Wednesday, December 14, 2011

La fuerza de la mente venció a la violencia

En: Recibido por email

Editorial de http://www.analítica.com/

La fuerza de la mente venció a la violencia

Este domingo nuevamente la casa que vence las sombras levantó muy arriba la bandera de la Venezuela de la honestidad, el pensamiento y la libertad, y la violencia y la mentira no pudieron arrebatársela. La Venezuela real triunfó de nuevo

Es realidad histórica, la razón y el cerebro siempre terminan venciendo a la barbarie. La historia que contó Gallegos, es la historia de la humanidad. Lo volvimos a ver, para orgullo nacional, en la Universidad Central de Venezuela. La violencia de fascinerosos que el Gobierno no reconoce, pero tampoco rechaza, y las balas, los incendios y las bombas lacrimógenas no sólo no amilanaron a la juventud estudiosa, sino que su respuesta fue una de las mayores participaciones en elecciones universitarias, en las cuales compitieron por los votos tres dirigentes universitarios y sus propuestas, y la gran masa electoral estudiantil eligió entre ellos y obligó a la conformación de un gobierno estudiantil de integración entre las opciones democráticas.
La propuesta del extremismo brutal compitió aprovechando los derechos que le da la convicción democrática y recibió ese rechazo terrible que es el no ser tomados en cuenta.
Más que un ejemplo a seguir –que lo es, sin duda, especialmente el coraje de no dejarse intimidar- estas elecciones ucevistas son una muestra contundente de que la Venezuela que parecía resignarse a la demagogia y al derroche en realidad no sólo no se resigna sino que mantiene muy en alto el corazón y la razón, el coraje y la voluntad por la verdad.
Fue nuevamente en Venezuela la victoria de la dignidad de José María Vargas sobre la brutalidad de Pedro Carujo, la valentía de los miles de civiles que durante los años terribles posteriores a la independencia mantuvieron viva la lucha por la libertad, por el ejercicio de la democracia, por el derecho a expresarse por sí mismos y a través de medios de comunicación y de partidos. No pudieron imponerse y gobernar hasta 1958 pero jamás abandonaron la lucha, y ninguno de los caudillos pudo borrarlos, ni siquiera el implacable general Gómez.
Este domingo nuevamente la casa que vence las sombras levantó muy arriba la bandera de la Venezuela de la honestidad, el pensamiento y la libertad, y la violencia y la mentira no pudieron arrebatársela. La Venezuela real triunfó de nuevo.

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