EN: https://www.elnacional.com/2025/11/traicion-2/
La amenaza del régimen de Nicolás Maduro de revocarle la nacionalidad a un grupo de venezolanos -Luis Ratti siempre atento a los deseos del poder elaboró una lista de 25 nombres que llevó presuroso al Tribunal Supremo de Justicia- es, por una parte, una copia tardía de lo ejecutado por el decadente Daniel Ortega en Nicaragua, y, por la otra, un simple recurso para insuflar ánimo en la reducida galería de seguidores oficialistas, propensa a las consignas huecas.
Los actos de quienes ejercen de manera ilegítima el poder público para impedir el disfrute de los derechos constitucionales son nulos ante la ley, como reza, precisamente, el artículo 25 de la Constitución.
La fuerza de la nacionalidad, y de ese espíritu de la venezolanidad, de nación libre y tolerante, alegre e inconforme, de gente decidida, es el que inspira la lucha por la libertad y la democracia, que durante un cuarto de siglo ha persistido contra todas las imposiciones inimaginables del régimen al mando. Contra eso es que se atenta, y se teme, desde el poder. Y no lo pueden arrebatar y mucho menos en una sentencia de su supuesta justicia.
Lo que está en examen en Venezuela desde hace décadas es el carácter entreguista de la cúpula en el poder. Rendida ante otra nación, o mejor dicho, ante una dictadura indolente que ha secuestrado por más de 60 años a su país, hundiéndolo en la miseria y expulsando a su población. Los oscuros lazos que unen a una y otra tiranía van más allá de cualquier sustentación ideológica, desmerecen hasta la burla los sueños de edificar sociedades justas e igualitarias.
Mezclan ansia desmedida de poder, corrupción, degradación moral y política, hasta un punto inconcebible en el que son prisioneras, estas dictaduras y sus jefes, de su propia conducta insana, de reprimir, perseguir y encarcelar por costumbre, y de acusar a otros de lo que, en el fondo, define su propio comportamiento.
¿Quién ha atentado contra la soberanía nacional? ¿Quién ha burlado la decisión libre de los venezolanos en las urnas? ¿Quién es el responsable de esta tensa, incierta y peligrosa situación que vivimos?
Todas las respuestas conducen al mismo lugar y a los mismos actores. Han gobernado por dos décadas y media y las definiciones más ciertas sobre nuestro país son colapso, emergencia, Estado fallido, drama humanitario. Es la hora justa de la retirada. Cerraron todas las puertas pero aún, con un mínimo de dignidad, aceptar la realidad y permitir al pueblo venezolano que se haga dueño de su destino.
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