Gustavo Coronel
El
Palacio de las Academias fue vandalizado anoche. Seis miembros de la
oposición han sido llevados a
prisión en las últimas horas por un Comando manejado por bandidos,
terroristas y narcotraficantes. El nuevo vice presidente es un
terrorista. El país está en la ruina. Hay un estado de terror en
Venezuela.
La Iglesia venezolana se ha levantado en contra del régimen. Esto es lo que dice:
“2.
La actual realidad venezolana es extremadamente crítica. Una gran
oscuridad cubre nuestro país. Estamos viviendo situaciones dramáticas:
la grave escasez de medicinas y
alimentos, ¡Nunca antes habíamos visto tantos hermanos nuestros hurgar
en la basura en búsqueda de comida!, el deterioro extremo de la salud
pública, la alta desnutrición en los niños, la ideologización en la
educación, el altísimo índice de inflación con
la consecuente pérdida del poder adquisitivo, la corrupción
generalizada e impune, propiciada particularmente por el control de
cambio, el odio y la violencia política, los elevados índices de
delincuencia e inseguridad, el pésimo funcionamiento de los servicios
públicos, dibujan un oscuro panorama que se agrava cada día que pasa,
porque no se ponen correctivos a los males y porque la causa que los
genera avanza como una tenaza que se va cerrando, con sus secuelas
opresivas y destructoras. Esta cultura de muerte
en la que estamos sumidos configura un estado de acciones y decisiones
moralmente inaceptables que descalifica éticamente a quien lo provoca,
mantiene o justifica.
3.
La obstrucción del Referendo Revocatorio del mandato del Presidente de
la República por parte del Consejo Nacional Electoral ha provocado
rechazo,
desencanto y frustración de la ciudadanía. El intento de cercenar las
atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional y la ola de
represión y persecución política que se ha desatado en últimos días
lesionan gravemente el ejercicio de la institucionalidad
democrática. Sólo en regímenes totalitarios se desconoce la autonomía
de los poderes públicos y se impide la libre manifestación de la
ciudadanía.
4.
Muchas son las razones que han conducido al país a la actual situación.
La causa fundamental, como lo hemos afirmado en otras ocasiones, es el
empeño
del Gobierno de imponer el sistema totalitario recogido en el “Plan de
la Patria” (llamado Socialismo del Siglo XXI), a pesar de que el sistema
socialista marxista ha fracasado en todos los países en que se ha
instaurado, dejando una estela de dolor y pobreza.
Sin embargo, al final, agrega:
“7.
Los obispos venezolanos, en comunión con el Santo Padre Francisco,
reiteramos las condiciones para continuar el diálogo señaladas por el
Secretario del Estado Vaticano, el Cardenal Pietro
Parolín, en su carta del 01 de diciembre de 2016: “1. Aliviar la grave
crisis de abastecimiento de comida y medicinas que está sufriendo la
población. 2. Las partes concuerden el calendario electoral que permita a
los venezolanos decidir sin dilaciones su
futuro. 3. Se tomen las medidas necesarias para restituir cuanto antes a
la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución; 4. Se apliquen
los instrumentos legales para acelerar el proceso de liberación de los
detenidos”.
Es decir,
todavía se aboga por un diálogo con los gánsteres. De manera similar el
Secretario General de la MUD, Jesús Torrealba, también habla de un
posible “nuevo” diálogo con la pandilla de
gánsteres. Rechaza el diálogo que ha tenido lugar hasta ahora pero
acepta la posibilidad de un nuevo tipo diálogo. Y uno tiene que
preguntarse: ¿Qué nuevo tipo de diálogo es posible y moral con esta
pandilla de gánsteres? ¿Es que no es suficiente con ver
lo que le está sucediendo al país para darse cuenta de que en Venezuela
no hay sino dos caminos: o esclavitud o rebelión? ¿Es que todo el
mundo en Venezuela está comprado? No puede ser que 30 millones de
venezolanos que están sufriendo por igual los abusos
de los gánsteres sigan de brazos caídos frente a esta barbarie.
Por
supuesto, hay quienes desean rebelarse. Pero, ¿Dónde está la chispa que
encenderá la pradera de esta rebelión? ¿Dónde está el líder que nos
lleve allá?
Pasemos revista rápida a los sectores nacionales que ya deberían haberse rebelado y no lo han hecho:
1. La
Fuerza
Armada: guarda un vergonzoso silencio. Son objeto de beneficios que no
se le dan a otros sectores venezolanos. ¿Es que están todos comprados?
2. Fedecámaras:
guarda un vergonzoso silencio. Están asfixiados por el régimen, excepto
aquellos empresarios que se han transado con el régimen. ¿Será que los
empresarios transados son mayoría? Allí hay mucho miedo
3. Colegios
Profesionales. Casi todos en silencio
4. Sindicatos.
¿Existen todavía?
5. Estudiantes.
Siempre dispuestos a actuar generosamente en aras del país
6. Partidos
políticos de la MUD: Unos dispuestos a la acción. Otros, como los
liderados por Rosales y Falcón, sentados en la barrera. Acción
Democrática está deshojando la margarita. María Corina admirable en su
postura democrática. Leopoldo igual. Antonio igual. Borges,
aún no sabemos. Henrique Capriles, un día frío, otro día caliente.
¿Con quien
contamos? ¿Qué nos está pasando? ¿Qué virus de una mansedumbre
patológica le ha sido inyectado al pueblo venezolano para que siga
pensando en un diálogo con la pandilla de gánsteres?
¿A quien
se le ocurre pensar que estos gánsteres, ladrones, narcotraficantes,
saqueadores de la riqueza material del país y asesinos del decoro
nacional,
puedan ser interlocutores válidos de sus víctimas y tengan algún
propósito de enmienda? Todos son reos de la justicia, todos deberán ser
enjuiciados, nunca entregarán el poder de buena gana.
No nos
sigamos engañando con falsa retórica. Todas las condiciones objetivas
para la rebelión ciudadana están dadas. Más aún, todas las condiciones
objetivas
para que haya una intervención regional en Venezuela están dadas. Lo
que si no puede esperarse es que haya una intervención externa en
Venezuela antes de que exista un estado de rebelión interna ante el
narco-régimen, ante la pandilla de gánsteres. Recordemos
que cuando han existido acciones interventoras externas, como la
Declaración de Venezuela como una amenaza por parte de USA, ciertos
grupos de oposición, miembros de la MUD, las han adversado, llamándolas
lesivas a la “soberanía nacional”. Ante esta mansedumbre
nadie puede ser “más papista que el Papa”.
Hay una
exasperante ambigüedad en nuestra oposición, la cual navega entre la
“no-intervención” y la condena internacional del régimen, entre el
enfrentamiento
y el diálogo, entre la protesta y el acomodo con el régimen. Basta leer
a Eduardo Fernández para apreciar la magnitud de esta ambigüedad. Hay
generales del chavismo que de repente se han convertido en adalides de
la democracia, a lo Alcalá Cordones o a lo
Rodríguez Torres. Hay toda una fauna de empresarios, oportunistas,
contratistas, que son cómplices del régimen. Hay quienes desean ser
“presidentes” de un régimen de transición negociado, como es el caso de
algunos de los arriba mencionados. Todo ello demora
cruelmente la angustiosa situación del país, donde mueren diariamente
decenas de compatriotas a manos del régimen y del hampa desatada.
Como si
esta terrible ambigüedad no fuera suficiente, hay una gran masa de
venezolanos poseídos por una cultura de limosneros, quienes están
dispuestos
a firmar cualquier cosa para que le den una bolsa de comida o un pernil
navideño. Y entonces debemos preguntar: ¿es esta la mayoría del país?
Porque si lo es, habría que decir lo que decía Miguel Todeé en su
narraciones boxísticas: “Buenas noches!”.
Pero
si ello no es así. Si hay una Venezuela que no se vende por un pernil,
¿qué estamos esperando para irnos a la calle? ¿Por qué no ponemos el
futuro del
país por encima de nuestras agendas personales? Ello no solo sería lo
moralmente justo sino lo mejor estratégicamente, si es que queremos
tener de nuevo un país próspero.
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