EN: Recibido por email
Saludos,
Va a costar “Dios y su ayuda” poner orden en el Arco Minero.
Una extensa zona del sur del país vive hoy una dinámica parecida
a la del lejano oeste de las películas, donde impera la ley del más fuerte, en
este caso, de megabandas. Pero supongamos
por un momento que se trata solamente de un asunto de fuerza y de capacidad
para proyectar control territorial, y que la FANB logra hacer la tarea de
imponer la ley.
¿Resuelto el problema? Ni por asomo. Para empezar, la FANB es
parte central del problema porque muchas de las minas fueron adjudicadas a
oficiales enchufados. De la forma más opaca posible, no solo se cambiaron las
reglas de uso de una vasta zona sensible ambientalmente, sino que se
adjudicaron minas como si fueran lotes en Paparo a los amigos del régimen.
En el Arco Minero estamos lejos de la situación ideal, en la que
fuerzas de seguridad garantizan el orden y la empresa privada explota unas
minas bajo unos estándares ambientales y regulatorios que supervisa el Estado.
Pero es que hasta el 3 de enero estábamos en la situación surreal, en la que los malandros son las
fuerzas de seguridad porque los militares hacen de empresarios y el Estado ni
regula la actividad ni protege el ambiente porque fue privatizado en provecho
de unos pocos.
Recoger el agua derramada por la irresponsabilidad del chavismo consumirá un esfuerzo enorme y nos pondrá a prueba. Y en este caso en particular del Arco Minero anticipamos desde ya que será el foco de mayor tensión entre lo que queda del régimen y el Gobierno de los Estados Unidos. Allí la cuadratura del círculo sí que no será posible
No comments:
Post a Comment