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Saludos,
“Es la corrupción, estúpido”
Andan circulando encuestas por
doquier, desde las encomendadas por banca de inversión hasta las mandadas a
hacer por aspirantes a gobernador, alcalde y diputado de unas elecciones que
todavía no existen.
Una de esas encuestas es la de
AtlasIntel para Bloomberg y en ella llama la atención que identifica que el
principal problema de Venezuela, según los venezolanos, es la corrupción.
…………………..
Durante años, la emergencia
como modo de vida (la hiperinflación, la escasez, el hambre y la inseguridad)
desplazó a la corrupción del primer lugar. La gente tenía problemas más
urgentes que nombrar. Pero ahora la corrupción vuelve a aparecer en el horizonte,
en el top of mind.
Pueden adelantarse varias
explicaciones. Una es que luego del 3E se alborotaron las expectativas (como es
lógico) y se generó una ilusión de recuperación instantánea que el mismísimo
Trump se ha encargado de amplificar. Pero ustedes saben, no se lo tenemos que
explicar, que la situación económica no mejora, los apagones empeoran, los
precios se disparan y los males gestados por años de negligencia, desidia y
estupidez siguen allí.
Entre la súbita riqueza que se
anuncia cada vez que hablan de “millions
and millions of dollars” que ahora supuestamente están fluyendo y
la dura vida real, los venezolanos perciben lógicamente que allí debe haber un
obstáculo, una alcabala y se llama la corrupción del régimen.
Más allá de si el peso de la corrupción
se agudiza por el contraste entre la riqueza imaginada y la pobreza en la que
estamos sumidos, las personas que identifican como principal problema a la
corrupción no lo hacen por un acto reflejo o por flojera mental: más bien
diríamos que ven clarito el asunto y es una alerta sobre cómo las expectativas
del pueblo venezolano sobre la recuperación pueden ser defraudadas rápidamente
si no hay un cambio no solo de elenco sino también en las reglas de juego.
Porque es ingenuo pensar que
los fabricantes del desastre han sido embargados por un súbito propósito de
enmienda, que los llevará a nunca más robar y a abrir juego para todos en el
terreno económico. Y la gente pareciera comprender eso mismo: que una economía
regida por los Rodríguez y su claque difícilmente podrá generar bienestar sino
para unos pocos, los que ellos enchufen luego de haber desenchufado a los que
estaban antes del 3E.
Los políticos de
laboratorio.
Por años los jerarcas del
régimen no estuvieron expuestos a los rigores de la libertad de prensa.
Perdieron el swing para
responder a las preguntas incómodas y a periodistas inquisitivos. Solo dieron
por años discursos para los medios que les son afines. Toda una manguangua.
Son como unos políticos de
laboratorio, abstraídos de la realidad, evitando cualquier roce que pudiera
desafiar su ego. Claro, esto requirió grandes dosis de crueldad: periodistas
presos, medios cerrados y censura por la calle del medio.
Pero llegó el 3 de enero y poco
a poco han comenzado a haber momentos donde la prensa hace preguntas incómodas
y las respuestas de Plasencia anteayer y de Delcy ayer reflejan no solo falta
de empatía y liderazgo sino hasta capacidades elementales de vocería.
Un cursito sencillito de cómo responder a las preguntas de la prensa pudiera ayudarles. Les pudiéramos recomendar excelentes expertos, aunque los que conocemos seguramente no les querrán dar clases.
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