ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
| EL UNIVERSAL
jueves 13 de noviembre de 2014 08:31 AM
Gustavo Dudamel anda por
Caracas en estos días porque esta noche estrena La bohème de Puccini en
el Teatro Teresa Carreño, y el domingo vuela de nuevo a Los Ángeles,
donde dirige desde 2009 la Filarmónica de aquella ciudad. Planea
regresar en diciembre para repetir un tributo a Simón Díaz que tuvo
buenos resultados.
Dice que no es político, que no está para dividir sino para unir y que no puede complacer a todas las personas, que su compromiso es con el país.
-Ha dicho que quieren hacer una escuela de ópera, ¿entonces La bohème es la primera de muchas?
-Ahora viene el aniversario de la orquesta, pero yo quiero hacer pronto Aída, Fígaro y, veremos, quizás un Turandot.
-¿Qué significa la ópera en su carrera?
-Me encanta dirigir ópera, porque para mí es fascinante por su complejidad, por el estudio que implica.
-¿Cómo está su estatus con la Filarmónica de Los Ángeles?
-Hasta ahora tengo un contrato. Yo renové con ellos en la segunda temporada, normalmente tú renuevas en la quinta. Pero no me arrepiento y estoy muy contento de hacerlo porque ahora tengo un contrato con ellos hasta el 2019.
-¿Eso impediría que se encargara de la Filarmónica de Berlín en sustitución de Simon Rattle en 2018, como muchos han pronosticado?
-Ya yo pasé esa etapa de 'la joven promesa', pero aún me siento en un comienzo, estoy en proceso de evolución permanente. Ya estar en ese mundo, y que se hable de mí, es un honor. Tendría que estar en esa situación, en el momento.
-Su banda sonora de Libertador ha obtenido buenos comentarios. Sin embargo, la película no ha tenido, al parecer, buenos resultados en la taquilla de Estados Unidos ¿Qué cree que ha ocurrido?
-Acá hay un proceso distinto al de otras películas y creo que el proceso en Estados Unidos ha sido así, muy cauteloso, y preciso. La ha visto la gente que la tiene que ver con miras a la nominación al Óscar. Yo creo que la película es una obra de arte maravillosa, un logro gigantesco. El fin de la película era hacer sentir a Bolívar que está vivo y que nos pertenece.
-Pero historiadores profesionales se han referido a manipulación histórica. ¿Qué responde a las críticas?
-La precisión histórica es muy subjetiva, sobre todo, en personajes como Bolívar, e históricos en general. Tener precisiones históricas, eso no existe, es como en la música: cuando yo dirijo un Beethoven hay mucha subjetividad en si fue así, si fue uno o dos músicos. La historia es un remolino de verdades.
-Decía hace rato que ya pasó la etapa de "la joven promesa". Ya como director adulto, como persona pública, muchos esperan más de usted en lo político. ¿Cree que no es su responsabilidad?
-Todos somos responsables de lo que somos y de dónde somos. Este es un país hermoso por el cual yo doy la vida. Para mí, lo más importante en los momentos críticos es que haya voces que hermanen y no que dividan, y ahí es donde está, creo yo, la valentía del ser humano. En momentos de crisis salen muchas voces de división y yo creo que uno como ser público debe hacer un llamado a la paz y eso fue lo que hice (en febrero), y lo hice en Nueva York, aquí y en todas partes. Evidentemente las personas quieren escuchar lo que cada uno quiere individualmente y eso es imposible, hacer feliz a todo el mundo.
-Habla de la valentía del ser humano, pero para muchos valentía sería marcar distancia de un Gobierno que encarcela estudiantes, que desoye un dictamen de la ONU para liberar a Leopoldo López... ¿Cómo seguir afiliado a algo que tiene estas características?
-Pero ahí es donde está el mensaje. ¿Cuál es mi posición? La de hermanar. Yo aquí en esta sala de conciertos o en el Teresa Carreño tengo sentada gente que piensa políticamente distinto, que tiene posiciones sociales completamente distintas, que tiene principios religiosos completamente distintos, y qué bonito que están todos escuchando música y no se están peleando. Entonces ahí está mi responsabilidad como venezolano, en unir y hermanar y no en dividir. Yo no soy político.
El tiempo
-Tenemos que ver el tiempo no como una fracción momentánea de una cuestión específica; sino como una cuestión que ha sido parte de un desarrollo y que se vive en una línea muy amplia. Yo lo digo porque esto tiene 40 años (Sistema de Orquestas). Yo ni había nacido cuando el mestro José Antonio Abreu lo inició, pero él era un visionario y acá estamos en esta estructura que es un privilegio, ¿qué ha hecho el maestro Abreu? Trabajar y luchar, hermanar, y yo como hijo del maestro Abreu, nosotros tenemos la responsabilidad de construir patria a través de lo que hacemos que es la música.
- ¿Conoce los señalamientos que ha hecho Geoffrey Baker de "The Guardian" en contra del Sistema? ¿Qué tendría que decir al respecto?
- No. Pero creo que las críticas son buenas siempre. Igual, la gente siempre va a tener una idea, cómo voy a pretender yo complacer a todo el mundo, no puedo. Lo único que puedo hacer es ser firme en lo que hago, y hacerlo cada vez con más profundidad y más entendimiento, y eso en esencia es lo que hago. Las críticas van a venir toda la vida, no va a ser solamente este año, sino el año que viene y cuando tenga 40 ó 50 años, si llego, y siempre va a haber momentos bellos y oscuros.
- ¿Qué piensa de la historia, le preocupa el rol que va a jugar en el futuro?
- Sí, pero esto es un día tras día, esto es construir y construir. El visionario aquí es el maestro Abreu y uno va poquito a poco, con él, haciendo esto. En estos días el maestro Daniel Barenboim me regaló un libro, "La sociedad de la transparencia" (Byun Chul Han). Nuestras conversaciones son profundísimas, él más que un músico, es un gran pensador. Ese libro me lo leí en una noche y me lo estoy releyendo. Leer filosofía es muy complejo porque te hace pensar, que es la función de la filosofía. Este libro habla de que vivimos en una sociedad de un positivismo excesivo y no vemos los momentos de conflicto como momentos de luz para poder crecer y eso una vez me lo dijo el maestro Abreu... El mundo vive un caos enorme, yo que viajo lo veo mucho, palpo un poco la vida de esos países y veo que nosotros estamos empeñados en ponernos muros para todo, la Humanidad está empeñada en crear más fronteras en lugar de más puentes.
-¿Es Venezuela el país que sueña para su hijo Martín?
-Por supuesto que sí, es mi país. Yo veo mi futuro en mi país, yo estoy aquí todo el tiempo. Yo paso 12 ó 16 semanas en Los Ángeles, hago un mes afuera brincando de un lugar a otro, pero el resto del año me la paso aquí. Yo estoy comprometido con mi país, con los ciudadanos de mi país y con los niños y jóvenes que hacen vida en el sistema y los que no lo hacen, y tenemos que luchar y construir, dejar la pelea, trabajar y querernos más y amarnos como hermanos que somos.
Dice que no es político, que no está para dividir sino para unir y que no puede complacer a todas las personas, que su compromiso es con el país.
-Ha dicho que quieren hacer una escuela de ópera, ¿entonces La bohème es la primera de muchas?
-Ahora viene el aniversario de la orquesta, pero yo quiero hacer pronto Aída, Fígaro y, veremos, quizás un Turandot.
-¿Qué significa la ópera en su carrera?
-Me encanta dirigir ópera, porque para mí es fascinante por su complejidad, por el estudio que implica.
-¿Cómo está su estatus con la Filarmónica de Los Ángeles?
-Hasta ahora tengo un contrato. Yo renové con ellos en la segunda temporada, normalmente tú renuevas en la quinta. Pero no me arrepiento y estoy muy contento de hacerlo porque ahora tengo un contrato con ellos hasta el 2019.
-¿Eso impediría que se encargara de la Filarmónica de Berlín en sustitución de Simon Rattle en 2018, como muchos han pronosticado?
-Ya yo pasé esa etapa de 'la joven promesa', pero aún me siento en un comienzo, estoy en proceso de evolución permanente. Ya estar en ese mundo, y que se hable de mí, es un honor. Tendría que estar en esa situación, en el momento.
-Su banda sonora de Libertador ha obtenido buenos comentarios. Sin embargo, la película no ha tenido, al parecer, buenos resultados en la taquilla de Estados Unidos ¿Qué cree que ha ocurrido?
-Acá hay un proceso distinto al de otras películas y creo que el proceso en Estados Unidos ha sido así, muy cauteloso, y preciso. La ha visto la gente que la tiene que ver con miras a la nominación al Óscar. Yo creo que la película es una obra de arte maravillosa, un logro gigantesco. El fin de la película era hacer sentir a Bolívar que está vivo y que nos pertenece.
-Pero historiadores profesionales se han referido a manipulación histórica. ¿Qué responde a las críticas?
-La precisión histórica es muy subjetiva, sobre todo, en personajes como Bolívar, e históricos en general. Tener precisiones históricas, eso no existe, es como en la música: cuando yo dirijo un Beethoven hay mucha subjetividad en si fue así, si fue uno o dos músicos. La historia es un remolino de verdades.
-Decía hace rato que ya pasó la etapa de "la joven promesa". Ya como director adulto, como persona pública, muchos esperan más de usted en lo político. ¿Cree que no es su responsabilidad?
-Todos somos responsables de lo que somos y de dónde somos. Este es un país hermoso por el cual yo doy la vida. Para mí, lo más importante en los momentos críticos es que haya voces que hermanen y no que dividan, y ahí es donde está, creo yo, la valentía del ser humano. En momentos de crisis salen muchas voces de división y yo creo que uno como ser público debe hacer un llamado a la paz y eso fue lo que hice (en febrero), y lo hice en Nueva York, aquí y en todas partes. Evidentemente las personas quieren escuchar lo que cada uno quiere individualmente y eso es imposible, hacer feliz a todo el mundo.
-Habla de la valentía del ser humano, pero para muchos valentía sería marcar distancia de un Gobierno que encarcela estudiantes, que desoye un dictamen de la ONU para liberar a Leopoldo López... ¿Cómo seguir afiliado a algo que tiene estas características?
-Pero ahí es donde está el mensaje. ¿Cuál es mi posición? La de hermanar. Yo aquí en esta sala de conciertos o en el Teresa Carreño tengo sentada gente que piensa políticamente distinto, que tiene posiciones sociales completamente distintas, que tiene principios religiosos completamente distintos, y qué bonito que están todos escuchando música y no se están peleando. Entonces ahí está mi responsabilidad como venezolano, en unir y hermanar y no en dividir. Yo no soy político.
El tiempo
-Tenemos que ver el tiempo no como una fracción momentánea de una cuestión específica; sino como una cuestión que ha sido parte de un desarrollo y que se vive en una línea muy amplia. Yo lo digo porque esto tiene 40 años (Sistema de Orquestas). Yo ni había nacido cuando el mestro José Antonio Abreu lo inició, pero él era un visionario y acá estamos en esta estructura que es un privilegio, ¿qué ha hecho el maestro Abreu? Trabajar y luchar, hermanar, y yo como hijo del maestro Abreu, nosotros tenemos la responsabilidad de construir patria a través de lo que hacemos que es la música.
- ¿Conoce los señalamientos que ha hecho Geoffrey Baker de "The Guardian" en contra del Sistema? ¿Qué tendría que decir al respecto?
- No. Pero creo que las críticas son buenas siempre. Igual, la gente siempre va a tener una idea, cómo voy a pretender yo complacer a todo el mundo, no puedo. Lo único que puedo hacer es ser firme en lo que hago, y hacerlo cada vez con más profundidad y más entendimiento, y eso en esencia es lo que hago. Las críticas van a venir toda la vida, no va a ser solamente este año, sino el año que viene y cuando tenga 40 ó 50 años, si llego, y siempre va a haber momentos bellos y oscuros.
- ¿Qué piensa de la historia, le preocupa el rol que va a jugar en el futuro?
- Sí, pero esto es un día tras día, esto es construir y construir. El visionario aquí es el maestro Abreu y uno va poquito a poco, con él, haciendo esto. En estos días el maestro Daniel Barenboim me regaló un libro, "La sociedad de la transparencia" (Byun Chul Han). Nuestras conversaciones son profundísimas, él más que un músico, es un gran pensador. Ese libro me lo leí en una noche y me lo estoy releyendo. Leer filosofía es muy complejo porque te hace pensar, que es la función de la filosofía. Este libro habla de que vivimos en una sociedad de un positivismo excesivo y no vemos los momentos de conflicto como momentos de luz para poder crecer y eso una vez me lo dijo el maestro Abreu... El mundo vive un caos enorme, yo que viajo lo veo mucho, palpo un poco la vida de esos países y veo que nosotros estamos empeñados en ponernos muros para todo, la Humanidad está empeñada en crear más fronteras en lugar de más puentes.
-¿Es Venezuela el país que sueña para su hijo Martín?
-Por supuesto que sí, es mi país. Yo veo mi futuro en mi país, yo estoy aquí todo el tiempo. Yo paso 12 ó 16 semanas en Los Ángeles, hago un mes afuera brincando de un lugar a otro, pero el resto del año me la paso aquí. Yo estoy comprometido con mi país, con los ciudadanos de mi país y con los niños y jóvenes que hacen vida en el sistema y los que no lo hacen, y tenemos que luchar y construir, dejar la pelea, trabajar y querernos más y amarnos como hermanos que somos.
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