El
convenio de Petrocaribe establece que si el precio del barril se mantiene entre
50 y 99 dólares se financiará 40% de los envíos de crudo
NICOLLE YAPUR.
Si
anteriormente la situación financiera de Venezuela hacía necesaria la revisión
de los acuerdos de cooperación energética, ahora lo es aún más. El precio del
barril ha venido bajando de manera sostenida en las últimas semanas y los
especialistas, dentro y fuera del país, afirman que la tendencia no se
revertirá. Ante este escenario, la evaluación de las condiciones de
financiamiento más que importante, es indispensable, señalan expertos
consultados.
La última
modificación del Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe establece un
financiamiento de hasta 60% de la factura petrolera si los precios igualan o
superan 100 dólares el barril. Si estos descienden hasta 50 dólares se
mantendrá el pago a crédito del equivalente a 40% de lo enviado, lo que implica
que aunque la cotización caiga el beneficio sigue siendo bastante favorable
para las naciones receptoras.
Bien sea
a 100 o 50 dólares el barril, el resto de las condiciones prevalece: “Cuando el
precio exceda 40 dólares el período de pago se prolongará a 25 años, incluido
los 2 años de gracia referidos y reducirá el interés a 1%”. Parte del
pago diferido puede cancelarse con bienes y servicios, como alimentos. No es de
sorprender que estos términos hayan resultado atractivos para las islas del
Caribe, para las que el costo de la energía es muy alto.
El
analista petrolero José Toro Hardy considera que mantener estos beneficios es
inviable. “Con la caída de los precios y de la producción, estamos enfrentados
a un déficit fiscal inmanejable”, dijo. Coincide con otros analistas en que
Venezuela requiere de un precio promedio de 120 dólares el barril para
equilibrar sus cuentas fiscales. “Ya no es viable, no hay que esperar a que
caiga más el precio. La inflación es resultado de que Pdvsa tiene problemas de
caja y el Banco Central de Venezuela tiene que emitir dinero inorgánico para
financiar a la petrolera”, señaló.
Añadió
que ninguno de los países beneficiados tiene un déficit de la magnitud de
Venezuela. “No estamos en condiciones de seguir ayudando, estamos en
condiciones de que ellos hagan sacrificios”, sostuvo.
La
realidad, sin embargo, es que las ayudas se han venido recortando. El informe
de contadores públicos independientes de Pdvsa, correspondiente a 2013, señala
que desde 2011 el suministro de crudo a través de los distintos acuerdos de
cooperación (ACEP, Convenio Integral de Cooperación Cuba Venezuela, Acuerdo de
Cooperación Energética de Caracas y el Tratado de Comercio de los Pueblos del
Alba) ha descendido 19%, al pasar de 463.000 a 377.000 barriles diarios.
Los
únicos países que recibieron el año pasado lo correspondiente a su cuota fueron
Cuba y Haití, con un promedio de 99.300 barriles y 14.000 barriles diarios,
respectivamente, dice el informe de gestión de Pdvsa. Otros Estados como
Nicaragua, Jamaica y Granada alcanzaron cantidades muy cercanas a lo convenido.
En total, 16 países fueron beneficiados con crudo venezolano a través de las
condiciones preferenciales de los acuerdos de cooperación.
Las alternativas. El economista José Luis Saboin
indicó que la situación de los precios aumenta las probabilidades de que los
convenios de suministro se revisen. Considera que una de las opciones que tiene
el gobierno es tratar de monetizar la deuda mediante una titularización. “Los
países tienen una deuda con Venezuela por el financiamiento de Petrocaribe.
Esta deuda es a largo plazo, por ende lo que se amortiza es muy poco. Para
tratar de obtener recursos, el compromiso puede ser vendido a un banco a
descuento. Entonces, Venezuela obtiene recursos y las naciones beneficiadas
terminan pagándole al banco”, señaló.
Tampoco
descarta que se reduzcan los envíos en casos particulares. “Esto se haría con
el principio de que el costo de la energía se estaría haciendo más barato”. Sin
embargo, es más probable que se intenten reducir estas cuentas por cobrar, las
cuales, según el informe de gestión de Pdvsa de 2013, pasan de 6 millardos de
dólares, añadió.
Dado que
cada país signatario de Petrocaribe tiene acuerdos individuales, el gobierno ya
ha intentado cambiar las condiciones de financiamiento con algunos de los
miembros. Por ejemplo, el año pasado Honduras denunció que Venezuela le había
propuesto elevar la tasa de interés de 1% a 2% con el objetivo de reanudar los
despachos. Esta afirmación fue negada en febrero de 2014 por el entonces
presidente de Pdvsa y ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez: “No hubo
ninguna modificación, lo que pasa es que estamos migrando hacia un esquema de
crear un fondo que sostenga la deuda a largo plazo”.
Toro
Hardy agregó que el hecho de que el gobierno busque la manera de mantener estos
acuerdos denota irresponsabilidad. “En este momento la prioridad es resolver la
grave situación de Venezuela, no la solidaridad con otros países”, aseveró.
Debido a
que Venezuela requiere de precios más altos para poder sostener sus finanzas,
el canciller Rafael Ramírez emprendió una gira por los países árabes para,
entre otros objetivos, “defender” la cotización del crudo. Sin embargo,
especialistas creen que el escenario de bajos precios puede mantenerse durante
los próximos tres y cinco años, ya que responde a una situación de mercado: una
gran oferta proveniente de productores no tradicionales y una demanda
energética que tiende a estabilizarse o estancarse.
“Ya la
Organización de Países Exportadores de Petróleo no está interesada en recortar
producción, así que este mecanismo de mantener los precios dejará de operar.
Quienes resultan especialmente perdedores en este contexto son Irán y
Venezuela”, afirmó Toro Hardy.
Vía Últimas
Noticias / El Nacional
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