En: http://www.lapatilla.com/site/2015/01/14/cipriano-heredia-renuncia-de-maduro-y-nuevas-elecciones/
Cipriano Heredia
Nuestra Venezuela atraviesa actualmente una de las crisis más
profundas y complejas de toda su historia, la cual se refleja en todos
los ámbitos de la vida nacional golpeando y afectando de manera severa
la calidad de vida de todos los ciudadanos y el funcionamiento mismo de
la República.
En el campo económico, hemos culminado por segundo año consecutivo
con la inflación más alta del mundo, padecemos la escasez de bienes y
servicios más pronunciada de nuestra historia, el desempleo y el
subempleo se han apoderado de nuestra realidad laboral tras el cierre de
más de medio millón de empresas y de miles de industrias, la
escandalosa deuda pública adquirida hipoteca nuestro futuro, y nuestra
principal industria, PDVSA, está prácticamente quebrada y desviada de su
principal función. En esta situación, nos hemos convertido en un país
absolutamente dependiente de las importaciones, las cuales se
financiaron en los últimos años con un enorme ingreso petrolero, que hoy
en día ha disminuido a la mitad, producto de la sensible baja del
precio del crudo en los últimos meses, lo cual compromete seriamente el
suministro de bienes de primera necesidad para consumo de nuestro pueblo
y complica aún más la crisis.
En el campo social el panorama no es mejor. Venezuela exhibe una de
las tasas de homicidios más altas del planeta, al tiempo que los
sistemas de salud y educación han colapsado dramáticamente tanto en su
infraestructura como en su funcionamiento, la falta de vivienda,
seguridad y oportunidades desespera a la población, especialmente a los
más jóvenes, de los cuales cientos de miles han optado por irse del país
buscando un mejor ambiente para constituir sus familias y desarrollarse
profesionalmente, dando lugar a una dolorosa fuga de talentos en una
nación que otrora fue receptora de inmigrantes que venían buscando un
mejor destino. El sensible deterioro de la infraestructura nacional, así
como la pésima calidad de importantes servicios como los de agua y
electricidad, se suman para aumentar el calvario que padecemos los
venezolanos.
En el terreno político, el régimen ha acentuado su talante
autoritario con una sistemática violación de los Derechos Humanos,
llevando adelante miles de detenciones arbitrarias, practicando la
tortura y desplegando todo un aparataje de terror y persecución contra
la disidencia política. En este momento hay decenas de presos políticos
en Venezuela, y nuevamente comienza una ola de represión desmedida en
medio del ambiente convulsionado en el que se encuentra el país, que nos
ha llevado a estar viviendo un atípico comienzo de año, dominado por
largas colas a las puertas de los mercados, trifulcas por la
desesperación de los consumidores, situaciones de saqueo y algunas
protestas que evidencian la indignación colectiva. A esta situación se
une la sensible merma de las Libertades Públicas, como las de expresión,
información y manifestación, así como la profundización del secuestro
de todas las instituciones del Estado y la consecuente parcialización
política de éstas, todo lo cual configura un cuadro dictatorial.
Denunciamos ante el país que esta grave y desafiante situación es
consecuencia de la aplicación de un modelo que es absolutamente inviable
por parte de quienes hoy gobiernan, y que sólo pudo ser mantenido en la
última década y media sobre la base de una enorme factura petrolera,
por un lado, y de un hiperliderazgo carismático, por el otro, que ya no
existen. Es necesario entender que el sistema ha colapsado en todos los
aspectos por su propia naturaleza, y quien está al frente del Estado es
absolutamente incapaz y carece de las herramientas personales,
políticas, éticas e intelectuales para superar tan severa crisis. De
hecho, las medidas anunciadas y los esfuerzos que el Presidente y su
gobierno hacen actualmente, son absolutamente insuficientes para
resolver los problemas de fondo y sólo buscan tapar el enorme hueco
fiscal que se ha abierto en el presupuesto nacional, para mantener un
irresponsable nivel de gasto público que hoy se financia con dinero
inorgánico, causa principal de la inflación.
En función de todo lo anterior, preocupados por el clima de tensión
creciente que se apodera de la población, pero al mismo tiempo
convencidos de que Venezuela necesita urgentemente un cambio de gobierno
dentro de la Constitución antes de que puedan darse salidas de fuerza u
otros escenarios indeseables, estamos exigiendo desde el Centro Popular
de Formación Ciudadana (CPFC) la renuncia inmediata de Maduro y la
consecuente aplicación del artículo 233 constitucional, que obliga a
convocar nuevas elecciones en un plazo perentorio. Los venezolanos
podemos así tener una transición democrática y la oportunidad de darnos
un nuevo gobierno que lleve al país hacia la reconciliación nacional
bajo un nuevo modelo político, basado en el respeto a la Constitución y
las Leyes y el impulso de la descentralización, así como un nuevo modelo
socio-económico basado en la productividad nacional, el respeto al
derecho de propiedad, la coordinación entre el Estado y el sector
privado en aras del desarrollo del país y la creación de riqueza, la
eficiencia gubernamental y la prestación de servicios de calidad.
Diputado al Consejo Legislativo de Miranda y directivo CPFC @CiprianoHeredia
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