En: http://www.noticierodigital.com/2014/11/antonio-sanchez-garcia-la-gran-pregunta-es-cuando-los-venezolanos-nos-convertimos-en-unos-cobardes/
Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 15 nov 2014.-
Para Antonio Sánchez García, una de las preguntas centrales que deben
responder los venezolanos es qué pasó en nuestro país entre el momento
en el que combatió a la guerrilla financiada por Fidel Castro y el
momento en que, en sus palabras, Hugo Chávez le entregó Pdvsa al “tirano
decrépito” sin que se tuviese que levantar de la cama.
“Algo muy grave pasó entre esas dos Venezuelas”, dice en esta segunda parte de la conversación con Noticiero Digital.
Las cifras que maneja el oficialismo señalan que, antes de
que ellos llegaran al poder, la pobreza extrema estaba muy extendida en
Venezuela y que hoy en día ha salido mucha gente de tal estado. ¿Qué
piensa usted?
-Yo creo que los que dicen eso nacieron en 1992 con el golpe de
Estado y no tuvieron tiempo de ver la Venezuela que yo vi; la que tú
viste y la que todos nosotros vimos. Tuve la impresión, y así lo sentí
cuando llegué a Venezuela, que éste era uno de los países donde había
mayor movilidad social y de que las diferencias sociales no eran de
ningún modo tan profundas y quemantes como las que había en Chile.
-En Venezuela se podía nacer abajo pero no había obstáculos para
llegar arriba. ¿Qué son los actuales jerarcas sino patas en el suelo que
se hicieron multimillonarios en un suspiro? ¿Dónde eso es posible en
América Latina? Es decir, pobreza como la que hoy vemos y sobre todo la
condena a permanecer pegado a la costra de miseria, el hampa, la sangre y
las colas no debe haber habido jamás en Venezuela; por lo menos, jamás
desde que llegó el petróleo. Los pobres son más pobres, los medianos son
más pobres y los ricos son chavistas. Quien sostenga lo contrario es un
ciego, un cínico o un imbécil.
-Otra cosa es que haya habido un reparto indiscriminado. Aunque ese
reparto indiscriminado reparte miserias en el fondo. Porque lo que no
había cuando yo llegué a Venezuela eran políticos con dos mil millones
de dólares en la cartera, como Diosdado Cabello. Eso era lo que no
había. Que los narcogenerales y los boliburgueses me demuestren lo
contrario.
¿La polarización que existe hoy en día en el mundo político
se puede también reflejar en la metáfora de un muro, en este caso
ideológico, que separa a un pueblo?
-En primer lugar, yo pienso que la polarización, de que se habla, es
relativamente fantasmal; y lo digo así porque, efectivamente, la
sociedad está polarizada pero sólo entre los que son chavistas uña en el
rabo y los que son antichavistas a muerte. Ahora, ese extremismo en las
posiciones yo no lo llamaría polarización; porque hasta donde yo
conozco las encuestas, la posición mayoritaria la tienen en este momento
quienes quieren volver a la democracia de libertad y oportunidades,
quienes quieren volver a la prosperidad y al entendimiento. No quienes
hablan lo contrario.
-Se habla ya de un 70 – 30 a favor de la oposición democrática en la
voluntad de los venezolanos; de manera que yo diría que la sociedad
venezolana está polarizada, por una parte, entre los cubanos que
controlan el gobierno; el gobierno que le sirve a los cubanos; los
sectores militares del estado mayor que se han enriquecido a expensas de
la miseria generalizada, por una parte. Y por otra parte, yo
mencionaría a los colectivos que tienen una propuesta existencial
terrible, que es la del malandraje, el terror y la criminalidad
política. Luego podemos constatar la existencia de la sociedad
venezolana mayoritariamente, democrática y, finalmente, las élites
políticas. Digamos, el país más que polarizado, yo diría que está
pulverizado en distintas fracciones.
El objetivo de Fidel Castro fue apoderarse de Venezuela y lo
logró al día de hoy; sólo que cuando ya el momento está huero para la
revolución castrocomunista. ¿No le parece?
-Ese objetivo de Fidel Castro se cumplió en sueños, digo, mientras
estaba durmiendo. Ni siquiera tuvo que levantarse de la cama. Apareció
un militar felón, un lamerabo que fue hasta La Habana a abrirle la
puerta de su dormitorio, entró, se acercó a su cama, lo sacudió como en
el día de su cumpleaños y le regaló un mapa. Era el mapa de Venezuela.
Esa es una de las cosas más insólitas que han sucedido en América
Latina, que un país, el primer productor de petróleo de la región y con
una de las reservas petroleras más grandes del mundo vaya a entregarle
llave en mano el país a un tirano decrépito.
-Ya me imagino la felicidad de Castro al despertar con Pdvsa debajo
de su almohada. Sin que se le hubiera caído una muela. En cambio, ¡qué
brutal diferencia!, cuando quiso apoderarse del petróleo haciendo la
guerra de guerrillas en Venezuela se encontró con los venezolanos de
verdad, no con los lamesuelas y chupatintas de la izquierda marxista.
Algo muy grave pasó entre esas dos Venezuelas; algo terriblemente grave
que debe llevarnos a reflexionar, entre el gobierno de Rómulo Betancourt
y el de Hugo Chávez como para que la sociedad venezolana haya
renunciado a su propia soberanía y a su propia nacionalidad, para
regalarle a Fidel Castro la principal reserva estratégica del mundo y
ponerse a su servicio para facilitarle el uso que él quisiera hacer de
ese regalo. Ese es el auténtico problema antropológico, cultural,
psicológico que debemos enfrentar: ¿por qué los venezolanos se
convirtieron en unos lamesuelas, en unos cobardes, en unos pusilánimes?
-Además, al regalarle nuestra soberanía se echó al tacho de la basura
una tradición que nos enorgullecía enormemente, porque Venezuela fue la
madre de cinco independencias siendo que hoy es el último furgón de
cola del Foro de Sao Paulo y que sea invitado especial a sus saraos sólo
porque pone el billete. Es algo que debería avergonzarnos a quienes
verdaderamente sentimos amor patrio.
Mañana, última parte…
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