La “tragedia de Venezuela” se agrava por la rapiña, el desorden y la
parálisis del gobierno, dice The Financial Times. El país vive “en un estado de
crisis permanente” mientras Maduro intenta unir a las facciones del partido en
el poder, señala el periódico
Mario Szichman/ Nueva York/ Especial para Tal Cual
Estas son las hipótesis que se barajan para
explicar “la tragedia de Venezuela”: la rapiña de sectores del gobierno que
controlan el acceso a los dólares, la ignorancia sobre la manera de controlar la
inflación, el perpetuo cambio de funcionarios, que impide elaborar una política
estable, y la ansiedad del presidente Nicolás Maduro por apaciguar a las
facciones en el poder, dijo el periódico británico The Financial
Times.
Parodiando el dilema del príncipe de Dinamarca, la
política económica de Venezuela está planteada en los épicos términos de hacer
o no hacer: ¿Devaluar o no devaluar? ¿Crear un sistema único de cotización de
divisas, o no hacerlo?
¿Aumentar el precio de la gasolina, la más barata
del mundo, u olvidarse de ello? ¿Vender Citgo o no venderlo? ¿Ir al default, o
aguantar hasta que la estantería termine de caerse encima?
La publicación señaló que de acuerdo a Francisco
Rodríguez, economista del Bank of America Merill Lynch, se barajan una serie de
conjeturas para explicar la fenomenal debacle del chavismo.
He
aquí las principales:
–La hipótesis de la rapiña. De acuerdo a sus
postulantes, hay
grupos que controlan “la asignación de dólares y de productos importados”. Esos sectores adquieren dólares en el mercado oficial
a precios de gallina flaca y los venden a más de diez veces su valor original.
Un mercado único de cambios, y una devaluación, disminuiría las fabulosas
ganancias de esa legión de saqueadores.
–La hipótesis de un error en la táctica financiera. El gobierno de Maduro decidió hacer ajustes a través
de las restricciones a la venta de dólares, en lugar de aceptar una
devaluación. “En otras palabras”, dijo el periódico, “el gobierno subestimó los
efectos inflacionarios de imprimir dinero, y exageró su capacidad para hacer
cumplir el control de precios”.
–La hipótesis del desorden en el manejo de la administración
pública. Allí se combinan los
vertiginosos cambios en el tren ejecutivo, donde los ministros y sus
subalternos saltan de una función a otra, “con la frecuente invención de nuevos
ministerios, viceministerios y agencias gubernamentales”. Como resultado es
imposible elaborar una política a largo plazo.
Rodríguez se mostró partidario de la última
hipótesis. Dijo que en gobiernos tan desbaratados como el presidido por Maduro,
“se pierde la capacidad de procesar y enfrentar problemas complejos”.
A eso se añade la lucha entre facciones dentro del
partido de gobierno, “que ha producido un estado de crisis permanente, mientras
Venezuela se hunde cada vez más en la desesperación económica, el legado de
Hugo Chávez”.
La secuela de esa política o ausencia de política,
es “la escasez, largas colas” para adquirir productos, y “una inflación
galopante”. Y apenas se trata de los prolegómenos. Ya el Banco Mundial
pronosticó que la economía se contraerá en un 2,9 por ciento durante el
presente año. A eso se suma el derrumbe en los precios del petróleo, que han
bajado en un 25 por ciento desde mediados de año.
Los únicos que todavía duermen tranquilos son los
tenedores de bonos venezolanos. Tienen esperanzas de que no habrá un default, y
que seguirán obteniendo, según Rodríguexz, “ganancias pornográficas” de más del
15 por ciento anual, alrededor de cinco veces más de lo que reditúan los bonos
en economías más estables.
Pero tampoco los inversionistas deben sentirse
seguros, alertó Rodríguez a The Financial Times. “Si bien muchos consideran que
un default sería un error para Venezuela, dados los altos costos y los escasos
beneficios para el gobierno”, señaló el experto, el caótico manejo de las
finanzas por parte del chavismo no garantiza que el régimen se abstenga de
incurrir en ese error.
The Financial Times concluyó con esta sentencia
hamletiana; “Lo esencial reside en ser capaz, o en no serlo. Esa es la cuestión”.
Vía Tal Cual
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