Gustavo Coronel
Ayer
regresaba a casa después de comerme tres empanadas en Spring Street,
Fairfax, dos de carne mechada y una de pabellón,
excelentes las tres, cuando vi a un señor de bastón blanco levantado al
aire cruzando la calle a corta distancia. Todos los autos paraban de
inmediato, esperando su paso. En ambas aceras había señales que decían:
Blind Person Crossing, Cruce de Peatón Ciego.
Ello
me hizo reflexionar sobre la importancia que se le da en países
desarrollados a la persona minusválida, ya sea ciega,
sorda, un niño, un anciano o alguien en silla de ruedas. En casi todas
partes hay áreas y servicios especiales para ellos. En esencia, lo que
esto significa es que la persona minusválida no tiene que quedarse en
casa sino que puede, como en efecto lo hace,
integrarse a la vida normal en sociedad. Hay rampas para sillas de
ruedas, signos y sonidos de ayuda para personas carentes de visión o de
audición. En los hospitales hay empleados quienes hablan en lenguaje
gestual para beneficio de quienes lo requieren.
Estos
servicios y atenciones no se limitan a los seres humanos sino que se
extienden a otros miembros del mundo animal
y al mundo vegetal. Los gansos son especialmente protegidos, así como
los perros o gatos que sirven de compañía a millones de personas que los
alternan con (o hasta los prefieren a) la compañía de humanos. La
naturaleza es objeto de amor y cuidado.
Estas actitudes de respeto a la vida que existe en países organizados son causa y efecto de su alto nivel de desarrollo.
En esas sociedades cada ser vivo es digno del mayor respeto y por lo tanto de la mayor protección posible.
En
paralelo con este culto por la vida que se ejerce en USA y otros países
desarrollados a título personal y ciudadano,
existe un creciente culto tenebroso a la violencia. En USA mueren cada
año unas 12000 personas víctimas de la violencia con armas de fuego. Y
en las salas de cine la mayoría de las películas de hoy tienen
historias donde la violencia juega un papel importante.
Basta recordar películas como “Pulp Fiction” o “Rambo” para darnos
cuenta de que Hollywood ha desarrollado un verdadero culto a la
violencia, lo cual está afectando negativamente la conducta de los
estadounidenses. Sin embargo, hay una gran actitudinal diferencia
entre el respeto a la vida que ejercen los estadounidenses de manera
personal e íntima y el culto a la violencia que tiene características
predominantemente impersonales, ejercido por espectadores pasivos en el
caso del cine y de la televisión, como testigos
vicarios del espectáculo. Lo preocupante es que hay un porcentaje de
testigos vicarios quienes eventualmente internalizan el culto a la
violencia y la convierten en parte integral de su personalidad.
Afortunadamente
todavía el respeto a la vida es apreciablemente mayor que el culto a la
violencia, aunque es este culto
a la violencia, el hecho de sangre, el que generalmente captura la
atención de los medios de comunicación. Los alumnos de la Escuela para
Guías de Invidentes reciben mucho menos atención en los medios que el
tipo que entra a una escuela con un rifle y mata
a media docena de escolares. 2014 y 2015 han sido especialmente
violentos en los Estados Unidos.
Eventos violentos en las escuelas de USA, 1995-2015
Ayer
regresé a casa, no solo con la barriga llena, sino reconfortado por
saber que vivo en una sociedad que muestra aprecio
y respeto por la vida, ya sea la de un ciego, un ganso o una floresta y
donde Rambo está todavía esencialmente confinado a las salas de cine.



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