Ramón Muchacho. La Ceiba
Ayer en la Asamblea,
sentado cerca de la tribuna de oradores (gracias a los puestos que gentilmente
designó la dirección de Protocolo de la AN para los gobernadores y alcaldes)
mientras Julio daba su discurso, viendo el penoso comportamiento de la bancada chavista
-que se niega a reconocerse como minoría parlamentaria y electoral-, y viendo
las reacciones de unos y otros, me llamó la atención el poderoso efecto que
sobre todos generó la exigencia de elecciones.
"Elecciones ya,
elecciones ya..." fue el grito que retumbó en la Asamblea Nacional, y
seguro es capaz de estremecer a todo el país.
Porque exigir
elecciones es lo más sencillo, lo más elemental, y al mismo tiempo lo más
importante en democracia. Y además son -las elecciones- urgentes en el contexto
trágico que vivimos.
Porque es una
exigencia básica que se entiende perfectamente
en todos los sectores,
estratos sociales, idiomas, países y circunstancias. No necesita explicación ni
traducción. Es un derecho fundamental y constitucional, consustancial -no
accesorio- a la democracia.
Y sobre todo porque
las elecciones nos remiten al pueblo soberano, dueño y señor de su destino.
No hay mayor amenza ni
peligro para este gobierno que el pueblo en las urnas. Por eso seguirá, con la
vagabunda complicidad del CNE, saboteando cualquier salida electoral a la
crisis.
Que si ilegalizar a
los partidos, que si obligarlos a re-legitimarse, impedir el uso de la Tarjeta
de la Unidad, inhabilitar candidatos, impedir, sabotear y recortar al máximo
las campañas electorales, incumplir el candelario electoral y retrasar
indefinidamente las elecciones con excusas tipo "no hay condiciones",
entre muchas otras cosas...
Y por eso uno de los
pedidos de Julio ayer: unirnos en torno a la exigencia de la salida electoral.
Aquí algunas imágenes
de la jornada de ayer en la Asamblea Nacional:
https://youtu.be/CoYQW2kUCmw
https://youtu.be/CoYQW2kUCmw
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