Gustavo Coronel
Dudamel, Abreu, Jaua
Ver su entrevista de hoy en El Universal
Hoy
sábado 15 de Noviembre, como respondiendo a las críticas que han
aparecido últimamente, el excelente conductor de orquestas Gustavo
Dudamel, responde a su entrevistador en El Universal diciendo lo
siguiente:
Pregunta:
-Decía
hace rato que ya pasó la etapa de "la joven promesa". Ya como director
adulto, como persona pública, muchos esperan más de usted en lo
político. ¿Cree que no es su responsabilidad?
Respuesta:
-Todos somos responsables de lo que somos y de dónde somos. Este es un país hermoso por el cual yo doy la vida. Para mí, lo más importante en los momentos críticos es que haya voces que hermanen y no que dividan, y ahí es donde está, creo yo, la valentía del ser humano. En momentos de crisis salen muchas voces de división y yo creo que uno como ser público debe hacer un llamado a la paz y eso fue lo que hice (en febrero), y lo hice en Nueva York, aquí y en todas partes. Evidentemente las personas quieren escuchar lo que cada uno quiere individualmente y eso es imposible, hacer feliz a todo el mundo.
-Todos somos responsables de lo que somos y de dónde somos. Este es un país hermoso por el cual yo doy la vida. Para mí, lo más importante en los momentos críticos es que haya voces que hermanen y no que dividan, y ahí es donde está, creo yo, la valentía del ser humano. En momentos de crisis salen muchas voces de división y yo creo que uno como ser público debe hacer un llamado a la paz y eso fue lo que hice (en febrero), y lo hice en Nueva York, aquí y en todas partes. Evidentemente las personas quieren escuchar lo que cada uno quiere individualmente y eso es imposible, hacer feliz a todo el mundo.
Comentario mío:
Difiero
de Gustavo Dudamel. En estos momentos y en todo momento lo más
importante es estar al lado de la libertad y de la democracia y en
contra de quienes desean suprimirlas. Hermanar no puede ser entregarse
en brazos de un régimen opresor. No es posible guardar silencio frente
al abuso de poder en el nombre de la “hermandad”. No puede ser allí que
radique la valentía de un ser humano. En los actuales momentos el
silencio frente a los desmanes e ineptitud del régimen y, peor aún, el
meloso acercamiento a ese régimen, no puede ser interpretado como un
“llamado a la paz” sino como una manifestación de complicidad.
Pregunta: -Habla
de la valentía del ser humano, pero para muchos valentía sería marcar
distancia de un Gobierno que encarcela estudiantes, que desoye un
dictamen de la ONU para liberar a Leopoldo López... ¿Cómo seguir
afiliado a algo que tiene estas características?
Respuesta:
-Pero ahí es donde está el mensaje. ¿Cuál es mi posición? La de hermanar. Yo aquí en esta sala de conciertos o en el Teresa Carreño tengo sentada gente que piensa políticamente distinto, que tiene posiciones sociales completamente distintas, que tiene principios religiosos completamente distintos, y qué bonito que están todos escuchando música y no se están peleando. Entonces ahí está mi responsabilidad como venezolano, en unir y hermanar y no en dividir. Yo no soy político.
-Pero ahí es donde está el mensaje. ¿Cuál es mi posición? La de hermanar. Yo aquí en esta sala de conciertos o en el Teresa Carreño tengo sentada gente que piensa políticamente distinto, que tiene posiciones sociales completamente distintas, que tiene principios religiosos completamente distintos, y qué bonito que están todos escuchando música y no se están peleando. Entonces ahí está mi responsabilidad como venezolano, en unir y hermanar y no en dividir. Yo no soy político.
Comentario mio:
Esta
respuesta de Dudamel es inaceptable. Justificar su postura complaciente
frente al régimen diciendo que no es político revela una verdadera
ignorancia de su deber cívico. Todos los venezolanos están
inevitablemente afectados por lo que hace o no hace el régimen. La
corrupción, el narcotráfico, el militarismo asfixiante, la ineptitud, la
ruina material y moral de Venezuela no son un simple asunto de política
sino un asunto ciudadano de primera importancia. La postura que se le
critica a Dudamel no es su postura musical, es su postura ciudadana. Su
prestigio musical no está en entredicho. Lo que está en entredicho es su
actitud como ciudadano venezolano nacido y formado en democracia.
Salir de sus conciertos a cenar con quienes han arruinado al país,
apoyar al régimen, aceptar el estado de cosas imperantes en el país en
silencio, no exigir el cese de torturas y vejaciones a los presos
políticos no es un asunto de andantes o allegros sino de conciencia
ciudadana.
Como
venezolano creo que Dudamel el ciudadano no está – ni remotamente - a
la altura del Dudamel músico. Y creo, además, que cuando se es un
artista destacado y un modelo para sus compatriotas, el cumplimiento del
deber ciudadano se hace doblemente imperativo.
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