En: http://konzapata.com/2014/11/pablo-iglesias-hace-suyo-el-guion-de-hugo-chavez/
Por Juan Carlos Zapata.-
En España, se
llama Transición. Pero también, por el origen que marcó la ruta, Pacto
de la Moncloa. Como dicen que el de España estuvo inspirado en el Pacto
de Punto Fijo venezolano firmado tras la caída de la dictadura de Marcos
Pérez Jiménez, Pablo Iglesias, ungido ya como secretario General del
emergente partido Podemos, no tiene empacho en condenarlo de entrada y
seguir al pie de la letra lo que hizo Hugo Chávez. Topamos así con la
primera señal de que Iglesias sigue el guión de Hugo Chávez, pues éste,
torciendo la historia, siempre señaló, apuntó e insistió hasta el
cansancio, que los 40 años de puntofijismo es el periodo en el que se
incubaron todos los males de Venezuela. Chávez prometía barrerlo todo. Y
en tal sentido puso sobre la mesa la propuesta de la Constituyente, que
es lo que acaba de hacer también, en Madrid, Pablo Iglesias. Es la
segunda señal del guión chavista. En consecuencia, Iglesias habló de
““un proceso constituyente para abrir el candado del 78 y poder discutir
de todo”. O sea, revisar el Pacto Constitucional. Revisar la transición
de los 40 años. Qué casualidad.
{Y en tal sentido puso sobre
la mesa la propuesta de la Constituyente, que es lo que acaba de hacer
también, en Madrid, Pablo Iglesias}
Ya se puede entender por dónde vienen
los tiros. Es el borrón y cuenta nueva de Chávez. Tan es así, que
Iglesias asume un discurso anticorrupción tan parecido al de Chávez y en
vez de hablar de burguesía u oligarquía corruptas y parasitarias,
maneja el término casta. “Podemos es la alternativa frente a un régimen
que se derrumba”, dijo. Y cómo se parece esta frase al discurso del
Chávez agitador de esos primeros años. Lo que faltó decir a Iglesias es
que Podemos, de llegar al poder, le freiría la cabeza a los del PSOE y
PP, tal como lo dijo Chávez en 1998 de los adecos. Es Chávez el
vengador. Es Pablo Iglesias el vengador y el defensor a ultranza del
presidente venezolano, que anoche, en un programa en La Sexta, conducido
por la reconocida periodista Ana Pastor, señaló que no había escuchado
decir que antes de aquel no había habido un mejor Presidente en
Venezuela. Es lo mismo que dejaba ver Chávez. Es lo mismo que señalan
Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y el resto de la dirigencia chavista.
Es parecido a lo que el discurso de Iglesias lleva implícito contra los
gobernantes de la democracia española, y que en la medida que transcurra
el proceso político, se hará más evidente en el ataque, fórmula de
ganar adeptos.
Allí es donde encaja el tema de la
corrupción. Posición parecida a la de Chávez. La inmoral corrupción que
terminó carcomiendo, qué ironía, al modelo chavista. Hoy, en boca de
Iglesias suena bien. Es una flauta de música dulce que escuchan y
compran miles de españoles molestos y acogotados por la crisis, paganos
de la crisis. De manera que Podemos será la “escoba para barrer la
sociedad”, expresión que nos lleva al Chávez que prometía extirpar la
corrupción de raíz, lo cual quedó en promesa, palabra hueca. De hecho,
dentro del discurso de Iglesias hay un aspecto que llama la atención
sobre el tema de la corrupción.
{Chávez hizo a los ricos más
ricos y creó, además, una nueva casta, la boliburguesa, más millonaria, o
más billonaria en términos de dólares}
-La corrupción es un régimen que permite que 20 personas tengan la misma riqueza que 14 millones.
Clave esta expresión. Pues precisamente
esto fue lo que hizo Chávez. Hizo a los ricos más ricos y creó, además,
una nueva casta, la boliburguesa, más millonaria, o más billonaria en
términos de dólares, que los millones de venezolanos más pobres y
empobrecidos.
Como se ve, cada punto de Iglesias
tiene que ver con el mismo guión de Chávez. La incógnita es si ganará
las elecciones en España. Al menos hoy nadie puede discutir que la
opción crece, en entusiasmo y en intención de votos. Pues, para colmo,
también la élite gobernante y la élite empresarial española, copian el
guión de las élites venezolanas de suicidarse, de atacarse mutuamente,
de enconarse entre sí, en guerras intestinas de partidos, corrupción
política y empresarial, y falta de respuesta para anticipar el desastre.
De Chávez se decía que era imposible que ganara las elecciones y que
avanzara en su proyecto constituyente, pero cuando tomó juramento por
primera vez en 1999, no solo cargó contra la Constitución sino que ya,
desde ese momento, anunciaba el fin del pacto institucional que venía en
declive.
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