EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/06/ni-rendicion-ni-venganza/
María Corina Machado ha regresado a Noruega para participar en el Foro de la Libertad de Oslo, que se realiza desde 2009 y se ha convertido, con el paso del tiempo, en lugar de encuentro de disidentes que luchan por la vigencia de la democracia liberal y el respeto a los derechos humanos. La líder opositora venezolana es una figura mundial, una categoría que se ha ganado a pulso por su coraje y persistencia. Hasta sus acérrimos enemigos deberían reconocerlo, y respetarlo.
Su presentación en la capital noruega, precedida de gritos de “libertad, libertad”, reafirma su fe en la recuperación de la democracia en Venezuela, su confianza en el plan liderado por el gobierno de Donald Trump ,“centrado en la estabilización institucional, la reconstrucción económica y social, y la transición”, y su convicción de que el 28 de julio fue algo más que una victoria electoral: un punto de inflexión en la historia del país, un acto de valentía cívica, dijo.
Y es precisamente la continuación de la lucha por el reconocimiento de la soberanía popular -que no podía resolverse pasando la página, como pretendía el régimen madurista, e incluso sectores e individualidades de la oposición- lo que ha mantenido viva la llama de la libertad y la democracia. ¿De qué otra manera puede explicarse la actual situación política venezolana, donde hay una oportunidad para el cambio político?
Es cierto que ese cambio político -que es casi un cambio existencial, de un Estado fallido a otro que responda a todos sus ciudadanos- es una tarea de envergadura y aún no está perfilada con nitidez, porque quienes siguen al frente del poder son los herederos del chavomadurismo. También porque la administración Trump nos envía señales confusas.
La situación es compleja. Por la terca -y perniciosa- actitud de quienes mandan de ignorar a su pueblo, con el fin de mantener el poder a cualquier costo, como lo demostraron los hechos del 3 de enero. Exige además de férrea voluntad política, una estrategia que conduzca, finalmente, a la ansiada transición democrática.
En esa perspectiva, el discurso de Machado -que se entiende consensuado con la Plataforma Unitaria Democrática- ha mutado, al hacer explícita la disposición a una negociación política que permita avanzar en un proceso pacífico y ordenado hacia la democracia. Ahí encajan las expresiones que pronunció en Oslo: sin rendición -ninguna de las partes lo ha hecho desde hace 27 años- y sin venganza, que es un concepto fundamental para otorgar confianza a una eventual negociación.
En la línea con lo acordado en Panamá por las fuerzas opositoras, lo que puede visualizarse es que este segundo semestre de 2026 requerirá de las organizaciones políticas que adversan al régimen, también de las asociaciones gremiales, sindicales y sociales, encontrar espacios para confluir en un momento histórico para el país. Hay una oportunidad para el cambio político que no se puede dejar pasar y que puede, finalmente, ofrecer a los venezolanos la posibilidad de salvar a la nación, y hacerla abierta, próspera, soberana y libre.
No comments:
Post a Comment