cronicadesdeWashington
Saturday, March 21, 2026
Artículos en Lapatilla los días 20 y 21 de marzo
EN:
Vicente Brito: Sociedad civil y empresa privada
Ángel Montiel: Sin luz y sin excusas
El "chavismo" y su fracaso histórico, por Ángel Lombardi
Gastronomía venezolana, por Juan Guerrero
Carroñas de paso, por Antonio Ledezma
Miguel Méndez Fabbiani: ¿Es Delcy una “Pitiyanqui”?
Marcos Hernández López: Los venezolanos demandan un cambio en la conducción política
Laceiba de Ramón Muchacho el 21 de marzo
EN: Recibido por email
Saludos,
Delcy no tiene fuselaje propio para los cambios ministeriales, mucho menos para las “amables restricciones a la movilidad” de los oligarcas del madurismo.
En ausencia total de legitimidad de origen y carisma, la del trio del Rodrigato está haciendo una purga a su modo (trío que completa su hermano Jorge y “el Padrino” José Luis Rodríguez Zapatero)
Cuando Maduro hizo su purga a partir del 2013 lo hizo con calma, como una boa constrictor, a pesar de haber contado con la unción del difunto y haber ganado por la mínima y con dudas unas elecciones (más la aquiescencia pusilánime de los militares). A Maduro le tomó años lo que a Delcy le está tomando días.
¿Por qué? Bueno, principalmente por la presión estadounidense, quienes tienen radiografiados desde hace mucho tiempo la trama criminal que tejió el madurismo. Los gringos no se están enterando ahora del saqueo, tienen una imagen precisa de lo ocurrido, solo que ahora, a medida que van obteniendo confesiones y testimonios de los que han ido agarrando, la imagen se ha ido haciendo mucho más nítida, casi que en 4K.
Esta purga es distinta y más profunda que la que hizo en su momento el preso olvidado en Brooklyn, toca intereses más altos porque detrás a un agente externo y poderoso, que hasta debe haber pedido ya cambiar la Constitución para extraditar no solo a Alex Saab sino quien sabe a cuántos más.
¿Esta purga nos lleva a la transición? No. Esta purga la hace Delcy no solo obligada por las circunstancias sino para intentar reforzar su propia situación, pero no resuelve la crisis económica profunda del país ni mucho menos allana el camino a una reinstitucionalización democrática.
¿Quién sigue en la lista de esta purga? Esa es la pregunta del momento. A nosotros en La Ceiba y a nuestros lectores nos da curiosidad y hasta pudiéramos hacer quinielas, pero no es en ningún caso una pregunta amenazante. Pero para quienes han medrado del poder en los últimos años la pregunta tiene una connotación totalmente diferente, digamos angustiosa o al menos preocupante.