Friday, October 7, 2016

Elemental para Venezuela

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Elemental para Venezuela
El régimen está atrapado entre una supuesta revolución
y la pérdida de la mayoría electoral
Joaquín Villalobos
El País
Agosto 5, 2016
http://elpais.com/elpais/2016/07/28/opinion/1469708177_987134.html

La escasez y dificultades que afrontaron Cuba, durante el periodo especial, y
Nicaragua, durante la guerra contrarrevolucionaria, fueron más graves que la
actual situación de Venezuela. Pero tanto en Cuba como en Nicaragua no
hubo saqueos y tampoco los barrios populares acabaron dominados por
delincuentes. La ineficiencia productiva es común en las revoluciones
marxistas; sin embargo, tienen gran capacidad para enfrentarse a momentos
difíciles, organizar a la gente y distribuir de forma eficiente lo escaso. Con la
autollamada Revolución bolivariana, Caracas se convirtió en la ciudad más
violenta del mundo, en tiempos de abundancia se perdían toneladas de
alimentos y ahora con la escasez ocurren hasta tres saqueos por día.
Cuando se juzga al régimen venezolano desde la democracia y el mercado,
los vacíos son evidentes. En las actuales circunstancias resulta útil analizarlo
desde su propia definición como revolución. No hubo en Venezuela una
revuelta popular, ni derrumbe ni refundación de las instituciones
preexistentes.

El chavismo combinó tres factores: caudillo, votos y dinero. El
carisma del caudillo atrajo los votos y la abundancia de dinero hizo el resto.
Una mayoría electoral prolongada por los precios del petróleo y los errores
de la oposición le permitieron al régimen controlar las instituciones. No
existe revolución, sino Gobiernos electos como en el resto del continente.
El dinero ha sido el principal factor de cohesión del régimen venezolano; en
vez de un partido revolucionario construido con voluntarios unidos por la
mística, el espíritu de sacrificio, la ideología y la capacidad de organización,
los chavistas son una fuerza política que mezcla radicales ideológicos con
personas que buscan enriquecerse. La inexistencia de un partido
revolucionario es la razón por la cual la situación es más dramática que en los
casos de Cuba y Nicaragua.

Todas las revoluciones marxistas han generado escasez, emigración y
mercado negro. La diferencia es que en Venezuela gran parte del mercado
negro y de las actividades criminales que afectan a la población son
controladas por los propios colectivos chavistas con policías y guardias
bolivarianos. Esta situación de miseria abajo coincide con opulencia en las
elites dirigentes bolivarianas. El dinero como factor de cohesión
“revolucionaria” derivó en un oportunismo de características más delictivas
que políticas dentro del propio partido. Por ello, los Comités Locales de
Abastecimiento y Producción (CLAP) que Maduro presentó como solución
fracasaron rápidamente. Ahora ha anunciado la “Gran Misión Abastecimiento
Seguro”, que será manejada por los militares.

Pero los generales venezolanos
padecen el mismo mal del partido de mucho dinero y poco esfuerzo.
Los chavistas se compraron la idea de que eran una revolución y otros les
hicieron creer que así era. Ahora el régimen está atrapado entre esa supuesta
revolución que, según ellos, les da derecho de permanencia en el poder, y la
pérdida de la mayoría electoral, que los obliga a dejar el Gobierno. El
Gobierno de Maduro no puede ni atender ni resolver la emergencia
humanitaria. Para atenderla necesitaría un partido con disciplina, en vez de
colectivos fuertemente contaminados por delincuentes. Para resolverla
necesitaría recuperar la confianza del mercado después de haber expropiado
más de 1.200 empresas. Sin ser revolución ni democracia no hay ninguna
posibilidad de que Maduro atenúe la crisis. Lo seguro es que Venezuela
seguirá empeorando con graves resultados para los venezolanos, para
Latinoamérica e incluso para el futuro político del partido chavista.

En Cuba, donde sí hubo revolución y no ha habido elecciones en medio siglo,
la posibilidad de un cambio ordenado y pacífico descansa, en última
instancia, en el control que tiene el régimen y en la inexistencia de una
oposición fuerte. Allí, para lograr una liberalización política es necesario
primero liberalizar la economía. En Venezuela, por el contrario, ha habido 19
elecciones en 17 años, existen partidos políticos y la oposición es ahora
mayoría. Allí, para reactivar la economía es indispensable primero un cambio
político. Las guerras de Centroamérica, las crisis de Perú y Argentina en el
2000 y muchos otros conflictos o preconflictos en el mundo acabaron en
elecciones. Es por lo tanto elemental, la salida más ordenada y pacífica a la
crisis de Venezuela es realizar un referéndum revocatorio a la mayor
brevedad posible, tal como establece su Constitución.

Joaquín Villalobos (San Salvador, 1951). Es un político
salvadoreño, fundador y máximo dirigente del Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP) una de cinco organizaciones
que conformaron en 1980, el Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional, durante la Guerra Civil de El Salvador.
Estudió en el Liceo Salvadoreño, colegio marista. Desde
1970 fue miembro de "El Grupo", una organización armada
clandestina, germen del (ERP), y que fue responsable del
secuestro del empresario Ernesto Regalado Dueñas. En
1972, participó en la fundación del ERP. En 1975, junto con
otros miembros de la dirección del ERP, fue responsable del
asesinato del poeta Roque Dalton. En abril de 2012 el
Tribunal Superior de San Salvador confirmó el
sobreseimiento definitivo de la causa. En 1977 se convirtió
en secretario general de la organización. En 1980 participó
en las conversaciones entre las distintas organizaciones
armadas de izquierda para conformar el FMLN.
Durante la guerra, Villalobos, conocido por su seudónimo
"Comandante Atilio" era considerado uno de los principales
estrategas militares del FMLN; en los años de guerra,
Villalobos mantuvo un enfrentamiento ideológico con el
dirigente comunista Schafik Handal por la dirección del
FMLN. Entre 1981 y 1988, Villalobos comandó las unidades
guerrilleras del ERP, en el norte del departamento de
Morazán. Villalobos fue miembro de la delegación
negociadora del FMLN en el proceso de paz del país y fue
uno de los signatarios de los Acuerdos de paz que pusieron
fin la guerra civil de El Salvador
Como consecuencia de los Acuerdos de Paz de 1992, el
FMLN se convirtió en un partido político legal. Villalobos
continuó como miembro del FMLN hasta 1994, aunque sus
opiniones se hicieron antagonistas con otros líderes del
partido, cuando comenzó a proponer que el FMLN adoptará
la ideología socialdemócrata. En 1995, él junto con otros
antiguos dirigentes del ERP, abandonaron el FMLN para
formar un nuevo partido político centrista, el Partido
Demócrata, que desapareció como un partido político en las
elecciones de 1999.
A finales de la década de 1990, Villalobos se trasladó a
Inglaterra para estudiar en la Universidad de Oxford. Ahora
Villalobos es un crítico abierto de la izquierda de El Salvador
y él también ha sido públicamente crítico de todos los
movimientos de izquierda de otros países latinoamericanos,
cercanos al presidente venezolano Hugo Chávez.
Periódicamente publica artículos en el periódico El País.

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