 4,4%.
Si bien el aumento
del IVA genera recaudación rápida, tiene alto impacto inflacionario.
Vale recordar que el último ajuste a la alícuota del IVA fue
precisamente en mayo de 2009, año en el que el país se encontraba en
recesión.
2. Aplicar un IDB de entre 0,75% y 1%. Un Impuesto al Débito Bancario (IDB) de entre 0,75% y 1% es superior al que de 0,5% que se mantuvo hasta febrero de 2006.
En febrero de 2006, se derogó la Ley del Impuesto al Débito Bancario (IDB), luego de que el Presidente Chávez lo ordenara por considerar que el “buen momento económico que vive el país” no justificaba su vigencia.
La alícuota de 0,5% del IDB generó una recaudación de US$ 1.278 millones en 2005,
lo que equivale al 2,5% de las exportaciones petroleras de 2005 (US$
48.143 millones) y 3,2% del gasto público efectivo de 2005 (US$ 40.134
millones a un tipo de cambio de 2,15 BsF/US$).
Vale decir, al momento de eliminarse el IDB en febrero de 2006, el para entonces Diputado Rodrigo Cabezas dijo “implica bajar en 1 punto la inflación. Son 2.3 millones que no va a recibir la Tesorería”.
La aplicación del IDB genera recaudación rápida, pero tiene alto impacto inflacionario.
Comentario de Cierre. La
economía venezolana depende notablemente de las importaciones para
poder funcionar apropiadamente. En este sentido, el comportamiento del
sector petrolero —que es responsable del 96% del ingreso de divisas al
país— ha sido, en la mayoría de los casos, el mejor predictor del
comportamiento de la economía. En 2015, con la caída de los precios del
petróleo, el presupuesto de divisas con el que contará el país podría
verse reducido a la mitad, comprometiendo la estabilidad económica de
Venezuela. Las medidas anunciadas por el Presidente Maduro no
parecen atender este problema. Incluso, no hizo mención a los supuestos
recursos que habría obtenido en su reciente gira internacional”.
La escasez de divisas debería incentivar
la puesta en marcha de un mecanismo más eficiente de asignación de
divisas, pero en su lugar se anuncia un sistema cambiario de tres
mercados, no muy diferente al ya establecido. Recordemos que el Sicad 2
se suponía que sería un mercado de libre flotación, sin embargo, se
mantuvo como un mercado inflexible y con baja oferta de divisas. Además,
tras empezar el 2015 con un presupuesto deficitario, se anuncian
aumentos de la inversión social y del salario mínimo, lo que demuestra
—una vez más— la falta de planificación y prudencia presupuestaria del
Gobierno Central. Esto augura que el Gobierno Central mantendrá
financiando el gasto público vía emisión monetaria, lo cual provocará
mayor inflación.
Aún más, en plena recesión, en vez de
incentivar la inversión privada, el Presidente Maduro amenaza nuevamente
al sector privado —distribuidores—. Esto es clara señal de que —por
ahora— no pretenden ajustar un modelo económico que ha generado pésimos resultados.
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