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El cuento de Tío Enrique y Tío Sam
¿Hacia dónde va Enrique Márquez? Nadie lo sabe. Sí se puede decir de dónde viene. Aclarando, eso sí, que en esta oportunidad se pasará revista sobre su pasado reciente. Queda por fuera aquella época del dirigente de La Causa R que le buscaba apoyos en el estado Zulia al comandante Francisco Arias Cárdenas para su primera campaña por la gobernación.
Esta última etapa en la vida política de Márquez se asemeja mucho al recorrido que llevó a la vituperada fracción opositora a la Asamblea Nacional. Primero, recordar que Márquez tuvo por muchos años como jefe en Un Nuevo Tiempo a Manuel Rosales, figura política eternamente bajo sospecha.
En 2018, cuando la mayoría opositora llamó a boicotear la elección presidencial, Márquez se manifestó a favor del siempre cuestionado Henri Falcón. Posteriormente, fue escogido rector principal del Consejo Nacional Electoral, cargo que alcanzó tras pasar el filtro del chavismo.
Junto con Roberto Picón, representaba en el CNE a la oposición, pero mientras a Picón se le identificaba como una persona cercana al exgobernador Henrique Capriles Radonski, de Márquez se decía que tenía una buena relación con los miembros de la llamada Alianza Democrática. Es decir, el alacranato.
Luego, en 2024, llega la admisión de su inesperada candidatura presidencial entre gallos y media noche. Con la discrecionalidad acostumbrada, el chavismo le permitió inscribirse tras revivir una tarjeta que antes había eliminado. En síntesis: Pudo postularse gracias a la bendición de Nicolás Maduro. Con personajes de la talla -literalmente hablando- de Juan Barreto, se lanzó al ruedo.
Raya roja
Sin embargo, nadie consideraba a Márquez un alacrán. A lo sumo se le identificaba como un caucho de repuesto: Si el oficialismo liquidaba a Edmundo González Urrutia, quizá se podía seguir en carrera con este sustituto. Peor es nada.
Su campaña -muy modesta, casi imperceptible- seguía la estela de González Urrutia. Puertas adentro reconocía que buscaba crearle un “contrapeso” a María Corina Machado dentro de la oposición, pero no la fustigaba en público. Se negó a firmar el acuerdo del CNE, jamás atacó a la Plataforma Unitaria y su abanderado, y nunca atentó contra la unidad.
Su momento llegó después de la elección del 28 de julio de 2024, con un comportamiento que disipó sospechas y le valió el reconocimiento de la sociedad democrática. Y allí también recibió un primer llamado de atención. A finales de agosto de 2024, fue detenido por unas horas junto con su esposa. De aquel episodio “confuso” él mismo evitó ofrecer detalles.
Retomó la agenda y parecía que podía jugar el papel de una oposición “consentida”, en el sentido de que el chavismo le dejaría jugar, siempre y cuando respetara los límites impuestos por Miraflores. Mas todo se derrumbó el 7 de enero de 2025, cuando cayó preso acusado de participar en un supuesto complot para juramentar a González Urrutia fuera del país.
¿Por qué lo encerraron en El Helicoide? “Yo creo que él llegó a un acuerdo con el gobierno y lo incumplió. Se acercó mucho al grupo de María Corina Machado, se la quiso dar de vivo”, elucubra un avezado político. Y nadie es más vivo que el chavismo, salvo Donald Trump.
Uncle Enrique
Pese a su larga trayectoria, podía afirmarse hasta hace muy poco que Márquez era un ilustre desconocido para las grandes mayorías del país. Por eso la sorpresa fue mayúscula cuando apareció como invitado especial en el discurso del estado de la Unión.
Seguramente Trump tampoco había oído hablar de “uncle Enrique” -así lo llamó antes de darle entrada para que se fundiera en un abrazo con su sobrina en el Capitolio-, pero el equipo de Marco Rubio sí lo conocía bien. Y allí está el mensaje.
Convocar a María Corina Machado habría sido un despropósito por varias razones:
- Primero, la premio Nobel de la Paz le habría robado protagonismo al dueño de la fiesta, incluso reavivando la polémica por el galardón.
- Segundo, Trump destacó sus buenas relaciones con el flamante gobierno de Venezuela. No habría sido muy cortés darle esa tribuna a la peor enemiga de sus nuevos y muy dóciles socios bolivarianos.
- Tercero, Trump ya dejó claro que no supedita su plan a un liderazgo en particular. Eso ya lo hizo en 2020 con Juan Guaidó y los resultados están a la vista. Presentar en ese foro a María Corina sería lo mismo que crear la expectativa de un ascenso inminente, cuando la Casa Blanca ha reconocido que esto es imposible en el corto plazo.
El catálogo de ex presos políticos es amplio. En la lista destacan varios relacionados directamente con María Corina como Juan Pablo Guanipa, convertido en la ficha principal de la lideresa en el tablero local. Pero Washington se inclinó por un “moderado” cuya línea política es similar a la de los diputados opositores y que, por cierto, fue el abanderado del Partido Comunista en las elecciones del 28 de julio.
Enrique-cer el debate
De nuevo surge la pregunta: ¿Hacia dónde va Enrique Márquez? Hay quien cree que hacia la presidencia del CNE, cargo que luce muy pequeño para una exposición de esas dimensiones. Precisamente el 28 de julio demostró que la clave no está en la jefatura del ente comicial sino en toda una estructura estatal que se conjuró para perpetrar un fraude.
Otro cree que viene con la encomienda de reunificar a la oposición. También están los que creen que dado sus contactos con el chavismo, podría convertirse en un factor en un gobierno de “transición” que, en principio, no tendría que surgir de las urnas sino de un acuerdo entre las partes. Los más escépticos, en cambio, le restan importancia a la aparición de Márquez en el discurso del estado de la Unión y sostienen que aquello no tendrá mayores repercusiones.
Todo está por verse y se abren las apuestas. Más allá de lo que pueda hacer “uncle Enrique”, hay que esperar por el desarrollo de los planes del Tío Sam.
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