Editorial El Nacional
Lo cierto es que el Partido Comunista de Venezuela ha corrido con poca suerte en estos años desastrosos del chavismo madurismo, porque en ningún momento se les ha reconocido como hijos verdaderos de la revolución, sino que, para mayor humillación, los militares de alto aprecio del comandante Chávez siempre han visto al PCV como una espina que molesta y por ello debe extraerse para que desaparezca ese dolor.
Cuando Fidel Castro llegó triunfante a La Habana, lo primero que hizo fue asegurarse de que aquellos que lo rodearan fueran de su absoluta confianza, y desde luego no escogió a los veteranos comunistas, no porque los repudiara o por el rechazo que su doctrina política le mereciera, sino por una razón que luego la historia demostraría con lujo de detalles.
La cuestión estribaba en que dentro de su estrategia estaba el hecho fundamental de mantenerse en esa zona “indescifrable” que los políticos aprovechan para ganar tiempo sin mostrar las cartas que llevan ocultas en la manga. Para Fidel, “su revolución” no se ubicaría en ningún bando hasta que él lo decidiese.
Mientras tanto, los combatientes y los fieles militantes que seguían sus pasos serían “compañeros revolucionarios” hasta que, llegado el momento histórico, él como comandante supremo declarara a Cuba como una revolución marxista leninista.
Esto no cuadraba con los planes del viejo partido comunista cubano que se dedicaba a mantener viva la idea del socialismo y de la presencia triunfante en Europa de la URSS luego de la Segunda Guerra Mundial. El comunismo cubano se mantuvo activo entre los pequeños grupos obreros y en aquellas organizaciones que combatían el acentuado racismo contra los negros cubanos.
Pero ese no era el problema fundamental para Fidel, sino el de hacer desaparecer las viejas dirigencias que obedecían “demasiado” a Moscú. Eliminó a todo aquel que tuviera trayectoria en el partido comunista cubano. Aquí en Venezuela han querido hacer lo mismo con el PCV.
Hoy andan en la misma jugada. En una nota informativa de la agencia EFE, se anuncia que el PCV “no se someterá al proceso de renovación de organizaciones políticas convocado esta semana por el Consejo Nacional Electoral”.
Y no les falta razón: “Nosotros no vamos a acatar... no nos vamos a subordinar a las normas que sobre la base de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia ha decidido aplicar el CNE”, dijo Oscar Figuera, secretario nacional del PCV. Explicó, según la agencia EFE, que llegaron a esta resolución por vivir en una sociedad “burguesa” y “capitalista” que, según dijo, persigue a los comunistas “incluso en este proceso”.
¿Cómo te quedó el ojo, Nicolás? ¿Y a ti, Jorgito, porque tu padre siempre odió al PCV, como lo declaraba en sus discursos en la UCV? ¿Y Elías Jaua, de Bandera Roja, que vomitabas hiel en tus ataques contra los comunistas en la UCV? ¿Y tú, Cabello, que siendo gobernador de Miranda te negabas a colaborar con Tarek William, gobernador de Anzoátegui, porque era muy procubano? Dicho por él.
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