En: http://konzapata.com/2014/11/el-psuv-va-a-elecciones-internas-minado-por-los-cuatro-costados/
Por Alicia Hernández @por_puesto.-
Alrededor de 7,6 millones de
venezolanos están llamados a votar el próximo 23 de noviembre. 7,6
millones según la cifra de inscritos en el PSUV. Los mismos 7,6 millones
que deberían haber votado en las elecciones a delegados en julio. En
ese entonces, estimaron desde la tolda roja que de 5 a 6 millones de
personas habían acudido a las urnas. Según el politólogo Nicmer Evans,
no llegó ni al 12% de participación, es decir, aproximadamente un millón
de votantes. Aunque el censo –real o no- es el mismo, el escenario
político en el que se darán estas elecciones es distinto, aún más
salpicado de minas que la vez anterior.
En estas elecciones se espera, según las cifras dadas por Diosdado
Cabello, que participen 3.988 Círculos de Lucha –que equivalen a los
mismos centros de votación-. Desde el día 23 y durante cinco meses se
harán 4 elecciones, donde se escogerán a 3.988 jefes de Círculo de Lucha
Populares, 13.682 jefes de las UBCh y 136.820 jefes de Patrulla. El 15
de diciembre será la juramentación de los nuevos cuadros por parte del
presidente del Partido, Nicolás Maduro.
Primera mina: Los disidentes pesados. En julio ya habían aparecido en
escena las cartas de Giordani, las que destaparon una olla podrida que
sacó sapos y culebras de las bocas de Diosdado Cabello o Nicolás Maduro,
por solo citar algunos. Salió Héctor Navarro a defenderlo y también lo
defenestraron, tanto que no pudo aparecer por el III Congreso del PSUV, a
pesar de que su firma está en el documento final. También salió a
criticar Ana Elisa Osorio, a decir que no había crítica interna. Ella no
está fuera, pero hace meses que no asiste a las reuniones del partido,
dijo en una entrevista. Y no descarta unirse a Marea Socialista o a
alguna corriente que sí le dé ese valor a la autocrítica.
Segunda mina: Las corrientes díscolas. Precisamente Marea Socialista
es de los que sí están ‘con el mazo dando’, pidiendo que se escuche a
las bases y se vuelva al proyecto de Chávez, a la democracia
participativa y la economía para el pueblo. Llevaban meses siendo como
esa mujer que cree que el esposo va a cambiar después de tantos años,
que le va a llevar flores y a decirle ‘te quiero’, esperando y
esperando. Ahora parece que poco a poco despiertan de ese letargo y se
han planteado todos los escenarios, incluso el de separarse y hacer su
propio partido. Pero como ocurre en la vida sentimental, desprenderse no
es sencillo, y aún habrá que esperar unos meses para ver cómo acaba
este idilio tormentoso.
Aunque para el 23 de noviembre no se espera que estén fuera, el
rencor y el dolorcito están presentes. No en vano, se les ha
descalificado en público –de nuevo, Cabello -, y se les ha prohibido
realizar actividades informativas para los trabajadores. Y más allá de
cómo se sientan ambas partes, en medio ha habido más participantes –los
mismos trabajadores de Fama de América o las UBCh que les piden
reuniones-, a los que posiblemente les ha permeado este descontento, el
sentir que no se les escucha. Y esto, más allá de ser voces críticas,
puede devenir en más desmovilización para unas elecciones de por sí con
poco ‘punch’.
No sólo es díscola Marea Socialista. A medida que han pasado los meses
se han sumado más corrientes al grupo dirigido por Gonzalo Gómez, entre
ellos, Clase Media Socialista, la Formación Socialismo Siglo XXI y el
Frente Nacional Bolivariano Hugo Chávez.
Tercera mina: Los colectivos. Desde la ‘masacre de Quinta Crespo’ los
colectivos, especialmente el Frente 5 de Marzo, han sido otra piedra en
el zapato del Gobierno, por ende, del PSUV. Esgrimen el mismo argumento
que Marea Socialista y el resto de corrientes críticas. Que se está
siendo antirrevolucionario, no se hace lo que pidió Chávez, hay
prácticas que recuerdan a la IV República… Aunque dicen estar con
Maduro, le piden que abra los ojos y vea cómo hay gente que quiere
“reventar la revolución desde dentro”. No tanto de cara a las elecciones
internas del PSUV, pero sí de cara a las parlamentarias, el descontento
de los colectivos es fundamental, pues ellos son el motor clave para
llevar a la gente a votar.
Cuarta mina: Chávez. Es caer en lugar común, pero necesario recordar
que ya no está el mayor elemento movilizador y aglutinador del PSUV. Si
bien son las primeras elecciones de base, también son sin él, por lo que
podrán servir de termómetro para medir las fuerzas con las que cuenta
el partido y fungir de pequeño ensayo de lo que serán las
parlamentarias.
Quinta mina: Frerddy Bernal. Crítico, por supuesto. Y aunque subió a
escalas del gobierno, nadie puede estar seguro de su próximo paso. Algo
sí es cierto: su alejamiento de Cabello. Y como dicen por ahí: al
enemigo hay que tenerlo cerca, no lejos.
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