En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/16/jose-guerra-ante-la-crisis-unidad/
José Guerra
Nadie en Venezuela discute que el país sufre una severa crisis en
todos los aspectos. En lo económico destaca la contracción de la
economía, el alto costo de la vida, un severo desabastecimiento y una
moneda pulverizada, que por el rumbo que llevan las cosas corre el
riesgo de desaparecer. En lo social destaca el aumento de la pobreza y
la difícil situación de muchos hogares que no tienen acceso a los
alimentos. La crisis política se refiere a la incapacidad del gobierno
para adoptar un conjunto de medidas fundamentales para encarar la
delicada situación económica. Se trata de un gobierno debilitado que
está preso por un discurso y una ideología decadente.
Así, frente a un gobierno que literalmente no gobierna, a Venezuela
le urge un cambio político constitucional y pacifico para restituir a
los venezolanos la confianza en su país, detener el éxodo de la juventud
y reanudar el crecimiento de la economía, disminuir la inflación y
generar empleos. La salida de jóvenes que no ven futuro inmediato y que
han perdido toda esperanza de una vida mejor, por si mismo debería
motivar al país para avanzar en una lucha democrática para cambiar al
gobierno por las vías que la Constitución establece.
Ese cambio solo puede hacerlo las fuerzas agrupadas en la Unidad
Democrática en vista que el gobierno de Maduro luce desconcertado para
adelantar salidas a la crisis que él mismo ha provocado con sus
desaciertos e ineptitud manifiesta. La Unidad tiene un programa claro
para el país y que consiste en potenciar la democracia, impulsar la
producción nacional para mejorar el abastecimiento, contener la
inflación y crear empleos de calidad. Pero ese programa pasa
necesariamente por ganar con contundencia las elecciones parlamentarias a
realizarse en 2015. La fecha exacta no se conoce porque ello forma
parte de las triquiñuelas del CNE. Este es el único país del mundo donde
no se sabe las fecha precisa de unos comicios tan importantes como los
parlamentarios.
Un congreso en manos de la nueva mayoría que hoy existe en Venezuela
podría comenzar a materializar los cambios, comenzando por ejercer la
potestad constitucional de decretar una amnistía general que permita
liberar los presos políticos y los estudiantes encarcelados, víctimas de
juicios amañados y que hoy están en prisión injustamente. Esa nueva
mayoría parlamentaria también podría iniciar acciones para apelar, con
la constitución en la mano, a un referéndum para que el país se
pronuncie sobre la conveniencia de salir de un gobierno absolutamente
inhabilitado para trazar una ruta de progreso y bienestar para los
venezolanos. Las encuestas expresan que la proporción de los venezolanos
que exigen
un cambio es creciente y además lo reclaman con sentido de urgencia.
La fuerzas política que conforman la Unidad deben tener la suficiente
madurez y sabiduría para mantenerse cohesionadas para escoger los
mejores candidatos mediante elecciones primarias y consenso de forma tal
de que el pueblo venezolano se vea representado y acuda a votar
masivamente para comenzar a hacer posible el cambio. Hay que iniciar ya
esa tarea. No se puede perder un día más con propuestas inviables que no
se acoplan con la necesidades que hoy padece el país. El evento
electoral es un hecho y hay que encararlo con la determinación que la
crisis le plantea. Con la Unidad ganamos todos, divididos estamos
perdidos
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