Saturday, November 8, 2025

Laceiba de Ramón Muchacho el 8 de noviembre

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Saludos,

En la última semana, Venezuela ha sido tema de portada en The Economist, Foreign Affairs, The Washington Post, Wall Street Journal, The Atlantic, The Guardian, Foreign Policy y The New York Times. La avalancha de artículos evidencia que somos hoy el nudo gordiano donde se entrelazan los hilos de la fuerza, la diplomacia, la democracia, el derecho internacional, la geopolítica, los intereses económicos y los derechos humanos.

Si se hiciera un apretado resumen, diríamos que una divisoria de todos esos artículos pone de un lado a quienes ven inevitable, tarde o temprano, una acción militar norteamericana; del otro, a quienes no la consideran posible por los riesgos que implica. Y, claro, entre ambos extremos, una miríada de argumentos tratando de descifrar qué va a pasar.

Detrás de toda esa avalancha de opiniones y pronósticos hay algo más humano que geopolítico: nuestras limitaciones cognitivas. El sesgo de confirmación, por ejemplo, empuja a cada quien a leer lo que ya quería creer. Quienes anhelan la caída del régimen interpretan cualquier movimiento en el Caribe como el preludio de la liberación; quienes prefieren una salida negociada —o la resignación antes que una acción militar, sea cual sea— magnifican la menor señal como la antesala de una catástrofe.

En el gran debate mundial sobre Venezuela abunda, además, el ruido y la propaganda. No solo cada campo reafirma su propio espejo moral, su propio relato del bien y del mal, sino que los actores —y en particular el régimen— hacen todo lo necesario para “ganar la narrativa”. Esto conviene tenerlo presente en el mar de opiniones y análisis que nos llegan por WhatsApp o que nos topamos en otras redes sociales. Lo dicho, siempre estará dicho por alguien.

Ante todos estos análisis, una regla de oro para discernir es cuáles de ellos aportan elementos que abren camino —o lo cierran— para la liberación de Venezuela.

Si a usted lo quieren persuadir de que a Maduro no lo saca nadie, pregúntese desde qué posición lo dicen y por qué lo quieren convencer de ello. Si le dicen que la cosa es “papaya”, también vale al menos preguntarse si se examinaron suficientemente todas las variables. Si un día le dicen una cosa y al día siguiente otra, pregúntese si no será que ese “analista” está abusando de ChatGPT. Vea el big picture, el bosque, la película completa, no el dato aislado que prescinde de todos los datos anteriores.

En fin, sabemos que no es sencillo aplicar la razón y evaluar con prudencia todo lo que nos llega, pero no tenemos de otra.

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