Monday, November 10, 2014

De inspector a comisionado

En: http://crimenessincastigo.blogspot.com/2014/11/de-inspector-comisionado.html

Javier Ignacio Mayorca

Las reformas policiales intentadas en los últimos quince años fueron decididas en reacción a escándalos públicos, con magros resultados. Ahora, el comisionado para esta tarea es el inspector Bernal

@javiermayorca

El presidente Nicolás Maduro designó al diputado e inspector jubilado de la extinta Policía Metropolitana Freddy Bernal para encabezar la Comisión para la Transformación del Sistema Policial, una instancia que según el propio mandatario tendrá la finalidad de “revolucionar” a los cuerpos de seguridad ciudadana.

Esta decisión es una consecuencia directa de la operación ejecutada por la policía judicial en el edificio Manfredir de la avenida Sur 4 el 7 de octubre, que arrojó un saldo de cinco muertos, entre ellos los líderes del Frente 5 de Marzo (una plataforma de colectivos que opera desde la antigua sede de la PM) y del colectivo Escudo de la Revolución.

En medio de una fuerte presión por parte de los grupos armados, Maduro removió al ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres. Los rumores sobre la destitución de la directiva de CICPC no han cesado, aunque han amainado. Mientras tanto, seis agentes de ese organismo son solicitados por los homicidios, tras imponerse la tesis de que ese día no hubo un enfrentamiento sino ejecuciones extrajudiciales.

En la Venezuela actual, lo escandaloso de esto no es precisamente el número de muertos a manos de policías, sino que las supuestas víctimas formaban parte de las agrupaciones que desde el mandato de Hugo Chávez han sido fomentadas por el propio Ejecutivo para defender el proceso político. En la semana previa al tiroteo en Manfredir 18 personas habían fallecido como consecuencia de supuestos enfrentamientos con efectivos de CICPC, y en ningún caso la Fiscalía se movió con la misma diligencia.

El nombramiento de Bernal marcó entonces el inicio del tercer proceso de transformación de los cuerpos policiales del país a partir de 1999. En todos los casos, el Ejecutivo ha actuado en reacción a situaciones escandalosas, que de alguna manera le ocasionaban desprestigio.

En abril de 2006, Chávez designó a la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol) como una consecuencia directa de la matanza de tres estudiantes de la Universidad Santa María en el sector Kennedy de Macarao, ocurrida en junio de 2005, y el posterior secuestro y asesinato de los hermanos Faddoul Diab en marzo de 2006. En ambos casos los autores materiales eran funcionaros policiales activos, respectivamente de CICPC y de la PM.

Un año después, la Conarepol presentó un documento de 19 páginas con recomendaciones que aún no han sido transformadas en hechos según el criterio de uno de los miembros fundadores de ese grupo, el criminólogo y profesor universitario Andrés Antillano.

En mayo de 2011 otro escándalo involucró a la policía judicial. Tres hombres murieron en los calabozos del Departamento de Aprehensión (antigua División de Capturas) ubicado en El Rosal. Las muertes pusieron sobre el tapete la terrible situación de hacinamiento que vivían entonces los detenidos en esa instalación, lo que además abonaba el terreno para todo tipo de corruptelas.

Al mes siguiente, el Gobierno decretó la reestructuración de la policía judicial. Para ello nombraron una comisión que estudiaría la situación de ese cuerpo y haría las recomendaciones del caso. A propósito de este proceso, CICPC ha tenido algunos cambios cosméticos, pero la situación de fondo se mantiene. La “refundación” de la institución tomó nuevo impulso en agosto de 2013, con un decreto presidencial. A partir de ese momento, el liderazgo del proceso fue encomendado a los directivos del cuerpo. Pero ha sido inútil. Incluso, el hacinamiento de detenidos se ha extendido desde el inmueble de El Rosal hasta todas las oficinas de la policía de investigación.

El aprovechamiento de los escándalos para generar procesos de cambio en las instituciones policiales no es nuevo ni exclusivamente venezolano. Lawrence Sherman (1978) lo observó en un estudio sobre la influencia de estas situaciones en la policía de Nueva York. Una de las conclusiones de su investigación fue que los escándalos suelen ocasionar realineaciones en las estructuras de poder de los cuerpos policiales, y que esas nuevas estructuras son más inestables que las precedentes. Esto no necesariamente es malo o contraproducente. Lo importante, indicó, es que las decisiones que dan origen a esas modificaciones estén basadas en información precisa, algo que a veces es muy difícil de obtener en tales instituciones.

Ahora, le toca a Bernal. A diferencia de las dos reformas anteriores, se trata de un operador político surgido del ambiente policial. Su primera decisión fue nombrar cinco comisiones para hacer un nuevo diagnóstico de los cuerpos de seguridad ciudadana. En esa inestabilidad, uno de los grandes ganadores será nuevamente la Guardia Nacional, que no será tocada por las decisiones del comisionado en virtud de ser un componente militar, aún cuando toda su actividad se despliega prácticamente en el ámbito policial.
Una nueva tarea para el inspector


Otro detalle es que Bernal ha asumido la vocería de los procesos de asistencia técnica e intervención de las policías municipales y estatales, algo que anteriormente hacían los viceministros de Seguridad Ciudadana y del Sistema Integrado de Policía.

¿Podrá Bernal hacer algo distinto que lo realizado por las comisiones que lo precedieron en la tarea? Los miembros de la Conarepol en su mayoría gozaban de credenciales académicas pero tenían escaso ascendente sobre las instancias políticas de decisión. Algo similar ocurrió con la comisión reestructuradora de CICPC. Ahora sucede lo contrario: un hombre surgido de las filas del Psuv intentará llegar a ese objetivo, y está en el proceso de buscar a las mentes esclarecidas que lo ayuden. Empezó mal, al plantearse que al terminar su trabajo las policías venezolanas serán “revolucionarias” y “bolivarianas”. Lo que necesitamos en realidad son cuerpos uniformados y técnicos que sepan hacer su trabajo en el marco que imponen las leyes. Con solo eso el país se dará por satisfecho.

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