Saturday, January 14, 2017

Didascalia: Los idus de la Revolución

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Hace dos años Fernando Mires afirmó que estábamos al borde de la Tercera Guerra Mundial, ante la declaración de guerra de Francia a ISIS por los atentados ocurridos en el país galo aquel terrible 13 de noviembre.
2016 cerró el año con un recrudecimiento en la guerra civil siria y un nuevo atentado terrorista en Berlín. Donald Trump, quien próximamente ocupará su cargo como el 45° presidente de EEUU, es reiterativo sobre la necesidad del país de expandir su armamento nuclear, y Kim Jong-un, de Corea del Sur, ha amenazado varias veces con iniciar una guerra de esta índole. Cuando un agente turco asesinó a Andrey Karlov, el embajador de Rusia y Turquía, nos preguntamos si este sería el Franz Ferdinand que iniciaría la IIIWW.
2017 es el año de la agravación en la dictadura militar al norte del sur. El martes 3 de enero Nicolás Maduro recordó que tenía tiempo sin jugar a la sillita y decidió renovar su gabinete ministerial en cadena nacional de radio y televisión. Hubo cambios realmente sorprendentes, como la designación –bastante polémica– de Tareck El Aissami como Vicepresidente de la República, Elías Jaua como el nuevo Ministro de Educación y Adán Chávez en sustitución de Freddy Ñañez.
La renovación de los últimos dos ministros antes mencionados, más que sorprendente, es preocupante. Ñáñez, otrora Ministro del Poder Popular para la Cultura, había estado al frente de Fundarte y conoce el ambiente cultural venezolano. Si bien su gestión estuvo marcada por el proselitismo político y la propaganda, se trata de alguien que conoce su campo de acción. Es diplomático, inclusivo, y sabe bien cómo trabajar con quienes lo adversan en cuanto a postura política.
La única manera de poseer el control total de una sociedad es quitándole su capacidad de discernimiento. Y el único medio para ello es la radicalización política en sectores clave para la Revolución: educación y cultura.
Chávez no es un experto, sino un adepto. Un adepto que en declaraciones recientes afirmó que “acabaría con la transculturización”, cuando cada venezolano es per se el producto de aproximadamente seis siglos de continuo mestizaje y transculturización. Uno selecciona lo más básico, el emblema musical que es el Pajarillo, y al analizarlo se da cuenta de que en él confluyen melodías venezolanas, españolas y árabes, pues los moros permanecieron en suelo hispano por más de 800 años a principios de la Edad Media. De modo pues que “acabar con la transculturización” no es una tarea sencilla o de una gestión
Este es el año del centenario de la Revolución Rusa. Hoy, como hace cien años, caminamos llenos de incertidumbre, amenazados de muerte por pensar distinto. Decidimos no aprender, darle un sentido cíclico a la historia. Hoy soñamos voluntariamente con las pesadillas que nos atormentaron en 1917. Somos Juan Pablo Castel y decidimos adrede que muros de este infierno serán, así, cada día más herméticos.

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