EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/05/la-administracion-de-la-libertad/
Todo lo que se le ha negado al pueblo de Venezuela está contenido en las 213 palabras del prólogo de la Constitución. Una síntesis que palabra a palabra está desmentida por la realidad.
En el centro del prólogo se lee: consolidar los valores de “la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna”. Ahí se concentra todo lo que de lo que carecemos.
Algunos constituyentistas quizás se sonrojen al releer la cita entrecomillada, aplastada en todo su contenido por estos 27 años de desafuero: acto violento contra la ley, un abuso, o una acción que va en contra de la justicia y la razón, dice la Rae. En realidad, una sucesión de actos violentos, abusos y acciones contra la justicia y la razón.
La libertad, que es el primer valor mencionado, el que permite respirar a una sociedad, es una mercancía para el régimen, de la cual también se ha apropiado. Solo los jerarcas y las jerarcas, para cumplir con el estilo constitucional, un apego a las formas que revela que el fondo es prescindible, solo ellos han disfrutado de la libertad.
Lo que ha sucedido en el país desde principios de enero lo confirma. La liberación de los encarcelados y de quienes estaban sometidos a medidas cautelares -el signo en apariencia más evidente de que hay una “apertura”- reproduce la conducta del poder durante dos décadas y media. Es una concesión forzada por los hechos del 3 de enero, envuelta bajo la falsa promesa de que se está buscando la convivencia y la reconciliación.
Cada preso político -o bajo libertad vigilada- es una mercancía. Lo fue antes para negociar silencios con gobiernos de un montón de países y lo es ahora, y desde hace meses, para prolongar el castigo a los disidentes y distribuir el dolor entre sus familiares. Nada conmueve al poder, ni siquiera las muertes de cinco madres en los últimos meses como consecuencia del desgaste emocional y físico que les exigió la lucha por la libertad de sus hijos.
El anuncio reciente de 300 excarcelaciones hecho por Jorge Rodríguez, que su hermana Delcy elevó a 500 excarcelaciones, no se ha concretado. Nunca sabremos de boca de los que mandan a cuánta gente metieron presa, cuántas medidas cautelares siguen vigentes contra ciudadanos venezolanos. Es una política de desgaste para martirizar a los ciudadanos de cualquier situación social, sobre todo los más golpeados por la penuria económica y social.
La libertad no es un regalo del poder. Es un derecho humano y universal. Los venezolanos tenemos que hacerlo valer como el bien supremo que es. Y ese bien no será alcanzable a plenitud mientras quienes mandan continúen en el poder.