Wednesday, February 4, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 4 de febrero

 EN: Recibido por email

Saludos,

Hay quienes piensan que pedir libertad, democracia y respeto a los derechos humanos en Venezuela es un exceso, parte de una agenda maximalista e intransigente.

Pero la verdad es que los venezolanos no piden algo extraordinario: lo que piden es cierta normalidad. Llevar las cosas a un punto donde lo normal, por ejemplo, sea que un periodista incomode al poder sin que eso signifique arriesgar su propia vida. Que no encarcelen a los familiares de alguien inocente para presionarlo. Que la tasa de cambio sea transparente y no un arcano del Tarot.

Pedir normalidad no es lo mismo que normalizar. Normalizar es hacerse los locos ante el horror y tratar de aparentar que el mundo al revés que nos impusieron es aceptable y conveniente.

Estamos todavía muy lejos de esa normalidad que anhelamos: la de un país donde lo básico funcione, donde haya luz, agua, libertades y un mínimo de previsibilidad. Tuvo que ocurrir un hecho extraordinario para abrir un resquicio desde el cual volver a exigir lo que, en cualquier democracia medianamente funcional, es simplemente lo normal.

Pero no nos confundamos. Ha sido verdaderamente heroico el camino hasta ahora recorrido por quienes quieren para Venezuela una vida normal, decente, de trabajo. Es, hasta cierto punto, una paradoja: la mayoría de nuestra sociedad que ha dado una lucha extraordinaria no por una utopía inalcanzable, sino para ganar la dignidad que encierra una vida normal.

No comments:

Post a Comment