En: Recibido por email.
El
presidente Barack Obama presentó ante el Congtreso de EEUU su informe
anual sobre el estado de la Unión, cuya importancia mundial es
innegable. Reproducimos completa la versión escrita de su exposición,
para mejor comprensión de sus concepciones y propósitos nacionales y
globales.
Han
pasado quince años de este nuevo siglo. Quince años que comenzaron con
la presencia del terror en nuestras costas; que transcurrieron con una
generación en dos guerras largas y costosas; que vieron una recesión
brutal que se expandía por nuestra nación y por el mundo. Han sido, y
aun son, tiempos difíciles para muchos.
Pero esta noche vamos a dar un giro.
Esta
noche, después de un año de logros significativos para Estados Unidos,
nuestra economía crece y genera empleos al ritmo más rápido desde 1999.
La tasa de desempleo es ahora menor de lo que era antes de la crisis
financiera. Más de nuestros hijos se gradúan hoy que antes; más de
nuestra población tiene seguro médico hoy que antes; somos más libres de
las garras del petróleo extranjero de lo que hemos sido en casi 30
años.
Esta
noche, por primera vez desde el 11 de septiembre, ha terminado nuestra
misión de combate en Afganistán. Hace seis años, casi 180,000 tropas
estadounidenses prestaron servicio en Irak y Afganistán. Hoy quedan
menos de 15,000. Y rendimos homenaje al valor y al sacrificio de todos
los hombres y mujeres en esta generación del 11 de septiembre que ha
prestado servicio para garantizar nuestra seguridad. Nos sentimos
agradecidos y honrados por su servicio.
La sombra de la crisis ha pasado
Estados
Unidos, por todo lo que hemos sufrido; por toda la determinación y el
trabajo duro requeridos para volver; por todo el trabajo que tenemos por
delante, es importante saber esto:
La sombra de la crisis ha pasado y el Estado de la Unión está fuerte.
En
este momento, con una economía en crecimiento, una disminución de los
déficits, una industria desbordante y una producción energética en auge,
hemos salido de la recesión con más libertad para escribir nuestro
propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra. Ahora depende de
nosotros elegir quiénes queremos ser en los próximos quince años y en
las décadas venideras.
¿Aceptaremos
una economía en la que solo algunos de nosotros vivamos
espectacularmente bien? ¿O nos comprometeremos a desarrollar una
economía que genere sueldos que aumentan y oportunidades para todos
aquellos que se esfuercen?
¿Nos
enfrentaremos al mundo con miedo y reactivos, arrastrados a conflictos
costosos que ejerzan presión en nuestras fuerzas armadas y reduzcan
nuestra posición? ¿O nos guiaremos de forma inteligente, usando todos
los elementos de nuestro poder para derrotar nuevas amenazas y proteger a
nuestro planeta?
¿Vamos
a dejar que lleguemos a dividirnos en facciones y nos enfrentemos los
unos contra los otros, o podremos recuperar el sentido de propósito
común que siempre ha propulsado a Estados Unidos hacia adelante?
Valores en juego
En
dos semanas, mandaré al Congreso un presupuesto lleno de ideas
prácticas, no partidistas. Y en los meses que vienen cruzaré el país
para defender mi postura en cuanto a esas ideas.
Por
eso, esta noche, quiero centrarme menos en una lista de propuestas y
centrarme más en los valores que están en juego a la hora de tomar las
decisiones que se nos presentan.
Empieza con nuestra economía.
Hace
siete años, Rebekah y Ben Erler de Minneapolis estaban recién casados.
Ella era camarera. Él trabajaba en la construcción. Su primer hijo,
Jack, estaba en camino.
Eran jóvenes, estaban enamorados en Estados Unidos y había muchas posibilidades de mejorar eso.
"Si
tan solo hubiéramos sabido", me escribió Rebekah en la primavera, "lo
que estaba a punto de suceder en el sector inmobiliario y de la
construcción". Con la agudización de la crisis, el negocio de Ben cayó
en picada, por lo que él aceptó cualquier trabajo que pudo encontrar,
incluso si eso significaba tener que viajar durante largos períodos de
tiempo. Rebekah consiguió préstamos de estudiante, se inscribió en un
colegio comunitario y tomó la decisión de cambiar de profesión. Se
sacrificaron el uno por el otro. Y poco a poco vieron el fruto.
Compraron su primera vivienda. Tuvieron su segundo hijo, Henry. Rebekah
consiguió un trabajo mejor y luego un aumento de sueldo. Ben ha vuelto a
la construcción, y llega a casa para cenar todos los días.
"Es
increíble", escribió Rebekah, "de lo que uno puede recuperarse cuando
tiene que hacerlo... somos una familia fuerte y muy unida que ha
superado momentos extremadamente difíciles".
Somos una familia fuerte y muy unida que ha superado momentos extremadamente difíciles.
Estados
Unidos, la historia de Rebekah y Ben es nuestra historia. Ellos
representan a millones que han trabajado duro y han hecho recortes y
sacrificios y cambios. Ustedes son la razón por la que quise asumir este
cargo. Ustedes son la gente que tenía en mis pensamientos hace seis
años este mismo día, en los meses más difíciles de la crisis, cuando me
puse de pie en los escalones de este Capitolio y prometí que
reconstruiría la economía sobre una nueva base. Y han sido sus esfuerzos
y resistencia los que han hecho posible que nuestro país salga de la
crisis más fuerte que antes.
Confiamos
en poder detener el flujo de trabajos que se mandan al extranjero y
traer trabajos nuevos a nuestras costas. En los últimos cinco años
nuestras empresas han creado más de 11 millones de puestos de trabajo
nuevos.
Confiamos
en nuestra capacidad de reducir nuestra dependencia del petróleo
extranjero y proteger nuestro planeta. Y hoy, Estados Unidos es el
número uno en petróleo y gas. Estados Unidos es el número uno en energía
eólica. Cada tres semanas introducimos en las redes la misma cantidad
de energía solar que en todo el año 2008. Y gracias a que ha bajado el
precio de la gasolina y han aumentado los estándares de combustible, la
familia promedio este año debería ahorrarse $750 en gasolina.
Un mundo más competitivo, economía en crecimiento
Confiamos
en que podemos preparar a nuestros hijos para un mundo más competitivo.
Y hoy, nuestros estudiantes más jóvenes han obtenido las notas más
altas en matemáticas y lectura de la historia, las cifras de graduación
de la escuela secundaria han batido un nuevo récord, y más personas que
viven en Estados Unidos terminan la universidad que antes.
Confiamos
en que al contar con regulaciones prudentes podríamos prevenir otra
crisis, proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia
justa. En la actualidad, tenemos nuevas herramientas para acabar con los
rescates financieros pagados por los contribuyentes y un nuevo defensor
del consumidor que nos proteja de los préstamos y las prácticas
crediticias abusivas. Tan solo en el último año, unos diez millones de
personas que vivían en Estados Unidos sin seguro médico por fin cuentan
con la seguridad de tener cobertura de salud.
A
cada paso, nos decían que nuestros objetivos no eran correctos o que
eran demasiado ambiciosos; que destruiríamos empleos y aumentaríamos el
déficit. En lugar de eso, hemos visto el crecimiento económico más
rápido en más de una década, el déficit reducido en dos tercios, un
aumento del doble en el mercado bursátil y la inflación en atención
médica más baja de los últimos cincuenta años.
Por
lo tanto, el veredicto está claro: La economía de la clase media
funciona. Expandir las oportunidades funciona. Y estas políticas
seguirán funcionando, siempre que la política no se interponga en su
camino. No podemos frenar el crecimiento empresarial ni poner en riesgo
nuestra economía con cierres de la administración del gobierno ni
confrontaciones fiscales. No podemos arriesgar la seguridad de las
familias al quitarles el seguro de salud, ni deshacer las nuevas reglas
en Wall Street, ni volver a las mismas luchas del pasado sobre
inmigración cuando lo que tenemos que hacer es arreglar el sistema. Y si
llega a mi despacho un proyecto de ley que pretenda hacer cualquiera de
estas cosas, lo vetaré.
Hoy,
gracias a una economía en crecimiento, la recuperación está tocando más
y más vidas. Los salarios por fin están empezando a aumentar. Sabemos
que más pequeños empresarios van a aumentar el sueldo de sus empleados
que en cualquier momento desde 2007. Sin embargo, la cuestión es que los
que estamos en esta sala esta noche no debemos conformarnos solo con
que el gobierno no se convierta en un freno para el progreso que estamos
logrando. Debemos hacer más que evitar empeorar. Esta noche, juntos,
hagamos más por recuperar la conexión entre el trabajo duro y la
creación de oportunidades para todas las personas que viven en Estados
Unidos.
Política social
Porque
las familias como la de Rebekah aún necesitan nuestra ayuda. Ella y Ben
trabajan más que nunca, pero tienen que renunciar a las vacaciones y a
un automóvil nuevo para poder pagar los préstamos de estudiantes y
ahorrar para la jubilación. El cuidado infantil básico para Jack and
Henry cuesta más que su hipoteca y casi tanto como un año en la
Universidad de Minnesota. Como millones de trabajadores que viven en
Estados Unidos, Rebekah no está pidiendo ayuda financiera; pero sí nos
pide que busquemos más maneras de ayudar a las familias a salir
adelante.
De
hecho, siempre que hemos presenciado un cambio económico en nuestra
historia, este país ha tomado medidas audaces para adaptarse a nuevas
circunstancias y para asegurar que todos tengan una oportunidad justa.
Creamos protecciones para los trabajadores, el Seguro Social, Medicare y
Medicaid para protegernos de la peor adversidad. Les dimos a nuestros
ciudadanos escuelas y universidades, infraestructura e Internet, las
herramientas que necesitaban para llegar hasta donde los llevaran sus
esfuerzos.
Eso
es lo que significa la economía de la clase media: la idea de que este
país va mejor cuando todos tienen una oportunidad justa, todos ponen de
su parte y todos siguen las mismas reglas. No solo queremos que todos
compartan el éxito de Estados Unidos, queremos que todos contribuyan a
nuestro éxito.
Entonces, ¿qué necesita la economía de la clase media en nuestros tiempos?
Primero,
la economía de la clase media significa ayudar a las familias
trabajadoras a sentirse más seguras en un mundo de cambios constantes.
Eso significa ayudar a la gente a pagar el cuidado infantil, la
universidad, la atención médica, una casa y la jubilación, y mi
presupuesto abordará cada uno de estos asuntos, mediante la reducción de
impuestos de las familias trabajadoras y la recuperación de miles de
dólares en sus bolsillos cada año.
Aquí
tienen un ejemplo. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando hombres
como mi abuelo se fueron a luchar, era muy importante para la seguridad
nacional que las mujeres como mi abuela formaran parte de la fuerza
laboral; por eso, el país empezó a ofrecer cuidado infantil universal.
En nuestra economía actual, cuando tener a ambos padres en la fuerza
laboral es una necesidad económica para muchas familias, hace falta
tener cuidado infantil asequible de alta calidad más que nunca. No es
algo que sea agradable tener. Es algo que necesitamos tener. Es hora de
que dejemos de tratar el cuidado infantil como un tema secundario, o un
tema de mujeres y lo tratemos como la prioridad económica nacional que
es para todos nosotros. Y es por eso que mi plan hará que el cuidado
infantil de alta calidad esté más disponible, y sea más asequible, para
todas las familias de clase media y de bajos ingresos con niños pequeños
en Estados Unidos; con más cupos y un nuevo recorte de impuestos de
$3,000 por niño, por año.
Aquí
tienen otro ejemplo. En la actualidad somos el único país avanzado de
la Tierra que no garantiza la licencia pagada por enfermedad ni la
licencia pagada por maternidad a nuestros trabajadores y trabajadoras.
Cuarenta y tres millones de trabajadores no tienen licencia pagada por
enfermedad. Cuarenta y tres millones. Piensen sobre eso. Y que eso
obliga a demasiados padres a tomar la decisión difícil de elegir entre
un sueldo o quedarse en casa con su hijo enfermo. Por eso voy a tomar
una nueva medida para ayudar a los estados a crear sus propias leyes de
licencia pagada. Y puesto que la licencia pagada por enfermedad ganó
donde se sometió a votación el pasado noviembre, sometámosla a aquí
mismo en Washington. Mándenme un proyecto de ley que ofrezca a todos los
trabajadores de Estados Unidos la oportunidad de recibir siete días de
licencia pagada por enfermedad. Es lo correcto.
Por
supuesto, nada ayuda más a las familias a llegar a fin de mes que un
aumento de sueldo. Por eso este Congreso aún tiene que aprobar una ley
que garantice que la mujer reciba el mismo salario que el hombre cuando
hace el mismo trabajo. En serio. Es el año 2015. Ya es hora. Todavía
necesitamos garantizar que los trabajadores reciban el tiempo extra que
se han ganado. Quiero decirles a todos los miembros de este Congreso que
todavía se niegan a aumentar el salario mínimo lo siguiente: Si
realmente creen que ustedes serían capaces de trabajar a tiempo completo
y mantener una familia con un sueldo anual inferior a $15,000,
inténtenlo. Si no, voten para darles a millones de las personas más
trabajadoras en Estados Unidos un aumento.
Estas
ideas no harán que todos sean ricos, ni eliminarán las dificultades
para todos. Esa no es la función del gobierno. Para dar a las familias
trabajadoras una oportunidad justa, todavía necesitaremos más
empresarios que miren más allá de los ingresos del próximo trimestre y
que reconozcan que invertir en su fuerza laboral les va a beneficiar a
la larga. Todavía necesitamos leyes que refuercen en lugar de debilitar a
los sindicatos y que les den voz a los trabajadores en Estados Unidos.
Sin embargo, cosas como el cuidado infantil y la licencia por enfermedad
pagada y el mismo salario para mujeres y hombres; cosas como primas
hipotecarias más bajas y el salario mínimo más alto, estas ideas
marcarán una diferencia significativa en las vidas de millones de
familias. Eso es un hecho. Y eso es lo que a todos nosotros,
republicanos y demócratas por igual, nos han mandado a hacer aquí.
Segundo,
para asegurar que la gente siga recibiendo sueldos más altos en el
futuro, tenemos que hacer más para ayudar a que las personas que viven
en Estados Unidos adquieran nuevas habilidades.
Más capacitación técnica
Estados
Unidos prosperó en el siglo XX porque hicimos que la escuela secundaria
fuera gratuita, mandamos a una generación entera de soldados a la
universidad y entrenamos a la fuerza laboral del mundo. Sin embargo, en
la economía del siglo XXI que recompensa el conocimiento más que nunca,
tenemos que hacer más.
Cuando
termine esta década, dos de cada tres ofertas de empleo requerirán al
menos algún nivel de educación superior. Dos de cada tres. Y aún así,
vivimos en un país donde hay demasiadas personas inteligentes y que se
esfuerzan que no pueden conseguir la educación que necesitan porque no
se lo pueden permitir. No es justo para ellos y no es inteligente para
nuestro futuro.
Por eso voy a mandarle al Congreso un nuevo y audaz plan para reducir el costo de los colegios comunitarios a cero.
El
cuarenta por ciento de nuestros estudiantes universitarios eligen un
colegio comunitario. Algunos son jóvenes y acaban de empezar. Otros son
mayores y buscan un empleo mejor. Algunos son veteranos y padres
solteros que intentan volver al mercado laboral. Quienquiera que sea
usted, este plan es su oportunidad para graduarse preparado para la
nueva economía, sin una gran deuda a sus espaldas. Tiene que entender
que tiene que ganárselo, tendrá que mantener sus notas altas y graduarse
a tiempo. Tennessee, un estado con un liderazgo republicano, y Chicago,
una ciudad con un liderazgo demócrata, nos enseñan que los colegios
comunitarios gratis son posibles. Quiero ver esa idea extenderse en todo
Estados Unidos, para que dos años de estudios en colegios comunitarios
sean gratuitos y universales en Estados Unidos como la educación
secundaria lo es en la actualidad. Y quiero trabajar con este Congreso,
para asegurarnos de que aquellos abrumados con la carga de préstamos
estudiantes puedan reducir sus pagos mensuales, para que la deuda de
estudiante no haga que nadie arruine sus sueños.
Gracias
al gran trabajo del Vicepresidente Biden de actualizar nuestro sistema
de capacitación laboral, estamos conectando los colegios comunitarios
con empresarios locales para adiestrar a trabajadores para ocupar
puestos de trabajo altamente remunerados como codificación, enfermería y
robótica. Esta noche también les pido a más empresas que sigan el
ejemplo de compañías como CVS y UPS, y que ofrezcan más beneficios
educativos y prácticas pagadas; oportunidades que permiten a los
trabajadores tener acceso a puestos de trabajo mejor pagados incluso si
no han cursado una educación superior.
Y
ahora que una nueva generación de veteranos vuelve a casa, les debemos
todas las oportunidades posibles para vivir el Sueño Americano que
ayudaron a defender. Ya hemos conseguido mucho por garantizar que todos
los veteranos tengan acceso a los mejores servicios. Estamos reduciendo
la lista de casos pendientes que tenía a demasiados veteranos esperando
meses, si no años, para recibir los beneficios que necesitan, y estamos
haciendo que sea más sencillo para los veteranos convertir su
adiestramiento y experiencia en empleos civiles. Joining Forces, la
campaña nacional lanzada por Michelle y Jill Biden, por ahora ha ayudado
a casi 700,000 veteranos y cónyuges militares a conseguir nuevos
trabajos. A cada director general de Estados Unidos, déjenme repetirles:
Si quieren contratar a alguien que sin duda haga el trabajo, contraten a
un veterano.
Empleos mejor remunerados, economía competitiva
Por
último, a medida que capacitamos mejor a nuestros trabajadores, también
necesitamos que la nueva economía continúe creando puestos de trabajo
altamente remunerados para que los ocupen nuestros trabajadores.
Desde
el 2010, Estados Unidos ha creado más puestos de trabajo que Europa,
Japón y todas las demás economías avanzadas juntas. Nuestros fabricantes
han agregado casi 800,000 empleos nuevos. Algunos de nuestros sectores
fundamentales, como nuestra industria automotriz, están en auge. Pero
también hay millones de personas que viven en Estados Unidos que tienen
trabajos que ni siquiera existían hace diez o veinte años: trabajos en
empresas como Google, eBay y Tesla.
Por
lo que nadie sabe con certeza cuáles serán las industrias que generarán
puestos de trabajo en el futuro. Pero sabemos que los queremos aquí en
Estados Unidos. Es por ello que la tercera parte del progreso económico
de la clase media consiste en crear la economía más competitiva del
mundo, el lugar donde las empresas querrán ubicarse y contratar.
Las
empresas del siglo XXI necesitan una infraestructura del siglo XXI:
puertos modernos, puentes más sólidos, trenes más veloces e Internet más
rápido. Los demócratas y los republicanos solían estar de acuerdo en
esto. Así que pongamos la mira en algo más ambicioso que un simple
oleoducto. Aprobemos un plan de infraestructuras bipartidista que tenga
el potencial de multiplicar por más de treinta los puestos de trabajo
creados por año y de hacer que este país sea más fuerte durante las
décadas venideras.
Reto con China
Las
empresas del siglo XXI, incluidas las pequeñas empresas, tienen que
vender más productos de Estados Unidos en el extranjero. En la
actualidad, nuestras empresas exportan más que nunca y los exportadores
tienden a pagar mejores salarios a sus trabajadores. Pero al mismo
tiempo, China desea establecer las reglas de la región con el
crecimiento más rápido del mundo. Eso pondría a nuestros trabajadores y
nuestras empresas en desventaja. ¿Por qué deberíamos dejar que eso
ocurra? Somos nosotros quienes deberíamos establecer esas reglas. Somos
nosotros quienes deberíamos fijar condiciones equitativas. Por ello, les
pido a ambos partidos que me otorguen la autoridad de promoción
comercial a fin de proteger a los trabajadores que viven en Estados
Unidos y celebrar nuevos tratados comerciales sólidos con países de Asia
a Europa que no solo sean de libre comercio sino que también promuevan
un comercio justo.
Miren,
yo soy el primero en admitir que los tratados comerciales anteriores no
han cumplido siempre con las expectativas y por eso hemos ido a por los
países que rompen las reglas a nuestra costa. Pero el 95 por ciento de
los consumidores del mundo viven fuera de nuestras fronteras y no
podemos renunciar a esas oportunidades. Más de la mitad de los
ejecutivos del sector manufacturero han expresado que están estudiando
de forma activa cómo traer empleos de vuelta desde China. Démosles otra
razón más para hacerlo.
Ciencia y tecnología para el desarrollo económico
Las
empresas del siglo XXI dependerán de la ciencia, la tecnología, la
investigación y el desarrollo que se realice en Estados Unidos. Quiero
que el país que eliminó la poliomielitis y mapeó el genoma humano dé pie
a una nueva era en el campo de la medicina: un país que sea capaz de
prestar el tratamiento adecuado en el momento correcto. En algunos
pacientes con fibrosis quística, este enfoque ha servido para revertir
una enfermedad que se creía incontenible. Esta noche, voy a lanzar una
Iniciativa de medicina de precisión que nos acercará más a curar
enfermedades como el cáncer y la diabetes, y que nos dará a todos acceso
a la información personalizada que precisamos para cuidar mejor nuestra
salud y la de nuestras familias.
Mayores y mejores redes de Internet
Tengo
la intención de proteger un Internet libre y abierto, ampliar su
alcance a todas las aulas y a todas las comunidades, y ayudar a los
especialistas a construir redes más rápidas, para que la próxima
generación de innovadores y emprendedores digitales tengan la plataforma
para seguir transformando nuestro mundo.
Quiero
que las personas que viven en Estados Unidos ganen la carrera en pos de
los descubrimientos que crearán toda una serie de trabajos nuevos:
convirtamos la luz solar en combustible líquido, creemos prótesis
revolucionarias para que un veterano que dio sus brazos por este país
pueda jugar al béisbol otra vez con su hijo, exploremos los confines del
sistema solar no simplemente para visitarlos sino para quedarnos. El
mes pasado, lanzamos una nueva astronave como parte del flamante
programa espacial que va a llevar a astronautas estadounidenses a Marte.
Dentro de dos meses, a fin de prepararnos para dichas misiones, Scott
Kelly realizará una estancia de un año en el espacio. Buena suerte,
capitán Kelly, y asegúrese de compartir sus aventuras con todos nosotros
por Instagram.
Cambios tributarios
Ahora,
la verdad es que cuando se trata de temas como la infraestructura y la
investigación básica, sé que tenemos el apoyo bipartidista en esta
cámara. Me lo han comunicado miembros de ambos partidos. Sin embargo,
solemos toparnos demasiado a menudo con dificultades insalvables cuando
intentamos decidir cómo pagar esas inversiones. Las personas que vivimos
en Estados Unidos no estamos en contra de pagar la parte de los
impuestos que nos corresponde siempre que los demás también lo hagan.
Pero durante demasiado tiempo, los cabilderos han amañado el código
fiscal con lagunas tributarias que permiten que ciertas corporaciones no
paguen nada mientras los demás pagan toda la carga. Lo han plagado de
concesiones que los superricos no necesitan y han negado un recorte a
las familias de clase media que sí lo necesitan.
Este
año tenemos una oportunidad de cambiar todo esto. Cerremos las lagunas
tributarias para dejar de recompensar a las empresas que mantienen las
ganancias en el extranjero y premiar a aquellas que invierten en Estados
Unidos. Usemos esos ahorros para reconstruir nuestra infraestructura a
fin de atraer a las empresas para que traigan los empleos de vuelta a
casa. Simplifiquemos el sistema y dejemos que los propietarios de las
pequeñas empresas hagan su declaración con base en sus estados de cuenta
bancarios reales, en vez de la cantidad de contadores que se puedan
permitir. Y cerremos las lagunas tributarias que fomentan la desigualdad
al permitir que el uno por ciento más rico evite pagar impuestos sobre
su riqueza acumulada. Podemos usar ese dinero para ayudar a más familias
a pagar sus gastos de cuidado infantil y enviar a sus hijos a la
universidad. Necesitamos un código fiscal que ayude realmente a los
trabajadores que viven en Estados Unidos a progresar en la nueva
economía, y podemos lograrlo juntos.
Ayudemos
a las familias trabajadoras a llegar a fin de mes sin dificultades.
Démosles las herramientas que necesitan para conseguir empleos bien
remunerados en esta nueva economía. Mantengamos las condiciones que
fomentan el crecimiento y la competitividad. Ese es el rumbo que debe
tomar Estados Unidos. Estoy convencido de que es el rumbo que quieren
tomar las personas que viven en Estados Unidos. Es el rumbo que hará que
nuestra economía sea más fuerte de aquí a un año, dentro de quince años
y bien entrado el siglo.
No comments:
Post a Comment