Desenmascara el modelo económico y la debilidad del gobierno de Maduro. Le dice a los partidos que es la hora de la unidad y la propuesta alternativa. Señala al intocable Diosdado Cabello con la finalidad de debilitarlo. Esta nueva Iglesia tiene más poder que antes. Y quiere el diálogo. El último escollo es Cabello.
Por Juan Carlos Zapata.-
1-Sin olvidarnos que ya fue un factor fundamental en la Mesa de Diálogo que se instaló el año pasado en el Palacio de Miraflores, obviemos los detalles, ya que hay un nuevo proceso en marcha.
2-No hay que olvidar que en los últimos meses de vida, Hugo Chávez intentó la reconciliación con la Iglesia Católica y su jerarquía. Desde ese momento, la Iglesia entró en un nuevo juego de poder, y a ganar espacio dentro del propio chavismo. Luego apareció el Papa Francisco. Y con él un nuevo estilo en el Vaticano.
3-La Iglesia venezolana no está ejecutando ningún paso sin consulta previa. Además, no va a cometer los errores de 2002. Ni va a correr el riesgo de verse acorralada por los discursos de ningún vocero del gobierno ni del PSUV. Por ello, poco peso tienen los ataques emitidos por Diosdado Cabello, y las referencias que de vez en vez hace Maduro.
4-Esta es una Iglesia que tiene en su haber el diálogo entre Estados Unidos y Cuba. El peso es enorme para el liderazgo chavista. Por más que a Diosdado Cabello no le convenza el pacto Obama-Castro.
5-La primera señal del papel que está dispuesto a jugar la dio la Iglesia en la Mesa de Diálogo de 2014. Luego se han revelado posiciones particulares como las del padre Luis Ugalde. Reconciliación, transición, unidad, aún con factores dentro del chavismo.
6-Sin embargo, para marcar la ruta, requería de componer situaciones dentro del campo opositor. Y de allí la mediación entre AD y Voluntad Popular. Desde ese momento, los acuerdos tácitos en los partidos que hacen vida en la MUD avanzaron con mayor rapidez.
7-Después viene la contundencia de los documentos de la Conferencia Episcopal. No solo crítica hacia el modelo y la crisis económica. El juicio se extiende hacia el militarismo. Sabe la Iglesia de la pésima coyuntura por la que pasa el estamento militar. Y continúa la crítica hacia el grado de descomposición en el gobierno. Por la corrupción. La impunidad. La Iglesia habla de una crisis global. Que comprende lo ético, lo político, lo moral, lo económico. La responsabilidad se atribuye de manera directa al sistema político dominante que ha impuesto la división. O sea, al socialismo marxista. Aquí no hay medias tintas.
9-Dicho esto, la Iglesia propone el diálogo. Y después de proponerlo, salta Diosdado Cabello y señala a la jerarquía de participar en la guarimba, a la que llama, además, a pedir perdón.
10-La Iglesia, que no subestima el poder del presidente de la Asamblea Nacional –ya había criticado que la tal renovación de poderes no fue tal y como se sabe, en la operación quien más participación tuvo fue Cabello-, entonces va por él. De manera que aborde un nuevo flanco de crítica, ahora más directa y personal. El dedo apunta hacia Cabello y hacia su programa de televisión al que comparó con el de La Hojilla, para rabia de Cabello. Lo que quiere decir la Iglesia es que la actitud de Cabello no contribuye al diálogo.
11-¿Qué busca la Iglesia en ese nuevo paso? Debilitar a quien se le considera el hombre fuerte del régimen, temido por propios y adversarios, aunque en las encuestas aparezca con altos niveles de rechazo. La Iglesia sabe de la debilidad de Maduro y el gobierno, también de la debilidad del PSUV y la casta militar; pero falta este elemento, perturbador, para alcanzar el objetivo que no es otro que el diálogo, y que el mismo conduzca a la solución de la crisis, ya que, dada su complejidad, señala la Iglesia, requiere del concurso de todos. “La fuerza es la unión”, ha dicho. Y, al parecer, el último escollo es Diosdado Cabello, a pesar de su nombre.
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