Gustavo Coronel
Ver:
Por
fin, las líneas de batalla entre la oposición democrática venezolana y
el régimen dictatorial están claramente establecidas, gracias al
extraordinario documento mediante el cual la Asamblea
Nacional de Venezuela acuerda declarar a Nicolás Maduro “ausente” de su
cargo y de sus obligaciones. El crimen de Maduro radica en que esta es
una ausencia de sus deberes constitucionales llevada a cabo con toda
premeditación, con toda conciencia. No se trata,
como ingenuamente alegan los Sres. Henri Falcón y Mario Villegas,
miembros de una oposición guabinosa, de algo que “no tiene ni pies ni
cabeza porque Maduro no se ha ausentado”, tomando la declaración de
ausencia como si se tratara de ausencia física. Se
trata, como el documento establece de manera contundente, de una
pavorosa exhibición de negligencia criminal en el desempeño de las
funciones presidenciales y de una premeditada violación de las leyes de
la Nación con la finalidad de mantener a un narco-régimen
en el poder. Los considerandos de la Asamblea Nacional son
prácticamente exhaustivos y no olvidan ningún aspecto importante del
abandono que Maduro ha hecho de su cargo, a fin de favorecer la
entronización de un régimen forajido en Venezuela, el cual ha sido
definido como tal por organizaciones internacionales, un régimen
alineado con las dictaduras más macabras del planeta. Este abandono ha
hecho posible que Venezuela hoy enfrente una crisis económica,
financiera y social de gigantescas dimensiones , generada
paradójicamente en los años en los cuales el país ha recibido los
ingresos petroleros más cuantiosos de su historia. Como resultado, el
país está hoy fuertemente endeudado, su soberanía económica comprometida
con los acreedores y su soberanía política entregada
a Cuba, primero por el fallecido Hugo Chávez y , ahora, por Nicolás
Maduro, el ausente.
Por
fin, repetimos, están claras las líneas de batalla entre la oposición
democrática y el narco-régimen. Entre otras bajas generadas por este
documento está el diálogo, el cual todavía es
promovido, de manera inexplicable, por agentes externos y por algunos
líderes políticos y analistas venezolanos que se definen como opositores
pero que persisten en cuadrar el círculo ético y sentarse con un
régimen forajido a negociar una transición que les
haría posible irse tranquilos del poder con sus dineros mal habidos,
después de haber causado la ruina nacional. Creo que pocos se atreverán a
seguir hablando de diálogo con un régimen que es definido de la manera
como lo define el documento de la Asamblea
Nacional, elegida por el pueblo para que lo representara políticamente.
De
la declaración de la Asamblea Nacional se desprenden consecuencias de
la mayor importancia. Un presidente en abandono del cargo no puede
continuar en la presidencia, a menos que lo haga
mediante un abierto golpe de estado. Por supuesto, Maduro ordenará a su
pandilla judicial, el Tribunal Supremo de Justicia, rechazar el Acuerdo
y restarle validez, pero ese acto se parecerá más y más a la abierta
rebeldía de un grupo ilegítimamente aferrado
al poder. La OEA tendrá ahora una poderosa razón adicional para aplicar
la Carta Democrática Interamericana al régimen venezolano.
Cuál
es el complemento de esta acción legislativa? El pueblo en la calle,
pidiendo nuevas elecciones ya. El país no puede esperar más. Creo que es
hora de pedirle a quienes siguen abogando
por un diálogo inmoral que cesen de hacerlo y se coloquen de manera
clara a favor del pueblo venezolano en su pedido legítimo de elecciones
libres, de una salida electoral inmediata para esta pavorosa crisis. El
país debe ponerse de pie, utilizar todas las
herramientas ciudadanas posibles para dar la batalla por la democracia
y la libertad en Venezuela. Organismos que han permanecido silenciosos
deben hablar claramente. Vemos que organizaciones empresariales como
Fedecámaras y Consecomercio han sido excluidas
de reuniones convocadas por el régimen. Por qué las organizaciones
empresariales no se deciden a unirse a la sociedad civil para exigir un
fin de este régimen? El régimen las está asfixiando con controles
absurdos y aumentos salariales demagógicos e imposibles
de satisfacer.
La
MUD debe ampliar su composición para incluir miembros de la Sociedad
Civil que deben tener voz y voto en la acciones de la oposición. Debería
pensarse en un Frente Nacional que llame a marchas,
huelgas y las más diversas acciones de protesta ciudadana, todo ello
enmarcado dentro de la constitución, de manera organizada, perseverante,
sin súbitos cambios de dirección. La extraordinaria declaración de la
Asamblea Nacional del día de ayer, Enero 9,
2016, marca la pauta que debe seguir la oposición de ahora en adelante:
masiva confrontación ciudadana en contra de un narco-régimen cuya
cabeza visible ha abandonado los deberes de su cargo y ha formado una
alianza mafiosa con grupos corruptos de civiles
y de militares para mantenerse en el poder de manera ilegítima.
Pedimos
solidaridad a la comunidad internacional. También en ella deberá
llevarse a cabo un deslinde definitivo entre quienes apoyan al
narco-régimen y quienes lo adversan.
Venezuela ha llegado a la hora de la verdad, llevada de la mano por la Asamblea Nacional.
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