Las declaraciones recientes de varios jerarcas
del chavismo con fuertes críticas a la situación del país evidencian la
implosión que ha apresado al régimen, cubierto apenas con un taparrabos, aunque
sea de dimensiones colosales para abarcar la masa de grasa fofa que debe
cubrir. Lo que acontece es real: el caos agarró a los zombis.
El régimen anda en una estrategia de “cambiar” las políticas económicas
al permitir una dolarización de hecho de los precios, restringir el
financiamiento monetario que ha alimentado la hiperinflación y usar la
colocación de bonos en la banca, disminución radical de las importaciones,
disminuciones agresivas del salario real envueltas en millones de aumento,
autorización (haciéndose los locos, según los casos) para el uso del dólar sin
restricciones a los importadores, y otras medidas que suman hambre nueva al
hambre vieja.
Los zánganos mafiosos no pueden enmendar con medidas económicas lo que
es el resultado de sus medidas políticas e institucionales. Para hacerlo
tendrían que dejar de ser lo que son y ni quieren ni pueden. El centro de un
cambio es el respeto a la libertad económica, política, cultural y espiritual;
es la vigencia sin atenuantes de la propiedad privada; es la existencia de
independencia institucional; es la autonomía de gobernaciones y alcaldías en el
marco de la ley; es la apertura a la inversión nacional y extranjera en
energía, comunicaciones, turismo, industria, etc.; es la renovación de los
poderes públicos; es el cese de la corrupción y castigo a la panda de ladrones
que asola el país y engorda sus fortunas afuera. Esto no lo consiguen de
ninguna manera. Pueden inyectar suero y poner resucitadores por unos días, pero
no salir de esta colosal crisis con sus propios medios. Ya no. Tienen que ser
reemplazados porque no hay nadie que crea lo que sale por debajo de ese bigote
y encima de esa panza. Nadie....
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