Editorial de www.analítica.com
El
miedo a poderes públicos constitucional y éticamente autónomos. El
temor, que parece crecer día a día, a que las cosas cambien como ya
mucho más de medio país espera que cambien
Desde el 28 de abril pasado tres
rectores principales del Consejo Nacional Electoral, las dos
oficialistas Tibisay Lucena y Sandra Oblitas, y el opositor Vicente
Díaz, tienen vencidos sus períodos. Cuatro meses han pasado, y vamos
para el quinto, sin que la Asamblea Nacional, tan diligente en agredir a
la oposición y en aprobar los miles de millones en créditos adicionales
que le pide el Gobierno con costosa frecuencia, mueva un dedo para
desarrollar el proceso de elección de los nuevos rectores electorales.
No son los únicos.
La Asamblea Nacional, desde hace
mucho más tiempo, mantiene a la Contraloría General de la República sin
contralor, sigue un encargado; y en el Tribunal Supremo de Justicia 10
magistrados permanecen con sus períodos vencidos.
En todos los casos hay una
llamativa coincidencia. Para elegir a los nuevos funcionarios que
relevarán a los que deben salir, se necesita en la Asamblea Nacional el
voto afirmativo en cada caso de dos tercios de los diputados.
Casualmente la mayoría que el oficialismo no tiene. La oposición ha
dejado muy claro, una y otra vez, que ejercerá su derecho -y su deber-
constitucional de examinar al detalle las condiciones de los candidatos a
cada cargo, y la certeza de su neutralidad. En otras palabras, que no
sean automáticamente obedientes al Gobierno.
Ése es el temor al cambio. El
miedo a poderes públicos constitucional y éticamente autónomos. El
temor, que parece crecer día a día, a que las cosas cambien como ya
mucho más de medio país espera que cambien; a llegar a un proceso
electoral en el cual además de tener en contra una clara mayoría
nacional de votos, esta vez, con nuevos rectores en el CNE, ya no
tendría la sartén por el mango.
El temor del Gobierno y del
chavismo es que saben, en carne propia, que son una minoría en la cual
comienza la desbandada. Ése es el cambio que ya no pueden detener.
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