EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/la-conversacion-y-las-agendas
Lo que se esperaba que fuera un diálogo entre dos delegaciones sentadas una frente a la otra se redujo a una llamada telefónica entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, según los comunicados conocidos el sábado al final de la tarde. Para ser un inicio, pareció una posposición pues la primera reunión efectiva se realizará la semana que viene en Caracas. Sin fecha exacta, sin hora, sin lugar concreto. Sí, con una agenda ahora compartida por ambos en la que llama la atención el primer punto: Atención al doble terremoto.
¿Cómo se armó la agenda? ¿Cómo se eligió el orden de los temas? La agenda, en todo caso, es diferente a la señalada y reiterada por el Departamento de Estado -el convocante, no?- y también a la que Marco Aurelio Quiñones, miembro de Voluntad Popular y de la delegación que encabeza Figuera para la mesa de trabajo o de diálogo, difundía en sus redes sociales.
Da la impresión, por la lectura de los comunicados de Rodríguez y de Figuera, de que ese primer punto de la agenda es un “logro” del presidente de la Asamblea de 2026 porque se refiere en su texto a “aunar esfuerzos en la atención de las víctimas del doblete sísmico del pasado 24 de junio". Rodríguez ya había avanzado por su cuenta un par de semanas atrás su rechazo a cualquier conversa política y usaba los terremotos y sus consecuencias como un argumento para evadir el tema. Como sabemos, cambió de opinión; no de táctica.
En el comunicado del Departamento de Estado, apoyando que las partes acordaran reunirse el pasado sábado, se celebra el compromiso de “fortalecer las instituciones democráticas, mejorar el sistema electoral y restablecer las garantías para la participación política”. Es decir, el meollo del asunto: la aspiración de la mayoría de los venezolanos, lo que debería ser un mandato inequívoco para una delegación opositora.
El texto del Departamento de Estado es aún más claro en otro párrafo en el que alude al objetivo del diálogo y a las consecuencias de los terremotos. Y lo hace de la siguiente forma, para refrescar la memoria: Estados Unidos seguirá apoyando los esfuerzos liderados por venezolanos que generen “avances tangibles hacia una transición electoral pacífica y democrática”; y, añade que “al tiempo trabaja junto al pueblo venezolano en la recuperación y reconstrucción del país”.
Son, pues, dos agendas y no una: el diálogo político y la reconstrucción del país. Ambas a la vez pero en paralelo. Una para avanzar en la “transición electoral pacífica y democrática” entre los actores venezolanos; la otra para la tareas de reconstrucción, agravadas en sumo por los devastadores terremotos, donde la participación directa de Estados Unidos es vital porque es el que provee los fondos y puede apoyar la disponibilidad financiera a mayor escala para la atención del doble terremoto.
La primera cita del diálogo, si así se puede llamar, estuvo precedida de un secretismo contraindicado, tanto por el lado oficialista (es su tónica) como por el lado opositor. ¿Se corregirá? Los días dirán. Tras los votos de “buena fe”, expresados por senadores estadounidenses y la propia Figuera sobre el inició de las conversaciones, hay que saber quién se sienta del otro lado.
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