Wednesday, June 10, 2026

Editorial El Nacional: En el “campamento de la dignidad”

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/en-el-campamento-de-la-dignidad/

Abuelas, madres, hijas resisten después de 152 días frente al Internado Judicial de El Rodeo; el complejo de edificaciones carcelarias que se comenzó a construir en 1980 en el municipio Zamora del estado Miranda. Convertido en un horror, en el que la muerte es un fenómeno recurrente, se libra a sus puertas una lucha por la vida y la libertad. El Nacional recorrió el "campamento de la dignidad" y escuchó las voces de mujeres indoblegables que son testimonio vivo de que sigue habiendo presos políticos. Y siguen sufriendo.

Melva Vázquez, 69 años de edad, de la península de Araya, en el estado Sucre, teje un suéter con los colores de la bandera de Venezuela -el país dolido permanece vivo- mientras cuenta que tiene a su hijo Merwyn Simons preso en El Rodeo I, y a su hija Ányela Bermúdez en La Crisálida (Los Teques). Llevan encarcelados desde el 7 de agosto de 2025. Los vincularon al supuesto plan para explotar una bomba en la Plaza Venezuela de Caracas. Cosas de Diosdado Cabello. No se supo de ellos durante cinco meses. Los buscaban y les negaban que estuvieran allí.

Melva vio a su hijo el Día de la Madre. Tenía dos costillas rotas y golpes en varias partes del cuerpo. Lo torturaron para que asumiera la responsabilidad de algo que no hizo. “El verdadero culpable todavía está libre porque a mi hija y mi hijo me los detuvo Diosdado Cabello”.

Ruth Molero tiene detenido desde noviembre de 2025 a su hijo Arialdo Camargo, además es tía de los también presos políticos Henry Alberto Castillo y Aranza y Samantha Hernández, la adolescente de 16 años excarcelada hace unas semanas. Desde diciembre pasado buscaba a su hijo: en Maripérez, Boleíta, el CORE III (estado Zulia), en la Zona 7. La respuesta era la misma: aquí no están. Finalmente los halló en El Rodeo.  

“Así como entran escondidos en camionetas blindadas, con vidrios ahumados, párense aquí, hablen con los familiares, lleguemos a un acuerdo. Dénnos a nuestros hijos, que no tienen la culpa de lo que está sucediendo...el país se les escapó de las manos". Es el reclamo, y conclusión, de Molero.

El hijo de Carmen Hurtado, Ángel Orlando Perdomo Hurtado, sargento de tercera, detenido por el caso Gedeón, pasó cuatro años en El Helicoide y ahora lleva dos en El Rodeo I. Carmen es de San Juan de Los Morros, estado Guárico. Confiesa que su hijo es fuerte y le da aliento para sostenerse. Le conceden 20 minutos para verlo a través de un vidrio. “Yo me aferro a Dios porque Dios es nuestra esperanza”.

Lorialbert Gutiérrez, 20 años de edad, del estado Sucre, tiene a cinco familiares tras las rejas: su mamá, Lorena García; su hermano, Alberto Gutiérrez; su tía Zury Vásquez; su prima Jamín Tirado y su novio, Emmanuel de la Rosa. Ella es la más pequeña del “campamento de la dignidad” y escucha a las mayores. “…siento que ellas son como mis tías, mis mamás"

Lorialbert contó que a su hermano lo ponían frente a su madre y lo golpeaban delante de ella. “Yo sé que esta Venezuela va a cambiar y va a ser libre, amable; no va a haber estas torturas y le pido a Dios que cierre todos estos centros de tortura para que no continúe esto”.

Otro caso de captura y desaparición es el de Roberto Isaías León León, detenido en Maracaibo y vinculado con la “operación terrorista” de la Plaza Venezuela en Caracas, ciudad que ni conocía, como cuenta su madre, Flor León. “Lo fueron a buscar a su trabajo y dijeron que era por orden de un tribunal de Caraca”".

Primero lo busco en el Zulia y luego en el Helicoide, donde le dieron una información falsa sobre la muerte de un sobrino que también está preso. Flor sufrió un ACV. Finalmente lo encontró en El Rodeo I. “Yo no quiero que muera más nadie en custodia. Ni que se sigan muriendo sus familiares por ellos. Yo quiero que salgan todos y a los funcionarios que piden perdón: que le pidan perdón a Dios”.

Andreína Baduel perdió en prisión a su padre (2021), el general Raúl Isaías Bauel, y su hermano Josnars sigue encarcelado. Nada la detiene en su lucha por la liberación de los presos políticos desde la coordinación del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve). “La visita se realiza en condiciones de horror”, dice. Dura unos minutos, ve a su hermano a través de un vidrio y hablan por un teléfono. “Llevo dos años sin abrazarlo”.

Nada conmueve a quienes mandan. ¿Por qué tanto castigo contra los más humildes? ¿Cómo se puede hacer tanto daño a compatriotas? ¿Así es la conviencia y la reconciliación?

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