Sunday, October 22, 2017

Una larga y triste derrota; por Alberto Barrera Tyszka

Porque, en realidad, el domingo pasado nadie ganó.Ni siquiera el oficialismo, con sus 18 gobernaciones y el espejismo de un mapa teñido de rojo. Su victoria es una fantasía, una fiesta hueca. Por eso ni siquiera hubo grandes celebraciones. Fue la victoria electoral más escuálida de todos estos años. La alegría parecía un artificio. El domingo pasado fue un día cabrujiano, y perdónenme el adjetivo. Es un pequeño homenaje a quien nos ayudó a entender el fracaso de nuestros simulacros. El domingo 15 de octubre perdimos todos. Se acabó el hechizo electoral. Votar dejó definitivamente de ser un acto independiente y soberano. En este país, al menos, votar dejó de ser un verbo.

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