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cronicadesdeWashington
Wednesday, October 14, 2026
Noticias en El Nacional al 14 de octubre
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Editorial El Nacional: El ajedrez del TSJ
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A marcha lenta, escalón a escalón, avanza el proceso para la renovación de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, una institución clave en el dominio que el régimen ha ejercido con Chávez y sin Chávez. Asemeja a una reedición de aquellas partidas legendarias que enfrentaron a mediados de la década del 80 al ruso Aantoli Kárpov, más inclinado al poder, y Garri Kaspárov, nacido en Bakú, Azerbaiyán, quien abandonó el comunismo y se convirtió en luchador por la democracia. En la partida que jugamos nosotros, también cuenta cada movimiento y, como en los duelos entre aquellos campeones, el final es incierto.
Las piezas blancas son las del régimen aunque algunas jugadas se las marquen desde Washington. La primera de todas, sentarse en una mesa de diálogo donde se sintiera con alguna comodidad y aceptar la reforma de la Ley Orgánica del TSJ y convenir en que todos los magistrados serían renovados, dejando de lado el proceso que el propio régimen había comenzado a su saber y entender. Es decir, con un final predecible que le aseguraría el control del máximo tribunal. La reforma de la ley orgánica llevó a la ampliación del Comité de Postulaciones Judiciales a 23 miembros, con 12 de ellos de lo que se denomina sociedad civil. Los otros 11 ya los designó la Asamblea Nacional entre sus diputados: 8 del PSUV, 2 de Un Nuevo Tiempo y uno de Fuerza Vecinal.
Esos 11 son el Comité Preliminar encargado de examinar a quienes aspiren integrar el Comité de Postulaciones Judiciales. Una lista conocida la semana pasada en la que aparecen 127 nombres, aunque se ha filtrado que no están todos los que se postularon. En fin, juegan las blancas y el primer movimiento es suyo por las reglas del juego y de la realidad política. De esos 127 saldrán los otros 12 nombres que faltan para el CPJ. Eso quiere decir, que con 5 a favor de esa docena, el PSUV se asegurará la mayoría en el Comité, que tendrá el encargo, nada menos, de revisar otras postulaciones: las de quienes aspiren a ser magistrado (o magistrada, en el argot oficial) del TSJ. No es un jaque mate aún.
El comité preliminar lo preside el diputado Giusseppe Alessandrello. Almirante en la reserva activa (lo de activa no incluye el 3 de enero), graduado en la Escuela Naval en el puesto 27 de 110, comandante general de la Armada Bolivariana (2028-2020), militante del PSUV. En 2019, según registra la ONG Control Ciudadano fue sancionado por el gobierno de Canadá porque estaría implicado en "actividades que socavan las instituciones democráticas". Se desconoce su conocimiento del asunto jurídico y si juega ajedrez, aunque se mueve como un alfil.
En la mesa de diálogo se logró además la aprobación de un figura hasta ahora inexistente: un Consejo Independiente de Revisión de las Credenciales de quienes se postulen para el TSJ. Fue una buena movida de las fichas negras para dar mayor rigor a la selección de aspirantes. Ese Consejo, ya integrado con siete nombres de "especialistas jurídicos", tendrá que trabajar en paralelo al Comité de Postulaciones, que será, en principio, el que confeccione la lista. definitiva de aspirantes que será sometida a la elección de la Asamblea Nacional, la de Jorge Rodríguerz, para evitar equívocos.
La partida es larga, con diversas estaciones y con dos claras posturas a cada lado del tablero: los que quieren seguir controlando lo que controlan y la de quienes abogan por un TSJ imparcial, integrado por magistrados independientes, como méritos de reconocimiento indiscutible. En el camino algunas fichas van a quedar fuera, pero cuántas y cuáles no lo sabremos hasta el último movimiento.
Hay un actor que observa desde Washington y que puede inclinar la balanza, que hará saber lo que piensa y al que le conviene, en aras de las cuentas económicas y el flujo de inversiones, que haya un TSJ presentable e, incluso, respetable. La partida no es inocente, ni se disputa en un ambiente de libertades ni tampoco en un contexto de reconocimiento sincero y compartido de que la justicia tiene que respirar por sí misma. El desenlace arrojará perspectivas más ciertas sobre este momento político y su verdadera profundidad.