En: http://www.lapatilla.com/site/2015/03/03/jose-machillanda-bendita-sea-la-bala-que-mato-a-zamora/
José Machillanda
¡Bendita sea la bala que mató a Zamora! fue la sentencia de
Juan Vicente González dieciséis días después de la muerte del
federalista Ezequiel Zamora, conocido revolucionario de la Guerra
Federal. Hoy, en Venezuela se oye un eco que afirma “Malditas sean las balas”
que salidas de las bocas de fuego de organizaciones armadas, policiales
y colectivos armados del Régimen, destrozan vidas de jóvenes y con ello
sus familias que ven morir hombres heroicos, que en su afán por la
democracia salen a protestar amparados por la Constitución vigente.
¡Malditas sean las balas! que la Resolución 8610 potencia,
maldita sean las balas que soportan la militarización de la política y
la presencia de grupos colectivos armados que junto con los grupos de la
delincuencia, y la falta de adiestramiento de hombres armados, accionan
en contra de jóvenes estudiantes, jóvenes comprometidos por su amor a
la libertad. Este Régimen apoyado por la fuerza y la violencia desconoce
los Derechos Humanos, viola la Constitución y emplea fuerzas militares
con operaciones armadas para contener la oposición política.
¡Esas malditas balas asesinas! con las que han enlutado a
Venezuela y serán recogidas por los historiadores como una expresión de
la mayor vergüenza y desgracia de un país del Siglo XXI, gobernado por
un claque militarista comunista. Claque política a la cual se le hace
imposible comprender que el ejercicio de poder tiene límites, que los
conflictos ciudadanos se resuelven a través del diálogo, que a los
venezolanos del Siglo XXI no podrá destruírsele su gen democrático por
parte de la barbarie militarista y que el luto, aflicción y dolor que
sufren las madres de familia y la sociedad venezolana se convertirá en
la energía para alcanzar la democratización del país.
El Régimen, su militarización y la 8610 que ampara la violencia, son
el percutor para la brutalidad política, la bravuconada militar y el
abuso policial frente a una sociedad en dónde quienes protestan son
calificados inmediato como enemigo. Todo ello como consecuencia
del discurso conflictivo y perverso del Gobierno, y en consecuencia al
enemigo hay que destruirlo por cuanto no piensa y siente como los
comunistas del Régimen y sobre todo… porque se niegan a aceptar la
barbarie y la fuerza que se le trate de imponer.
Carecen los hombres armados del Régimen de ética de compromiso y
ética militar, son grupos al servicio de un Régimen autocrático
militarista ideologizado, penetrado por Cuba, convencido de que a
Venezuela la van a doblegar como ocurrió hace 52 años en esa Isla. Esas
organizaciones armadas, sin ética ni cuerpo de valores están dominadas
por un proceso de cooptación y corrupción que lo muestra la lista
Clinton, en donde se verifica una estrecha vinculación de las
organizaciones armadas con el narcotráfico. Obvio, para estos hombres
armados y de mente desviada y de accionar ligero les queda grande
aceptar el gen democrático del venezolano.
El Régimen y sus grupos armados más su fuego a discreción, no pueden
entender la protesta y el gen democrático del venezolano, pero, además
su inmancable decisión de reorientar al país hacia una Democracia.
Régimen autoritario truncado y perverso que es controlado por una
ideología contraria al gentilicio venezolano, primitivos y bárbaros en
el poder que no entienden ni les duele el luto y el dolor de familias
enteras ante la pérdida de un hijo, hijos que representan el porvenir de
una Venezuela decente en dónde prevalezca el imperio de la ley y la
ética.
¡Malditas sean las balas! que hoy en recta justicia deberían
responder por más de los 43 muertos encarcelados y perseguidos
políticos, que desnudan un Régimen asustado y atolondrado ante la
presencia y acción de recias protestas civilistas. Las balas asesinas y
la fuerza bruta armada jamás detendrán la posibilidad democrática del
país. Los muertos por manos de la barbarie e irracionalidad y miedo del
Régimen, serán causa para que el ciudadano en ejercicio del poder plano
resista y venza al primitivismo de la dictadura militarista radical.
¡Malditas sean las balas! que surgidas de fusiles, escopetas y
pistolas compradas para la defensa de la República, amedrentan hoy a la
generación del Siglo XXI que tiene la convicción y lucha por una
Venezuela democrática. Seguramente, estos grupos armados desconocen de
los Derechos Humanos, tienen la Constitución pero, no la leen ni la
entienden y desconocen el gentilicio y decencia de la familia
venezolana. Esas balas asesinas son sus primeras acusadores ante la
historia, la ley y la sociedad.
¡Malditas sean las balas! de los tiro-loco apoyados por este
Régimen que permite bajo el concepto de fuego a discreción, que se
masacre a la juventud noble de este país. Su violencia, su radicalismo e
incapacidad los obnubila y su repetición de que nadie los sacará del
poder todavía… les parece cierta. Esas malditas balas han hecho que
hasta… el Santo Padre, el Papa, haya rogado por la paz de Venezuela
frente a un Gobierno irresponsable que mas temprano que tarde estará
ante un tribunal para que responda por su desacato y locura.
¡Las malditas balas de militares, policías y colectivos! que
han segado vidas terminaran por perfilar a este Régimen primitivo como
un Régimen anacrónico, atrasado y fracasado que muestra en este momento
histórico a la Venezuela Cuartel.
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