Tuesday, April 16, 2013

Maduro el insuficiente

En: Recibido por email

Paulina Gamus

¿Qué razones lo convencieron de que ése y no otro era el candidato para conducir la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI que estaban diseñados para atormentarnos durante cien años? ¿Su brillo intelectual, sus dotes de estratega político, su carisma natural, sus cualidades de líder? Analizadas estas interrogantes con la respuesta correcta que es cero en cada una de ellas, habría que concluir que Chávez escogió al que creyó el menos peorcito y que para ello se guió por el consejo de lo que queda de Fidel Castro, de su hermano Raúl y de la cúpula gobernante cubana. Chávez nunca se distinguió por elegir a sus colaboradores entre los más brillantes o competentes venezolanos. Por el contrario, buscó a los más mediocres con tal de que fueran aduladores hasta la nausea, serviles hasta el asco, con prontuario de secuestradores y encapuchados o bien marxistas alucinados como el terminator de la riqueza venezolana, Jorge Giordani. De esa corte de los milagros no podía salir nada mejor que Maduro, quien como canciller parecía haber aprendido a comportarse como gente.
La telenovela necrofílica de las exequias de Chávez, montada con un guión milimétricamente calculado para que sirviera de plataforma de lanzamiento a la candidatura de Nicolás Maduro, parecía hacerlo inderrotable. Los miles de llorosos dolientes del cadáver insepulto que decían que su voto era para Maduro porque esa había sido la última voluntad del caudillo amado, nos ponían a temblar. ¿Quién podría enfrentar aquella lacrimorragia obscenamente electorera? Confieso ser una que in pectore quería que Henrique Capriles no se inmolara postulándose para competir con ese gigante en tamaño y en piso político prefabricado. Pero la noche que Capriles decidió postularse y asumir el compromiso de representar a la oposición y no dejarle el camino libre al hijo putativo de Chávez, esa misma noche se creció antes millones de venezolanos; el “flaco”, como lo bautizó el afecto popular era no solo un valiente, sino un verdadero líder con toda la madera y arrojo responsable que debe tener un genuino conductor de masas.
En menos de un mes la candidatura de Maduro se fue desinflando, cada vez que abría la boca perdía un punto de su ventaja inicial sobre Capriles. El encuentro y monólogo con Chávez transmutado en pajarito, lo convirtió en el hazmerreir nacional e internacional, y nada afecta más a un político que hacer el ridículo. La Corte Suprema de Justicia, violando la Constitución como es su costumbre, lo nombró presidente pero no hubo nadie, ni quiera los chavistas, que creyera que ese ser incoherente, insultante, incapaz de producir una idea propia y colgado hasta el ya no más del nombre y de la imagen de Chávez, era el presidente de la República. Cada pésima imitación suya del padre putativo acompañada de la frase “soy el hijo de Chávez”, debe haber sido el motivo fundamental para que casi un millón de chavistas abandonara la nave a la deriva del socialismo del siglo XXI y migrara a las filas de la oposición liderada por Henrique Capriles.
Jesús Seguías a quien rindo mi modesto homenaje con estas líneas, fue el único encuestador y analista que el 9 de abril dijo que habría un empate técnico entre los dos aspirantes y se basó especialmente en la migración de chavistas hacia Capriles. Los mismos que esa otra lumbrera llamada Diosdado Cabello, dice son compatriotas que se dejaron seducir por la derecha perversa. Y conspiración, imperialismo, burguesía apátrida y demás latiguillos del escaso diccionario chavista-fidelista, fueron los que con arrogancia, mezquindad y su crónica carencia de cerebro, repitió Maduro cuando fue declarado ganador de los comicios por un margen irrisorio.
Todas las irregularidades, atropellos, ventajismo y otros abusos cometidos por el oficialismo antes de y durante los comicios -más de tres mil denunciados solo el 14 de abril- fueron presenciados, registrados y difundidos por la prensa internacional. Maduro tuvo la osadía de quejarse por las descalificaciones al CNE, cuando daba su lánguido discurso ante la más lánguida concurrencia a Miraflores esa noche del 14-04. El descrédito no viene de la oposición, ese organismo se lo ha ganado por la vergonzosa conducta de cuatro de sus cinco miembros, militantes descaradas del PSUV, y es un desprestigio más que universal, extraplanetario. Ese CNE con Tibisay Lucena a la cabeza y las otras tres jinetas del apocalipsis, demostró una vez más que Stalin tuvo razón cuando dijo que las elecciones no las gana quien tiene los votos sino quien los cuenta.
Por primera vez en catorce largos y amargos años, la oposición representada por la MUD y liderada por Henrique Capriles Radonski, no da palos de ciego, ni pancadas de ahogado, ni va a llorar pal’valle. Por primera vez sabemos, estamos seguros de haber ganado las elecciones y de poder probar que nos fueron robadas. Maduro ha sido proclamado  como presidente electo pero siempre será ilegítimo y si en cien días perdió a más de un millón de seguidores, en los años que logre gobernar será el sepulturero del chavismo y el exterminador de la plaga de los enchufados. La lucha triunfal por el rescate de la Venezuela democrática y decente no terminó la noche del 14 de abril de 2013, apena comienza

Caricaturas del día

En: Recibido por email

Rayma

Título del mensaje: Caricaturas del día (16 abril 2013)



Weil - Tal Cual

Haga clic para ir a la página de Weil



Zapata Zos - El Nacional 



Bozzone - El Carabobeño



Ranchitos de Darwin – Correo del Caroní 



Edo – El Mundo

Haga clic para ir a la página de Edo



Los garabatos de Fonseca – Noticiero Digital 



Luis - El Diario de Guayana



La pistolada de hoy - Pam-chito - Notitarde 

Entre los lentes y las alpargatas

En: Recibido por email

Vladimir Villegas

Hubiera preferido otro triunfo”. Esa frase no ha sido pronunciada por el ganador de estos comicios presidenciales, pero sin duda le pasó por la mente. La de Nicolás Maduro ha sido una victoria con sabor a derrota, que pone al chavismo en su situación más complicada desde 1998, cuando su líder, Hugo Chávez, ganó la Presidencia de la República. Más allá de lo que pase con las auditorías que ha exigido la Mesa de la Unidad Democrática, el ahora Presidente electo la tiene difícil porque bajo su conducción estuvo a punto de venirse a pique el legado político que dejó el fallecido mandatario.
Imagínense ustedes el trance por el cual estaría pasando en este momento la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, si Tibisay Lucena hubiese anunciado a Henrique Capriles Radonski como el ganador de estos comicios presidenciales. Paséense por unos instantes en el mar de depresión que hoy estaría ahogando a un pueblo que hace poco más de un mes salió a las calles a llorar por la pérdida del hombre que condujo los destinos de Venezuela durante catorce años. Sólo piensen en las consecuencias que una derrota de Maduro habría traído para las fuerzas que en América Latina reivindican la figura, la acción y el discurso del comandante Chávez. Nicolás se salvó por poquito de pasar a la historia como el responsable del Waterloo del siglo XXI.
Hoy, pese al resultado que le da el triunfo a Maduro, ahora es el chavismo el sector que no tiene resuelto el problema del liderazgo. Mientras que Henrique Capriles asume la condición de líder indiscutible de la oposición, pase lo que pase con los reclamos planteados al Consejo Nacional Electoral, Nicolás Maduro está bajo la mira del PSUV, de sus aliados, y del pueblo chavista que estuvo a un tris de recibir el segundo gran golpe de este año, luego de la muerte del presidente Chávez, y que el domingo abandonó con desazón el Palacio de Miraflores.
Los primeros cien días de su mandato y sobre todo la campaña electoral que realizó dan material para un buen manual acerca de cómo no hacer las cosas en política. Incluyo dentro de esto el lamentable discurso que Nicolás pronunció luego de que Tibisay diera a conocer los resultados, de los cuales se desprenden inevitables lecturas. Una de ellas es que atrás quedó la condición del PSUV como fuerza hegemónica en nuestra sociedad. Otra, que no basta llevar a Chávez en la boca para mantener el respaldo de sus seguidores. Una más, que el abuso de poder, la intolerancia, el sectarismo y la prepotencia son como el abuso de la droga o el alcohol, tarde o temprano pasan factura.
Otra lectura es que el chavismo humilde, de base, castiga y es capaz de escuchar y acompañar otras propuestas políticas. De hecho, eso ocurrió con los cientos de miles de votos que Capriles logró captar en apenas una microcampaña electoral. La devaluación, la escasez de alimentos, el incremento de la inflación y otros males derivados del mal manejo de la economía se le anotan como juego perdido a Maduro y no a Chávez. Y ni hablar de los apagones. Para mantener el apoyo de quienes votaron por él y reconquistar a los que se fueron, Maduro tiene que hacer un nuevo gobierno, ponerle punto final al actual. De lo contrario, ni su misma gente se lo va a calar.
Y un nuevo gobierno significa encontrar un nuevo lenguaje para referirse y conversar con ese país, la mitad, que no sólo vota como señal de protesta sino que cada día crece más y se resiste más a ser despreciado. Ese país, con el apoyo de casi 1 millón de chavistas, le dio en la madre al sectarismo, y le puso la mano en el pecho al abuso de poder. En definitiva, le puso el juego chiquitico a Nicolás, y a unos poderes públicos parcializados. A partir de un nuevo lenguaje y de una actitud humilde y reflexiva muchas puertas se pueden abrir para que Venezuela salte a una nueva etapa.  
Por lo pronto, a la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática, a su candidato Henrique Capriles y a esos más de 7 millones de votantes se les tiene que respetar al pie de la letra el derecho a que sean auditados estos resultados, y a que se procesen sin dilaciones ni maniobrillas las denuncias sobre irregularidades a lo largo de toda la campaña electoral.
Ya habrá tiempo para insistir en la urgencia de construir una agenda temática que abra las compuertas de la reconciliación. Este país votó por un cambio. De hecho, ya está cambiando. Ponte los lentes, Nicolás, para que lo leas. De lo contrario, busca las alpargatas y aprende a bailar joropo

Por qué de vaina ganamos, o por qué de vaina perdimos...

En: http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7727680894492235808#editor/target=post;postID=5945656388234193130

Juan Gómez Muñoz

Ganamos sí, pero creo que ha sido la primera victoria con un desagradable y auténtico sabor a derrota. Creo que muchos esperábamos que algunos votos se perdieran en virtud del impacto de un liderazgo fuerte encarnado por el Comandante Chávez al que estábamos acostumbrados y un novedoso carisma que apenas se abre paso en la escena nacional como el de Nicolás Maduro.
Sin embargo, creo que realmente no esperábamos que la candidatura de la derecha podría aumentar su patrimonio electoral en cerca de un millón de votos (poco más de 800 mil, en realidad), cifra sorprendente si se toma en cuenta la calidad del personaje y las características de la campaña que se hizo en estas últimas tres semanas.
Sin embargo, qué nos pasó?
Hace un par de meses, y a raíz de los resultados de las elecciones del 7 de Octubre compartí algunas reflexiones sobre aquel resultado , sus causas y sus consecuencias; básicamente la esencia de aquella coyuntura sigue vigente y es hora de encender las alarmas y sobretodo de actuar al respecto porque:
1.- No podemos seguir construyendo la Revolución ni mucho menos el Socialismo con un montón de burócratas que se están llenando la jeta profesando la edificación de una nueva Venezuela, mientras están haciendo negocios a costillas de las actividades del estado y de todos nosotros; esto ha generado que el desempeño de esas instituciones se vea afectado, ya que el interés no es “servir al pueblo”, sino “servir a mi bolsillo”; en esta campaña escuché montón de veces cuando nuestro candidato habla de crear un frente anticorrupción, de la Misión “Eficiencia o Nada” y uno recordaba cada vez que va a instituciones como el Banco Industrial de Venezuela, a alguna dependencia del Ministerio del Poder Popular para la Salud, a cancelar en alguna sucursal en Caracas de los Abastos Bicentenario y tienes que lidiar con una pésima atención, mal trato o negligencia del funcionariado que allí labora o que estén laborando solo dos de las 14 cajas que como promedio tienen cada sucursal respectivamente, entonces uno se pregunta: eficiencia en qué?
2.- En este mismo orden de ideas, creo que no me equivoco si la base del chavismo está esperando ansioso que dentro de nuestras filas se castigue a quienes están destruyendo el proceso desde dentro, aquí los únicos “chavistas” castigados son los que brincan la talanquera, si no fuese así, Henry Falcón y el “Gato” Briceño serían hoy unos inmaculados gobernadores, ejemplo de socialistas y revolucionarios y el General Baduel un aguerrido baluarte de la defensa del proceso y probablemente encamburado en algún alto cargo, ah!!! pero cometieron el error de ponerse a hablar pendejadas y saltar definitivamente la talanquera y resulta que ahora sí son malos.
Ya basta también de andar reciclando funcionarios, de sacarlos porque “esta femito” (enfermito) y después de algún tiempo vuelven bien gordos y “rosao´s” a ocupar otro alto cargo (o el mismo que tenían) para demostrar nuevamente cuan inepto, indolente y hasta ladrón se puede ser, compañeros, si el funcionario (a) lo hizo mal o transgredió la ley en su actuación, pues que asuma sus responsabilidades, pero dejemos esa mariquera de que: “el compañero “X” está enfermito de tanto trabajar y tuvimos que sustituirlo, gracias por sus revolucionarios servicios”. Es que en este país no hay más profesionales comprometidos con esta vaina que puedan hacerse cargo de la dirección de algunas instancias del estado? Es que todos los capaces son los que tienen 14 años rotándose los cargos?, pues fueron tan capaces que ayer perdimos casi un millón de votos y GANAMOS DE VAINA.
Otro problema que padecemos es el solapamiento de funciones en el partido de gobierno, cómo van a ejercer los miembros del PSUV contraloría sobre la gestión de gobierno si sus vicepresidentes y cuadros altos a nivel regional son los mismos ministros y gobernadores? Quien se va a echar paja a sí mismo? Esto es simplemente una burla.
3.- Y al respecto del PSUV, requerimos con urgencia, pero ya! un partido que realmente cumpla las funciones de guía de una Revolución Popular, esta agrupación política es una maquinaria electorera que ha sabido copiar muy eficientemente el nausebundo comportamiento de sus pares adecos y copeyanos, pero que no ha hecho absolutamente nada para formar conciencia en el pueblo, en sus masas de trabajadores, de campesinos, claro cómo puede hacerse esto si buena parte de su directiva anda ahora montada en una “ola farandulérica” captando actores, actrices y cantantes, pero dejando de lado a las masas obreras y campesinas que son los que DECIDEN LAS ELECCIONES.
La formación de cuadros es otra tarea urgente, ya vimos cómo nos afectó en estas elecciones, se habrán preguntado en el seno del PSUV, si el discurso ese de los “enchufados” del candidato de la derecha tuvo algún asidero dentro de las filas de la organización?, dentro del seno del chavismo? Mucha gente me decía “vas a votar por lo mismo”, “vas a votar por los apagones”, “por las colas para comprar papel tualé” y yo pensaba: no! no voy a votar por eso, todo lo contrario, voy a votar por la preservación de la Revolución Bolivariana, porque con Nicolás puede existir el riesgo de que fracasemos, pero con la otra opción estoy seguro de que esto se va acabar, y preservar la revolución implica la posibilidad no solo de que esta continúe, sino de que se acaben las colas, los apagones, se acabe “lo mismo”, pero para eso creo que se requiere tener un poco de “claridad ideológica” en mi caso puedo apreciar que poseo algo de eso, no gracias al PSUV, sino a la discusión con personas cercanas (incluyendo opositores con los que se puede discutir), la lectura y la búsqueda de información, pero en absoluto por el “partido de la revolución”. Recuerdo la anécdota de un familiar, quien con la esperanza de adquirir una vivienda, fue disciplinadamente a censarse en la Gran Misión Vivienda Venezuela, llevó a sus dos pequeños hijos porque así se lo pidieron, hizo cola todo casi el día, alimentando mal a los carajitos y cuando finalmente la atendieron lo que le dijeron fue más o menos lo siguiente: “usted debe tener el carnet del partido para inscribirse”, coño! Todo el día en una mugrosa cola, aguantando junto a sus hijos hambre y sed, para que venga un mugroso e inepto funcionario a decirle que necesito de un mugroso carnet, de un mugroso partido, para ser incluida en un plan que el presidente había dicho que era para todos!!!?? Ya podrán ustedes imaginar por quién votó este compatriota……
4.- Otro tema que está en el tapete es el de la “reconciliación” y ciertamente, es hora de reconciliarnos, primero porque YA NO SOMOS MAYORÍA, pero a lo que me quiero referir es a la reconciliación con buena parte de los más de 7 millones de venezolanos que votaron por Capriles, esos compatriotas, ni son oligarcas (no la inmensa mayoría de ellos), ni son apátridas; no solo hemos sido incapaces de promover y entusiasmarlos a ellos con nuestro proyecto, es que hemos espantado de nuestra propias filas a varios que antes nos acompañaban! Pero, ojo! La reconciliación es con la inmensa mayoría de ellos, no con los que pretenden ser sus interlocutores, porque desafortunadamente, nuestra dirigencia a la hora de “convenir” lo hace con quienes se disfrazan de dirigentes de esta masa de venezolanos, quienes no les importa en lo más mínimo sus propios simpatizantes. Ya basta de descalificar a gente que también son nuestros primos, esposa, hermanos, amigos.
5.- A pesar de la incertidumbre que pesa sobre el futuro de la revolución en ausencia del Comandante, Nicolás tiene una oportunidad excepcional hacer algo que el Líder Supremo no pudo o no quiso hacer: construir un liderazgo colectivo, admitir a otros sectores incluyendo opositores pero que estén realmente comprometidos y sean leales al país, utilizar eficientemente las instancias de consulta y gobierno, como el Consejo Federal de Gobierno, el Consejo de Estado, los Gobernadores, etc, la Revolución debe ser construida por todos y con la opinión de todos.
6.- Resulta también urgente, el control del aparato económico, no obstante, para ello requerimos de algo que mencionaba implícitamente en los puntos 1 y 3: probidad, eficiencia, compromiso, experticia y honestidad, de nada nos sirve controlar la mitad del sistema bancario nacional (que no lo hacemos), abrir fábricas de procesamiento de alimentos y otros, para que compitan con monopolios como el de la Polar, controlar las cadenas de distribución de bienes y servicios y sus fuentes, si colocamos en la dirección de éstas a individuos cuya mayor preocupación es compararse la camionetota, un tremendo “penjaus” en la lagunita, la camisita o el pantalón “faconable” o “columbia” (pero la original, o sea…), pa la pinta, abrir la cuenta en dólares en Miami, Suiza o Panamá (con los dineros mal habidos que logró amansar) y traerse a la carajita que está bien buena para ponerla de secretaria o gerente y echarle su cogidita cuando ande libidinoso, y aparte de eso amedrente a los empleados que medianamente motorizan la institución con su trabajo, obligándolos a ir a marchas porque “Chavez te lo juro, mi voto es pa Maduro”, o si no te boto. Son tan torpes, ignorantes e incapaces que no pueden ni siquiera hilvanar una razón que justifique y valide el por qué hay que manifestar el apoyo a la causa revolucionaria, habiendo tantas. Así jamás vamos a lograr nada y eso es precisamente lo que se repite en toda la administración pública y demás esferas del Estado.
Para que la economía camine deben existir los controles, pero que funcionen, pero mientras exista un sistema de asignación de divisas que no funciona y burócratas que están haciendo grandes negocios con el dólar negro; mientras existan presidentes de bancos, empresas, o fábricas, que se ocupan de colocar el dinero de las nóminas, y el patrimonio de la institución en colocaciones bursátiles especulativas –y riesgosas-, mientras tengamos ministros, viceministros, directores generales, miembros de juntas directivas, cuya mayor preocupación es gestionar un crédito para montar un negocio propio, compararse la camionetota, reservar el hotel para el fin de semana en “niuyor”; pues entonces jamás impediremos que el dólar negro tenga un baja o nula incidencia en nuestra economía, que los bancos cumplan con las gavetas crediticias obligatorias, o nuestras empresas produzcan, distribuyan y vendan sus productos en el mercado interno.
Estas son –de acuerdo a mi humilde criterio- algunas de las razones bajo las cuales obtuvimos esta victoria tan “rara”, el candidato de la derecha desconoció los resultados y eso era previsible, pero lo que no esperábamos era que estos resultados tan cerrados nos dejan frente a un virtual escenario de ingobernabilidad, vienen días duros, y quiero mantener la fe de que nuestro presidente electo va a honrar las palabras pronunciadas luego de haber conocido su triunfo, sobretodo en relación a que “debe existir un proceso de renovación de la revolución bolivariana” esto es necesario, sino definitivamente esto no se va a mantener y no hasta las próximas elecciones dentro de 6 años, sino hasta lograr sacar a Maduro, probablemente en el próximo año y pareciera que la vanguardia de la Revolución no entiende o no quiere entender que a la gente no se le puede convencer de los logros de 14 años, si con sus acciones destruye esta vaina en solo 1 (o menos de seis meses, desde el 7 de octubre….).
Espero que jamás tenga que volver a escribir cosas sobre las que tengo la impresión de haber escrito una vez…..ya basta de que una minoría de infiltrados pongan en riesgo un proyecto tan bonito, necesario e insoslayable como la Revolución Bolivariana.

La Casa Blanca cree "necesaria" una auditoría de elecciones en Venezuela

En: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/elecciones-2013/130415/la-casa-blanca-cree-necesaria-una-auditoria-de-elecciones-en-venezuela

EL UNIVERSAL
lunes 15 de abril de 2013  01:04 PM
Washington.- El Gobierno de Estados Unidos consideró este lunes como un paso "prudente y necesario" la realización de una auditoría de los resultados en las elecciones presidenciales de Venezuela, en las que resultó electo el domingo por estrecho margen el candidato oficialista Nicolás Maduro.

Dicha auditoría, reclamada por el candidato opositor Henrique Capriles y respaldada por el propio Maduro, es un "paso importante, prudente y necesario", señaló a periodistas el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, destacó AFP.

"Felicitamos al pueblo de Venezuela por su participación", dijo Carney en la primera reacción oficial del Gobierno estadounidense a las elecciones venezolanas, añadió Efe.

"Dado el ajustado resultado -alrededor de un 1% de los votos separa a los candidatos- el candidato opositor y al menos un miembro del consejo electoral han pedido una auditoría del 100% del resultado", aseguró Carney, acotó Reuters.

Considera necesario y aconsejable "asegurar que todos los venezolanos tengan confianza en estos resultados", agregó.

El piso económico del Madurismo

En: http://www.eluniversal.com/opinion/130416/el-piso-economico-del-madurismo

VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
martes 16 de abril de 2013  12:00 AM
Con una mayoría precaria de tan solo 1,5% Nicolás Maduro ha logrado mantener el poder. A esta fragilidad política se añade una situación económica que no ayudará a recuperar popularidad, al contrario, el modelo sustentado en gasto público a toda costa, ampliación del tamaño del Estado y controles comienza a colapsar y los efectos apenas inician el ascenso hacia la superficie.

Fustigado por una brecha entre ingresos y gastos en las cuentas públicas que alcanza la enormidad de entre 15 y 19% del PIB no ha habido más alternativa que devaluar la moneda, algo que se traducirá en mayor inflación porque los productos importados costarán mucho más. El Banco Central le ocultó al país las cifras de marzo, porque con toda seguridad desnudan el despegue de los precios.

La madeja de empresas públicas, construida con proyectos inconclusos, estatizaciones y expropiaciones hace aguas. Las pérdidas son crecientes como lo demuestran la memoria y cuenta de los ministerios respectivos. Sidor, Inveval, Ferrominera del Orinoco, Corpoelec, reportan pérdidas crecientes.

El control de cambio está agotado. No ha impedido la salida de divisas ni la devaluación pero genera escasez por el retardo en la entrega de dólares al sector privado que, después de tantos intentos por exterminarlo, aún representa 58% del PIB.

La posibilidad de continuar bombeando gasto público como hasta 2012 complementando los altos precios del petróleo con endeudamiento acelerado e impresión de billetes en el Banco Central ya no es posible en las mismas dimensiones y el recorte en la inyección de bolívares y de dólares frena el crecimiento.

La única idea que ha esbozado Nicolás Maduro es continuar con el Plan de la Patria, que propone la economía comunal. El rompecabezas diseñado en las leyes indica que las comunas serán formadas por agrupaciones de ciudadanos organizados conocidas como consejos comunales, a su vez, cada comuna tendrá empresas que asumirán atribuciones que hoy pertenecen a las gobernaciones y alcaldías, mientras que el banco comunal administrará el dinero que fluirá desde el Estado y el parlamento comunal aprobará las normas que aparecerán en la gaceta comunal.

  Las empresas comunales serán la expresión del hombre nuevo. Sus integrantes "no tienen derecho o participación sobre el patrimonio" y el reparto de ganancias, que en la ley se menciona como "excedentes económicos", cuando existan, "se hará a través de la reinversión social en beneficio de la colectividad".

  ¿Puede un presidente con piso político de anime llevar adelante este proyecto? ¿La renta petrolera cada vez más insuficiente para mantener la estructura burocrática y de subsidios puede asumir nuevas cargas, experimentos comunales que reporten pérdidas?

  Salvo un salto inusitado en los precios del petróleo, la idea de la economía comunal luce cuesta arriba.

La victoria del rebelde

En: http://www.eluniversal.com/opinion/130416/la-victoria-del-rebelde

EDILIO PEÑA |  EL UNIVERSAL
martes 16 de abril de 2013  12:00 AM
La diferencia sustancial entre el rebelde y el revolucionario estriba en que el primero corresponde a la libertad de poder ser, mientras el segundo, a la imposibilidad de no poder ser, por su atávica correspondencia con la ideología marxista. Porque la rebelión está fundada –es innata– con la naturaleza humana; en cambio, la revolución emerge con el deseo de un grupo que se propone alcanzar el poder para sojuzgar a otros, y arrebatarles de ese modo, la libertad con la cual han nacido. Por algo, lo que fue una rebelión del pueblo cubano en sus inicios contra la dictadura de Fulgencio Batista, fue corrompida al transformar el ejército rebelde de esa gesta, en un ejército revolucionario con el rigor militar estalinista, una vez que su máximo líder, Fidel Castro, se planteó una dictadura comunista y no un Estado democrático. El punto de inflexión de esa realidad, lo marcó la condena a veinte años de cárcel para el comandante Huber Matos, y el asesinato del otro comandante del ejército rebelde, el carismático y noble Camilo Cienfuegos, por oponerse ambos, a los planes del líder del movimiento del 26 de Julio que derivó en dictador. En fin, el rebelde tiene más posibilidades de concretizar y expandir su libertad en la democracia, y jamás, en las dictaduras de izquierda o de derecha. Nelson Mandela es el faro de luz de esa verdad que irradia el verdadero hombre rebelde.

En Venezuela ha comenzado una rebelión, en el entendido de que toda rebelión es mucho más profunda que una revolución. Haber propuesto transparentar la realidad política y social de la Venezuela contemporánea a través de la verdad, y no de la mentira, ha convertido a Henrique Capriles en el primer líder político rebelde que no transa sus principios, como lo hizo una parte de la clase política tradicional, y ahora, la cúpula de militantes y funcionarios de la Revolución Bolivariana. Capriles no degrada la táctica para que prospere la estrategia. Ha oído la voz del pueblo. Su nuevo perfil político calza perfecto con su perfil conductual. Solo un punto de coincidencia lo hermana con el fallecido presidente: su abuela. La diferencia está en que la abuela de Capriles venció el horror del Holocausto y decidió ir hacia el territorio de la libertad. En ese territorio nació Capriles.

En cambio, el anterior presidente no pudo superar el terror producido por las palizas de una madre iracunda, a pesar de que su abuela lo protegía, escondiéndolo en un escaparate, del cual nunca pudo salir. Chávez no conoció la libertad de ser. No fue un hombre rebelde, pero tampoco un revolucionario. Sólo atinó a ser un espejismo del trópico, como dijo un personaje de Rómulo Gallegos.  Su mayor descaro fue haber propagado por un largo tiempo, que su enfermedad era una mentira, hasta que la propia muerte quedó perpleja cuando vio su cadáver. Quizá por ello, el difunto presidente devino hacia la sobredimensión de su personalidad, pero con una carencia profunda que lo exponía a la vulnerabilidad esencial. Esa fisura psíquica y espiritual, explica el porqué, fácilmente, pudo entrar la figura patriarcal de Fidel Castro.

La épica del pueblo venezolano, ha sido la épica de Henrique Capriles. Ha conocido la victoria y la derrota. La prisión y el dolor. La descalificación, el insulto y la infamia. Pero no ha opuesto  ni propone, el rencor o la venganza, para redimir a Venezuela. Ha dado una muestra de humildad y desapego, sobre todo, en relación con la soberbia del poder.  De nuevo, pero como nunca antes,  en esta elecciones presidenciales donde participó, no sólo tuvo en su contra el ventajismo  y las arbitrariedades de un Estado corrupto y fraudulento, sino que se enfrentó contra el golpe de Estado continuo dirigido desde La Habana por los Castro. Éstos activaron todas las formas del fraude para hacer valer un triunfo de un títere barato, que la verdad, representada por Capriles, no iba a tolerar ni aceptar. Hoy, la victoria del pueblo venezolano, encarnado en Henrique Capriles, no pertenece a un golpe de suerte ni a una maquinaria partidista, sino, a la más profunda construcción que depara el amor por Venezuela. Aunque su merecida victoria, mientras tanto, le ha sido arrebatada por la mentira.