EN: http://www.eluniversal.com/ noticias/opinion/tunel-sin- luz_635429
Francisco José Virtuoso, SJ
2017 será un año muy duro para las grandes mayorías y difícil para quienes estamos empeñados en empujar al país por la dirección democrática, inclusiva, con libertades y justicia. Nada indica que las condiciones económicas o sociales vayan a mejorar, sino muy por el contrario tenderán a empeorar.
En el régimen de gobierno se fortalece el autoritarismo, el militarismo, la persecución política y el desconocimiento de la Asamblea Nacional y de toda voz disidente que emerge de la sociedad civil o de la opinión pública. Por su parte, la dirigencia política de oposición es fuertemente criticada por la poca asertividad de sus estrategias, su aislacionismo y de manera muy especial porque sus integrantes tienen un juego propio y ninguno parece ceder o cooperar en función de un objetivo trascendente, lo que trae como consecuencia el que sea prácticamente imposible construir una estrategia política que aglutine visiones y propuestas comunes.
La reciente exhortación de la Conferencia Episcopal Venezolana, reunida la semana pasada, señala con claridad de imágenes el estado de ánimo que impregna nuestro clima social: “La actual realidad venezolana es extremadamente crítica. Una gran oscuridad cubre nuestro país. Estamos viviendo situaciones dramáticas… [que] dibujan un oscuro panorama que se agrava cada día que pasa, porque no se ponen correctivos a los males y porque la causa que los genera avanza como una tenaza que se va cerrando, con sus secuelas opresivas y destructoras. Esta cultura de muerte en la que estamos sumidos configura un estado de acciones y decisiones moralmente inaceptables que descalifica éticamente a quien lo provoca, mantiene o justifica”.
En el mismo documento, los obispos lanzan una pregunta orientadora que nos debe guiar a todos los venezolanos comprometidos con el cambio: "¿Cómo ser portadores de luz y esperanza en este panorama de oscuridad y de muerte? Este es el desafío que nos interpela más profundamente como ciudadanos y como creyentes”.
Esta pregunta requiere ser respondida honestamente por todos los venezolanos que forman parte de ese 80% que expresa un profundo malestar con la situación que se vive en el país. Los obispos en el documento referido exhortan: “Ante la desesperanza reinante, que paraliza la dinámica de toda buena y oportuna iniciativa… a todas las agrupaciones políticas, a las distintas confesiones religiosas, a los gremios y asociaciones, a las universidades y al amplio mundo educativo, a los medios de comunicación, a lograr puntos de encuentro que favorezcan la articulación de los diversos sectores en un proyecto común de país. Tengamos confianza y esperanza en nuestras capacidades para cambiar la actual situación”.
Coincido plenamente con los obispos. El cambio en Venezuela sólo será posible desde la articulación de un amplio movimiento social que incluya a todos los actores de la vida nacional, cada uno de desde su aporte propio en el marco de una visión compartida y desde el compromiso con el logro de metas realistas por distintas vías.
Pero para ello se requiere de una actitud muy especial para perseverar en el esfuerzo para salir del túnel. Señalan los obispos que: “Es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza (Cf. ROM 4,18), para construir una convivencia libre, justa y fraterna; es tarea que nos compete a todos, cada cual según su posición. Es una responsabilidad ineludible porque frente al mal nadie puede permanecer como simple espectador. El llamado es a ser protagonistas del presente y del futuro de nuestro querido país”.
Que la Divina Pastora nos bendiga en este nuevo año.
fjvirtuoso@ucab.edu.ve
No comments:
Post a Comment