Anoche Obama fue puntual y claro sobre el estado de la economía y el futuro de Estados Unidos: optimismo. En La Habana, hoy comienzan las reuniones técnicas de normalización de las relaciones. En Caracas, esperan que Maduro aterrice en medidas concretas y perfile un plan de medidas para recuperar la confianza y la economía.
El presidente Barack Obama fue puntual y tajante anoche: Estados Unidos deja atrás 15 años de guerra y recesión. Tres lustros. Los mismos que lleva el chavismo en el poder y que ahora sufre en una crisis sistémica. Obama habló ayer dejando en claro para el futuro que el pueblo mejorará sus salarios y la clase media tendrá mejores oportunidades. Se cambian los papeles. Vale la pena volver al pasado, a aquel 2008 en que Chávez vociferaba sobre la crisis del capitalismo. Esta tarde, o esta noche, si el presidente Nicolás Maduro por fin acude a la Asamblea Nacional a presentar su mensaje anual, estará obligado no solo a dibujar el diagnóstico sino a aportar soluciones para la crisis. Por otro lado, en La Habana, resaltan que Obama también ha cumplido con Cuba: el Presidente se pronunció por el fin del bloqueo, y justo hoy, comienzan en La Habana las reuniones técnicas cubano-americanas.
“Esta noche, pasamos página. En este momento, con una economía en crecimiento, déficits menguantes, una industria desbordante y un boom en la producción energética, hemos salido de la recesión más libres para escribir nuestro futuro que cualquier nación en la tierra. Nos corresponde a nosotros elegir qué queremos ser en los próximos 15 años, y en las décadas venideras”.
Palabras de un optimista Obama. En Cuba, preparan las carpetas de los puntos de trabajo. Y lo que se asoma es un mundo de oportunidades. En Caracas, la agenda tiene otra apuesta. Cómo resolver la urgencia de los problemas:
1-Recursos para financiar el presupuesto de divisas de 2015 y 2016, incluyendo el pago de la deuda de este año que suma más de 11.000 millones de dólares; recursos de los que no se dispone debido al derrumbe de los precios del petróleo y al saqueo de divisas que sufrió Venezuela en los últimos años desde Cadivi, PDVSA y Cencoex.
2-Cómo darle la vuelta al problema del desabastecimiento y las colas, consecuencia de una mezcla de ineficacia, control de los mecanismos de importación y distribución, corrupción en las aduanas y con las divisas, y mafias vinculadas a sectores del gobierno y fuerza militar a los que el contrabando les resulta rentable.
3-Cómo abatir la inflación, el déficit fiscal, y la distorsión cambiaria.
4-Cómo concretar un plan de economía productiva en alianza con el sector privado que permita aumentar y diversificar la producción nacional y diversificar la fuente de ingresos de divisas mediante las exportaciones, si el discurso y la ideología son una camisa de fuerza irrompible.
5-Y cómo aumentar la producción petrolera, cómo conquistar nuevos socios y cómo convencer a los viejos socios de la Faja de que esta vez se habla en serio, y que PDVSA no es un cascarón vacío, sin gerencia, sin recursos, sin plan estratégico, legado directo de Chávez y Rafael Ramírez.
El País de Madrid resume en este párrafo buena parte del espíritu de Obama: “El demócrata Obama recobra el pulso. Menos de tres meses después de una de las derrotas más humillantes de su carrera, el presidente exhibe sus logros económicos y desafía a los republicanos para que apoyen medidas para atenuar las desigualdades como subir los impuestos a los más ricos y a los bancos y bajarlos a los asalariados. Se acerca a enemigos de décadas, como Cuba e Irán. Pese a que la oposición controla, por primera vez desde 2006, ambas cámaras del Congreso, se declara dispuesto a usar sus prerrogativas constitucionales para vetar las leyes más controvertidas…. “¿Aceptaremos una economía en la que solo a unos pocos les va espectacularmente bien?”, dijo Obama. “¿O nos comprometeremos con una economía que genere ingresos cada vez más altos y oportunidades para todos los que se esfuercen?… Esto es la economía para la clase media: la idea de que a este país le va mejor cuando todo el mundo tiene su oportunidad justa, donde todo el mundo recibe lo justo, donde todo el mundo juega con las misma normas”.
La situación de Maduro y el chavismo la expresaba ayer Miguel Angel Santos en su primer artículo en KonZapata: “¿Qué opciones tiene el gobierno? Por el lado de la oferta, ninguna. Ya es demasiado tarde para que se reinvente la revolución, han pasado muchos años de expropiaciones, insultos, desplantes y amenazas como para que ahora sean capaces de atraer a ese sector privado que fueron desmantelando de a poco y que podría eventualmente empezar a producir y sustituir algunas de nuestras importaciones. En cualquier caso, no parecen tener ninguna intención. Maduro ha vuelto de la gira mundial presentándose como una víctima de los Estados Unidos, denunciando un complot internacional, y exigiendo sacrificios en nombre de la revolución. No tiene nada que ofrecer. Arreaza se pasea en estos días por Venezuela decomisando inventarios, amenazando propietarios, y ofreciéndole a los trabajadores que “la revolución garantiza los sueldos y puestos de trabajo”. En las reuniones privadas con el sector privado prolifera la amenaza y la cháchara ideológica, la grosería, la basura una y otra vez reciclada del ideario marxista. El rumbo no va a cambiar. Ni tienen cómo, ni saben, ni quieren, ni pueden”.
Lo que menos esperan hoy los venezolanos es cháchara de parte de Maduro. Es ahora o nunca. Los líderes –y si Maduro realmente quiere mostrarse como tal- están dispuestos a tomar el riesgo, incluyendo el costo. Aún en estos últimos días, en los encuentros de las llamadas Zonas Económicas Espaciales ha habido más cháchara y mentira que realidad. Aquello del ministro Ricardo Menéndez sobre el vigor de la economía. O anoche, la ministra de Comercio, Isabel Delgado, prometiendo la simplificación de los trámites para la exportación, hablaba de un país irreal que está a punto de cosechar el esfuerzo de 15 años y cuando intentó enumerar una lista de productos de exportación, atinó a señalar solamente dos: “parrilleras y colchones”. Esta tarde, Maduro está obligado a aterrizar, o de lo contrario seguirá perdiendo credibilidad ante el país y de manera particular ante sus partidarios, lo cual se refleja en la caída que sufre en popularidad, y el PSUV como partido de poder. Todo lo anterior tiene una traducción: confianza. Es el activo más devaluado del equipo de gobierno y el Presidente. Por ello está obligado hoy a convencer.
En La Habana, Granma destaca que “Cuba y Estados Unidos inauguran hoy las conversaciones al más alto nivel en las últimas décadas para abrir el camino del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y tratar otros temas de interés bilateral. Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) aseguró a la prensa que nuestro país va a estos encuentros con el espíritu constructivo de sostener un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana y la reciprocidad, sin menoscabo de la independencia nacional y la autodeterminación del pueblo cubano. “No debemos pretender que todo sea solucionado en una sola reunión”, valoró la fuente diplomática tras precisar que Cuba y EE.UU. están dando pasos para restablecer los nexos rotos hace más de 50 años. “La normalización de relaciones es un proceso mucho más largo y complejo donde hay que abordar temas de interés de ambas partes”. Añadió que las medidas tomadas por el presidente Barack Obama van en una dirección positiva, pero aún falta mucho por avanzar en temas como el bloqueo económico, comercial y financiero que impone ese país de manera unilateral a Cuba”.
En resumen, Obama y Raúl Castro están cumpliendo. Discurso y realidad. Salvando las distancias, solo falta Maduro.
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