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Saludos,
Nadie sabe a ciencia cierta cuanto es la deuda externa global de Venezuela, gracias a la infinita irresponsabilidad y corrupción roja.
Algunos estiman que el total, incluyendo bonos, deudas a proveedores de PDVSA, préstamos bilaterales, laudos arbitrales y sentencias condenatorias puede estar entre los 150 mil y 170 mil millones de dólares.
Tan solo en bonos emitidos por la república y por PDVSA son más de 60 mil millones de dólares. Bonos que están en cesación de pagos (default) desde hace ocho años, lo que significa que los tenedores de esos bonos no han recibido ni el principal ni los intereses.
Esa es la ruinosa “herencia” que nos dejaron Chávez y Maduro.
Pero las persistentes compras de bonos venezolanos en default por parte de fondos “buitres” en Nueva York hacen fácil pronosticar que el inicio de un proceso de reestructuración de la deuda está en ciernes.
Algo saben esos fondos que nosotros no.
Ilegítima
Un obstáculo para cualquier proceso de reestructuración es que Venezuela carece de un gobierno legítimo que pueda negociar válidamente. El de Delcy claramente no lo es. Esta grave falla es, al menos en teoría, imposible de subsanar sin que pasemos por elecciones libres y democráticas.
En este contexto, el reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Venezuela cobra relevancia, y ha disparado todo tipo de especulaciones.
A pesar de que Estados Unidos y la mayoría de los gobiernos democráticos del mundo no reconocen legitimidad al interinato de Delcy, no sería de extrañar -y de hecho pronosticamos que así será- que pronto veamos al tan vilipendiado Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, junto a los acreedores, en conversaciones con Venezuela, tuteladas por EEUU, claro está.
Otra cosa necesaria para una reestructuración es mostrar las cuentas públicas y publicar la data macroeconómica. Y, oh sorpresa, después de más de un año sin publicarla, el BCV publicó ayer la data de inflación -que fue de “tan sólo” 475%!!
Sobra decir que ese proceso de reestructuración, que amenaza con precipitarse, es de vital importancia para los venezolanos. Sus repercusiones las sentiremos por generaciones. ¿Quién nos representará y cuidará nuestros intereses? ¿Los mismos que saquearon y arruinaron al país?
¿Tendremos alguna garantía de que negociaremos de igual a igual, o en condiciones justas, mientras Delcy es empleada de la Casa Blanca?
Pagarse y darse el vuelto
¿Qué o quién impedirá que Washington y Wall Street acuerden los términos más convenientes para ellos, unos que maximicen la ganancia para los fondos buitres que compraron bonos a precio de gallina flaca por ejemplo, y envíen el documento a Caracas para la mera firma de Delcy, como hicieron con la Ley de Hidrocarburos?
¿Existe acaso alguna posibilidad de que la ilegítima-e-inservible asamblea nacional se niegue a aprobar una reestructuración dictada desde Washington? La Ley de Hidrocarburos la aprobaron rapidito, sin chistar y por unanimidad.
Dejamos esta alerta por aquí.
Feliz fin de semana para todos!
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