Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital /11 nov 2016.- A juicio del economista Jesús Casique la inflación para el próximo año dependerá del financiamiento del BCV – Pdvsa, a través emisión de dinero inorgánico. “Revisar esta política es una decisión, obviamente, muy importante. Yo creo que la más trascendental, para controlar los niveles inflacionarios, que estamos padeciendo los venezolanos”, asentó.La afirmación la hizo durante su participación en el evento anual Perspectivas 2017 de Conindustria, que se realizó este martes.
Se remontó al año 2005; momento en el que se crea el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden); cuyo desiderátum era desarrollar el aparato productivo del país: sector manufactura, sector comercial; pero que los resultados han sido todo lo contrario.
Indicó Casique que el Fonden se nutre de dos tuberías: el BCV, que le ha aportado 61 mil 421 millones de dólares, y Pdvsa, que le ha aportado al Fonden 81 mil 553 millones de dólares. En total, el Fonden ha recibo 142 mil 974 millones de dólares, y, en ese sentido, afirmó que no se explicaba el hecho de que un fondo de desarrollo haya recibido esa ingente cantidad de recursos; no obstante estemos atravesando por una profunda depresión económica.
“Ya pasamos de la fase de recesión y estamos en depresión económica. Por esta vía se demuestra que toda política de controles, al final del ciclo genera fuertes desequilibrios macroeconómicos”.
Colocó una lámina con información relativa al comportamiento de la inflación desde 1999, teniendo como fuente al BCV, y donde se reportaba un porcentaje de 10 mil 348% como acumulado hasta el cierre de 2015, y, en ese sentido, trajo a colación la génesis de esta política de controles, que se estableció en los días turbulentos de 2002; pensando en que la misma sólo sería circunstancial.
“Resulta que tenemos un control de precios vetusto, arcaico, primitivo, y el que ya lleva 13 años. El resultado del control de precios: 5 mil 074% de inflación, y el objetivo, cuando entró la reconversión monetaria era abatir y controlar este flagelo: Venezuela por cuarto año de forma recurrente se ubica con la mayor inflación del mundo, y la inflación acumulada por la reconversión monetaria (2008-2015) alcanza a 2 mil 257 por ciento, es decir, que cien bolívares equivale a la fecha 4.2 bolívares”.
Recordó que en el año 2013 la inflación se había ubicado en 56,2%; en el año 2014 68,5%, en el 2015 180,9%.
Al referirse al crecimiento económico, reportó que en el año 2013 se registró un porcentaje de 1,3%, crecimiento que calificó de infinitesimal, y que a partir de 2014 se produce la caída de -3,9% y de -5,7% en el 2015: ocho trimestres de caída libre, de recesión económica, y a lo que habría que agregar los cuatro trimestres de 2016, donde ha continuado la tendencia a esa caída, de modo que tendríamos ya doce trimestres en ese sentido.
Se preguntó que cuál era el resultado macro. Respondió que una maquinaria inflacionaria, que en los tres años de gobierno del presidente Maduro acumula un porcentaje de 585%. Lo que, a juicio de Casique, nos habla de un modelo anacrónico: los controles, que son los que han generado este desequilibrio, además escasez, fuga de capitales, caída de las reservas internacionales y procesos de arbitraje.
Casique afirmó que nosotros vivimos lo que se denomina ilusión monetaria, y ubicó al venezolano de hoy en día; con el nuevo salario, que entró en vigencia de 27 mil bolívares; de modo que “si deflactamos las cifras o lo ajustamos por inflación desde el año 2008, equivale al día de hoy 187,68 bolívares”. Esto le dio lugar a diferenciar lo que es el salario nominal, de lo que es el salario real; tomando en cuenta que aquí lo que se observa es cómo ha perdido capacidad adquisitiva el ingreso de los venezolanos.
Que mientras la inflación subía por el ascensor, los salarios suben por la escalera, y trajo a colación las cifras del Cendas, relativas al costo de la canasta alimentaria familiar, y el que se ubica al cierre de septiembre en 405 mil 452 bolívares; lo que su estimación equivale a un incremento anualizado de 555%, mientras que el costo de la canasta básica familiar se ubica en 541 mil 412 bolívares, sin tomar en cuenta el último incremento salarial, que para Casique va a implicar una modificación de dichos costos.
A continuación mostró una lámina relativa a los resultados del sector manufactura, en primer lugar, donde se observaba el efecto de lo que el economista calificó como caída libre, nueve trimestres en esta situación.
Se mostró escéptico respecto a las cifras, que ofrece el Fondo Monetaria Internacional para Venezuela en el 2017 de más dos mil por ciento de inflación; pero sí admitió que este año podríamos cerrar por encima de 500%, y que, de acuerdo a los debates, que han sostenido varios técnicos, para unos la estimación es que la inflación para el próximo año será de más de 600%; mientras que para otros será de más de 500%.
“La inflación para el próximo año dependerá del financiamiento del BCV – PDVSA, a través emisión de dinero inorgánico. Revisar esta política es una decisión, obviamente, muy importante. Yo creo que la más trascendental, para controlar los niveles inflacionarios, que estamos padeciendo los venezolanos”.
Se refirió al precio del barril de petróleo, cuya estimación para el próximo año se ubica entre 50 y 54 dólares, y que eso generará un déficit externo, que oscilará entre 11 mil 680 millones de dólares, y 14 mil 016 millones de dólares.
“Así que lo que estamos observando son presupuestos insostenibles, inviables. Incluso, el presupuesto de 2016; cuando fue consignado en el 2015, no presentaba la cifra relativa al comportamiento del PIB, y esto porque se presumía que la economía iba a una contracción”.
Trajo a colación el hecho de que el presupuesto para el año 2016 es de 1 billón 548 mil 574 millones de bolívares versus el del año 2017, que ya va por 8 billones 479 mil 301 millones de bolívares, lo que representa un incremento de 447,6% en términos nominales.
Reflexionó en torno a la falta de transparencia en el manejo de las cifras, y que es, a su modo de ver, lo que reclaman los mercados, es decir, eliminar la opacidad, y esto porque el BCV “tiene las cifras trancadas, y nos las publica, y es por eso que tenemos que valernos de algunas estimaciones, que obtenemos de otras fuentes”.
Asimismo, tocó el tema de la producción de Pdvsa, y dijo que, de acuerdo al informe de la OPEP, ésta se ubica en 2.3 mb/d; lo que representa apenas el 8,2% de la producción de la OPEP, y a nivel mundial el 2,5%; una producción demasiado pequeña, a su parecer, como para influir en el precio del petróleo, estableciendo mecanismos de presión comercial, e incluso, hizo ver lo peregrino que resulta la aspiración del gobierno de Venezuela de obligar a la OPEP a que decida un recorte de su producción; cuando allí hay países que rechazan esa idea.
Mostró una lámina de lo que se ha percibido por exportación petrolera desde 1999, hasta septiembre de 2015: 884 mil 245 millones de dólares, y de aquí infirió lo mal utilizados que han sido esos recursos, ya que los venezolanos, repitió, estamos atravesando por una profunda depresión económica.
En otra lámina también mostró lo que ha sido el comportamiento de las importaciones y de las exportaciones; donde se nota asimismo el impacto que ha tenido la depresión de nuestra economía; además de la opacidad que se nota en cuanto al otorgamiento de las divisas: no se sabe a quién se le entrega, y que en la medida en que siga esta opacidad, las situaciones va a seguir siendo adversas para los venezolanos. Aparte de que en esa lámina también se pudo observar cómo las importaciones públicas se vienen igualando a las importaciones privadas.
“320 mil 946 millones de dólares totaliza el financiamiento del BCV a Pdvsa: ¿cómo puede usted controlar la inflación, si sigue la maquinita de la impresión de dinero inorgánico?”
A continuación presentó un balance de lo que ha sucedido con el oro monetario; pues de acuerdo a las cifras del consejo mundial del oro, Venezuela tenía en el mes de abril 361 toneladas de oro; en octubre 188,7 toneladas de oro; una disminución que explica el por qué de la caída de las reservas internacionales, y las que se ubican en unos 11 mil millones de dólares; lo que le dio pie para preguntarse que qué se podía fugar, en materia de reservas internacionales, si se levantaba el control de cambio de forma gradual.
Por otra parte, abordó el tema de la depreciación de la moneda, y observando el comportamiento de las cifras, a ese respecto, dijo que la misma ha sido en el año de 230%, tomando en cuenta el dólar del Dicom, que ha venido cerrando en 658 bolívares.
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